Sociedad

Viajar para recuperar entornos naturales

VIAJAR. FITUR

La edición de FITUR que hoy arranca lo hace con un reto en el horizonte: lograr que el sector promueva el uso responsable del agua, impulsando su acceso para todos y fortaleciendo la seguridad hídrica en los destinos

La isla tailandesa de Koh Phi Phi Lech se vio invadida por miles de personas tras ser escenario de una película protagonizada por Leonardo Di Caprio 

La isla tailandesa de Koh Phi Phi Lech se vio invadida por miles de personas tras ser escenario de una película protagonizada por Leonardo Di Caprio 

Getty Images

Maya Bay, en la isla de Koh Phi Phi Leh, en Tailandia, fue durante tiempo un paraíso conocido tan solo por un reducido número de viajeros. Pero el éxito de la película La playa, protagonizada por Leonardo DiCaprio, lo cambió todo de la noche a la mañana. En poco tiempo, miles de personas empezaron a acudir a diario, poniendo en peligro el ecosistema del lugar. Finalmente, en 2018, las autoridades decretaron el cierre de la playa, para poner en marcha un nuevo modelo que permitiera recuperar los corales o los tiburones. 

No es este el único ejemplo del impacto de la masificación turística. En Costa Rica, en 2015, una oleada de viajeros impidió que cientos de miles de tortugas pusieran sus huevos en las playas. Asimismo, en 2022, muchos residentes de Hawái sufrieron restricciones de agua derivadas de la sequía de aquel verano. Sin embargo, el sector turístico, que consume el 44,7% del agua de ese país, no estuvo sujeto a limitaciones. Las protestas de los hawaianos fueron esenciales para que se promulgara una ley de fomento del turismo regenerativo, que tiene como objetivo proteger los recursos naturales.

Evidentemente, este tipo de conflictos no ocurren solo en escenarios remotos. Europa también está afectada por el aumento exponencial del número de visitantes. El llamado “síndrome de Venecia” ha llegado, desde hace tiempo, a ciudades como Barcelona o Madrid, que hoy se ven asediadas por nuevos riesgos, como la progresiva pérdida de la identidad cultural o la expulsión de los residentes como consecuencia del aumento del coste de vida. 

Turismo responsable

El debate es inevitable: ¿Es posible conciliar la actividad turística con la protección medioambiental y cultural? ¿Cómo podemos transitar a un modelo turístico más respetuoso con el medio ambiente, que permita seguir disfrutando de los viajes, así como de los beneficios económicos que reporta a las comunidades? Ese es justamente el objetivo del denominado turismo regenerativo, que propone un cambio de mentalidad. Ahora ya no se trata de intentar reducir nuestra huella, sino de contribuir a mejorar aquellos lugares que visitamos. Esta tendencia ha dado lugar a la creación de la Iniciativa Global de Turismo Regenerativo (IGTR), una organización internacional independiente que promueve una transformación del actual modelo turístico a través de un enfoque colaborativo y holístico.

Cobra mayor importancia una forma de viajar más respetuosa con el medio 

En FITUR 2026, el Observatorio FITURNEXT expondrá aquellas iniciativas destacadas que promueven un turismo sostenible; y FITUR Know How & Export programará actividades dedicadas a la sostenibilidad turística o los destinos inteligentes. Por supuesto, este compromiso no afecta solamente al sector económico, sino también a los propios viajeros, que ahora tienen en su mano elegir agencias, operadores u hoteles responsables.

Es un modo de poder contribuir a la limpieza o la recuperación de entornos afectados, como playas o bosques. Estas tareas ofrecen, además, la oportunidad de trabar contacto de una forma más profunda con la naturaleza. Otra propuesta interesante es la colaboración en proyectos sociales que sirvan para aportar recursos valiosos a una comunidad concreta. Asimismo, optar por consumir en establecimientos y empresas locales es una magnífica forma de fomentar el desarrollo de las personas que viven en nuestro destino.

Nuevas iniciativas

En la práctica, las iniciativas ligadas al turismo responsable se concreta en un sinfín de proyectos que merece la pena conocer. Por ejemplo, Kaikoura, en Nueva Zelanda es una localidad costera que, en 2016, se vio afectada por un fuerte terremoto. Desde entonces, la comunidad ha desarrollado proyectos de restauración de áreas naturales, protección de la vida marina y limpieza de playas, que han servido para fortalecer los vínculos entre los visitantes y los pobladores. 

En Costa Rica, la estación biológica y reserva natural La Cotinga, en la península de Osa, ha conseguido combinar el alojamiento eco-consciente con los programas de regeneración de bosques tropicales y la investigación científica. Gracias a esto, los turistas pueden participar directamente en la restauración del entorno y aumentar su concienciación ambiental. 

Las iniciativas ligadas al turismo responsable se concreta en un sinfín de proyectos

También en nuestro país encontramos iniciativas de este tipo. En el Vall d’Aran, por ejemplo, se fomenta la rehabilitación de senderos o la conservación de la fauna y flora local, mediante talleres y programas educativos específicos. Al mismo tiempo, en Banyoles, el proyecto Sastres Paperers está sirviendo para preservar un oficio en peligro de extinción, el de la elaboración de papel artesanal, a través de cursos prácticos para visitantes en el Molino Papelero de la Farga.

En la actualidad, hay ya cientos de iniciativas de todo tipo que proponen un imprescindible cambio de paradigma: en lugar de concebir los viajes como una forma de consumo y explotación de los lugares, el turismo regenerativo nos invita a reconectar con la naturaleza, las personas y sus culturas para contribuir a una transformación global positiva.

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