“No hay vuelta atrás. O un estatuto propio o un estatuto propio. Los médicos precisan un tratamiento laboral distinto que el resto de profesionales sanitarios (enfermeras, auxiliares, farmacéuticos, camilleros, técnicos...), porque su responsabilidad es mayor que la del resto, de acuerdo a una formación que alcanza los diez años, y diferentes son las condiciones laborales (son los únicos que tienen guardias, el resto va a turnos). Se acabó”.
Éste es parte del discurso de médicos y facultativos que han comenzado el año con su tercera huelga (esta última de dos jornadas que terminan hoy) en ocho comunidades autónomas (convocados por Apemyf, que aglutina a una veintena de organizaciones médicas sindicales y no sindicales). Desde Metges de Catalunya, miembro de Apemyf, estas movilizaciones dejan claro que van a persistir en la lucha por conseguir mejoras en las condiciones de trabajo del personal médico y que se pacten en un espacio de negociación propio para el colectivo.
Los sindicatos reconocen que se necesitarán entre dos y cuatro años para conseguir un convenio
Desde AMYTS (médicos y técnicos sanitarios de Madrid), insisten: “No pararemos hasta que tengamos un estatuto propio, porque las condiciones en las que estamos los médicos no son de recibo”.
El estatuto propio que reclaman prevé una categoría superior a cualquier profesional sanitario con unos salarios de acuerdo a la responsabilidad, que las guardias sean voluntarias, que computen como horas extraordinarias y que cuenten para la pensión y que se contemple la jubilación anticipada.
El equipo del Ministerio de Sanidad (la gran mayoría médicos, empezando por la ministra, Mónica García) no quieren ni oír hablar de eso, porque la ley actual no lo permite (el estatuto marco es para las profesiones sanitarias en su conjunto, aunque se establecen diferencias según categorías). Pero, en el caso de que accediera, sería preciso, por un lado, crear una mesa específica de negociación (los sindicatos médicos que están convocando las huelgas aseguran no estar representados en el llamado Ámbito de Negociación (integrado por las organizaciones sindicales Satse-FSES, FSS-CC.OO., UGT y CSIF). Y eso lleva su tiempo.
¿Y después? Pues negociar una nueva ley para crear un estatuto propio. En el mejor de los casos, entre dos y cuatro años. Habría otras opciones que no pasan por el Gobierno, entre ellas, que un grupo parlamentario del Congreso de los Diputados registre una proposición de ley que impulse una norma específica que regule de forma expresa las condiciones laborales de los médicos. Ese es, por ejemplo, el proceso que se siguió para tramitar la ley ELA.
Un parlamento autonómico podría pedir al Gobierno debatir una norma específica
Otra opción es que un parlamento autonómico pida al Gobierno debatir una norma específica, algo que recoge la Constitución. La última vez que el Congreso acogió el debate de una proposición de ley de origen autonómico fue a primeros de diciembre. La Cámara aprobó la toma en consideración de la propuesta del Parlamento de Cantabria para modificar el texto refundido de la ley del Estatuto Básico del Empleado Público.
Sea como fuere, ninguna opción es rápida, ni mucho menos (hablamos de años), si es que al final el Parlamento da el visto bueno. Porque ya sea el Estatuto Marco que actualmente se está negociando o si se consigue uno propio para los médicos, precisa del visto bueno del Congreso. Y los sindicatos médicos creen que con el panorama político actual este estatuto, que sustituiría al último de hace veinte años, no hay posibilidad de que salga adelante.
