Sociedad

El método mediante el cual las redes criminales ingresan cocaína en Europa: transbordos en alta mar, sumergibles automatizados y cobertura comercial lícita.

Por el Atlántico

Una investigación de Europol afirma que el flujo con destino a Europa continúa aumentando a “niveles sin precedentes”

Las organizaciones delictivas que suministran cocaína a Europa están modificando sus tácticas con el fin de eludir el control de las autoridades: se alejan de los muelles principales, optan por transferencias en aguas internacionales y por suministros mediante embarcaciones veloces, utilizan naves semisumergibles aptas para atravesar el Atlántico y “mezclan” el estupefaciente junto a productos lícitos para que resulte prácticamente imperceptible.

Un reporte de la Europol difundido este martes, bajo el título Diversificación en los modos operativos del tráfico marítimo de cocaína, asegura que el flujo hacia Europa continúa en aumento a “niveles sin precedentes” y que las redes delictivas demuestran una notable flexibilidad para sortear las inspecciones policiales y portuarias.

Un semisumergible intervenido en una operación conjunta de la Policía Nacional y Guardia Civil en la costa del Atlántico
Un navío semisumergible decomisado en una operación conjunta de la Policía Nacional y la Guardia Civil en la zona costera del Atlántico.Policía Nacional / Guardia Civil

Las mafias estructuradas demuestran una notable flexibilidad para anticiparse a las inspecciones de la policía y de los puertos.

Europol expone un “desplazamiento” del flujo desde las terminales marítimas de gran escala hacia embarcaderos menores y trayectos opcionales, debido al incremento de la vigilancia en puntos tradicionalmente estratégicos como Amberes, Hamburgo y Róterdam. Las redes criminales, indica, varían sus tácticas en función del peligro, lo cual puede abarcar asimismo un incremento en la utilización de la vía aérea y de la mensajería postal.

La promoción de la Alianza Europea de Puertos -una colaboración público-privada iniciada en enero de 2024 para proteger los muelles ante la delincuencia organizada- ha provocado que los decomisos en esas tres instalaciones disminuyeran de manera considerable, lo cual, señala el documento, sugiere que el tráfico no se elimina, sino que se traslada.

Una de las transformaciones más notorias es el incremento de los transbordos en aguas internacionales: voluminosos “buques nodriza” transportan cocaína desde América Latina y la entregan a naves de menor calado ante el litoral de África Occidental, para luego enviarla a la UE continental o las islas Canarias.

Asimismo se localizan trayectos sin escalas rumbo a España a través de embarcaciones veloces con aptitud para navegar a gran distancia del litoral -llegando a las 100 millas náuticas- y por lapsos de tiempo prolongados, situando a Andalucía y al río Guadalquivir como ejes fundamentales de acceso y reparto, una senda que, de acuerdo con la Europol, capta a otros delincuentes e incrementa la posibilidad de incidentes violentos vinculados a la gestión de importantes cargamentos.

Esta tendencia no se restringe solo a la zona sur: la Europol también señala suministros y transbordos en el Atlántico Norte, el Canal de la Mancha y el estrecho de Kattegat, con hallazgos de cargamentos frente a Irlanda, aumentos en el Reino Unido y desembarcos en la costa danesa.

Narcosubmarinos destinados al tráfico de drogas en alta mar: Azores y Galicia.

La investigación resalta la utilización en aumento de embarcaciones semisumergibles fabricadas exclusivamente para el transporte de cocaína, con una complejidad técnica superior y un alcance más extenso: si bien anteriormente se vinculaban a recorridos breves por América Latina y Central, en la actualidad se detectan en travesías transatlánticas.

A modo de ejemplo, menciona la captura en marzo del ejercicio previo de una embarcación semisumergible con aproximadamente 6,5 toneladas de cocaína en las proximidades de las Azores, el decomiso más importante de esta naturaleza dentro de la UE, además de otro suceso en la costa gallega con más de 3 toneladas.

De igual forma, Europol advierte sobre tácticas diseñadas para evadir recursos convencionales como sistemas de escaneo, canes de detección y peritajes forenses: la droga se integra o se fusiona químicamente con elementos como víveres, polímeros, telas o cartones, lo que obliga a contar luego con centros de recuperación en Europa, empleando a técnicos a menudo traídos desde América Latina.

La agencia europea alerta que tales procedimientos generan “puntos ciegos” en la supervisión naval y entorpecen las pesquisas al interrumpir el seguimiento del transporte en contenedores.

El futuro: adaptarse

La jefa de Europol, Catherine De Bolle, señala que estos métodos “plantean un reto significativo” y propone una reacción fundamentada en la colaboración entre naciones. Al mismo tiempo, el comisario europeo de Asuntos Internos, Magnus Brunner, sostiene que, según se intensifica la vigilancia, los delincuentes procuran “formas cada vez más inventivas y diversas” de ingresar cocaína en la UE.

La entidad resalta la importancia de intensificar el control fuera de los muelles principales -hacia embarcaderos menores, áreas del litoral y rutas en alta mar- y adecuar las pesquisas económicas a operaciones más divididas.

Un sumergible intervenido por un agente de la Europol
Un sumergible intervenido por un agente de la EuropolEuropol

Asimismo demanda activar con antelación recursos técnicos y forenses para identificar espacios escondidos, sustancias integradas químicamente e instalaciones de procesamiento, sumado a una coordinación superior entre la policía, las aduanas, las autoridades portuarias y el sector privado para distribuir datos operativos al instante.

Europol menciona intervenciones actuales que ejemplifican esta situación, tal como el operativo “Sombra Negra”, con 101 arrestos y el decomiso de más de 10 toneladas de cocaína en la Península Ibérica, o una pesquisa global que facilitó la aprehensión de 73 toneladas de estupefacientes relacionadas con una organización asentada en Ecuador.

Mirando hacia adelante, Europol estima que la elevada fabricación en América Latina y el incremento de la demanda en diversas naciones de la UE sostendrán el comercio de cocaína entre los más rentables, fomentando trayectos todavía más variados y el empleo de innovaciones tecnológicas, incorporando sumergibles autónomos para el narcotráfico que ya tendrían la capacidad de atravesar el Atlántico de forma no tripulada.