Jordi Segarra, de 91 años, era la persona de confianza de Pere Mir, el químico y empresario que desarrolló una importante labor filantrópica con la creación de fundaciones como la Casa Pairal, para la gente mayor; Mir-Puig, para personas necesitadas; y la fundación privada Cellex, destinada a la investigación contra el cáncer. Mir falleció en 2017 sin descendencia y su mujer, que fue la heredera, murió un año después. Segarra, junto con dos personas más, fue designado como albacea testamentario para administrar su millonario patrimonio. Los albaceas debían liquidar su patrimonio e ingresar los fondos a las fundaciones Cellex y Mir-Puig para destinarlos a fines sociales. Sin embargo, la justicia sospecha que Segarra y los otros dos albaceas pudieron apropiarse de los fondos para su beneficio particular y ordenó la intervención judicial de la fundación.
Segarra ha declarado este miércoles en calidad de imputado en el Juzgado de Instrucción 12 de Barcelona, que investiga por administración desleal y apropiación indebida a los tres albaceas. En un interrogatorio de una hora de duración, en el que solo ha respondido a preguntas de sus abogados, el albacea imputado ha asegurado que siempre actuó “cumpliendo con las voluntades expresadas en vida por Pere Mir” y ha recalcado que tenía “plenos poderes” para tomar decisiones sobre el patrimonio legado.
El albacea investigado asegura que Pere Mir le dio “plenos poderes” para gestionar su patrimonio
La herencia de Pere Mir estaba repartida en varias fundaciones de Panamá que debían liquidarse tras su fallecimiento para luego traspasar los fondos a las fundaciones Mir-Puig y Cellex. Según las acusaciones, Segarra, como principal administrador, se apropió y ocultó parte de los bienes que no fueron inventariados para desviarlos en beneficio propio y pudo ocasionar un perjuicio a la fundación Cellex de 6,2 millones de euros mediante operaciones dudosas. Segarra ha asegurado que todas las operaciones económicas que realizó fueron “regulares” y no han causado ningún perjuicio al patrimonio administrado. El albacea imputado ha recordado que en 2016 Pere Mir entregó ante notario un escrito en un sobre cerrado dirigido a él mismo en el que le daba instrucciones sobre cómo operar con las fundaciones panameñas, indicándole que tenía “absoluta capacidad de actuación”. La defensa de Segarra considera que dichas instrucciones lo exoneran de toda responsabilidad.
La jueza instructora, sin embargo, señala una serie de operaciones en las que sospecha que Segarra aprovechó su condición para desviar fondos en beneficio propio. Liquidó una condena por delito fiscal con fondos de una filial panameña (Simex S.L.) Y realizó “múltiples transferencias” desde otra fundación panameña para cubrir “necesidades de liquidez personal”. Retornó parte de este dinero tras recibir una donación de otra fundación por valor de 2,58 millones. También se concedió un préstamo de 1,5 millones sin interés por parte de una fundación administrada por él mismo y que se amortizará a su vencimiento cuando Segarra tenga 98 años. También se concedió más préstamos: uno de medio millón de otra fundación administrada por él y otro de 1 millón de otra sociedad que administraba. La jueza sostiene que “aprovechando su cargo, Segarra se autoconcedió préstamos con condiciones ventajosas, sin garantías, que podrían propiciar que el importe nunca se devuelva”. El albacea investigado ha asegurado que los préstamos se devolverán y ha explicado que no respondían a un interés personal, sino que eran consecuencia de una inspección fiscal en la que se le imputaron rentas pagadas por Pere Mir.
Los fondos de las sociedades panameñas no solo estaban pensados para ser transferidos a la fundación Cellex, sino que también eran para nutrir una renta vitalicia para las sobrinas de Pere Mir. La jueza sospecha que Segarra dejó de incluir una colección de joyas y relojes del matrimonio Mir-Pàmias en el inventario de la herencia que debía ir destinada a Cellex, valorada en 2,1 millones de euros. Segarra ha explicado que las joyas fueron entregadas a las sobrinas del matrimonio el 26 de septiembre de 2018.



