Sociedad

Al videopódcast le sobra una palabra (y no es vídeo)

DÍA DE LA PUBLICIDAD 2026

En la era de la imagen, el videopódcast plantea un dilema sobre su identidad: ¿conserva su esencia sonora o se ha convertido en un espectáculo audiovisual que se acerca a la televisión?

Algunos videopódcast llenan teatros, con un público entregado que aplaude a los protagonistas

Algunos videopódcast llenan teatros, con un público entregado que aplaude a los protagonistas

En los últimos cinco años, la imagen ha reescrito profundamente las lógicas del audio en la industria del podcasting. Las primeras extensiones visuales de pódcast mostraban a quienes construían el relato gracias una cámara fija instalada en el estudio. Ajenos al objetivo, le hablaban al oyente a través del micrófono, como en la radio. Hoy, sin embargo, el escenario es muy distinto. 

El actual videopódcast ha virado hacia un producto que puede funcionar al margen de la narrativa sonora, en el que la palabra hablada ha pasado a un segundo plano. Muchos creadores de contenido producen directamente videopódcast atraídos por su poder de monetización y viralización en las redes sociales, especialmente cuando se distribuye fragmentado en breves clips de vídeo. Aunque lo seguimos llamando pódcast, porque en su mayoría se consumen en plataformas de audio, se dirigen a los espectadores en lugar de a los oyentes y, en ocasiones, los apelan mirando a cámara. Los estudios de grabación han dado paso a sets de rodaje equipados con multicámaras, y, gracias a la realización y al uso de recursos gráficos, el resultado final nos recuerda a la televisión. Paradójicamente, algunos videopódcast llenan teatros, con un público entregado que aplaude a los protagonistas como sucedía en la radio en sus primeras retransmisiones. 

El videopódcast no solo atrae a los jóvenes, sino también a las marcas, que han identificado una vía especialmente atractiva para el 'branded content'

El éxito del videopódcast —que permanece en tierra de nadie porque no ha innovado ni la televisión, ni la radio, pero sí alterado el pódcast— responde en parte a la necesidad de las generaciones más jóvenes, que no terminan de comprender el entretenimiento y la información sin la mediación de la imagen. Varios estudios académicos indican que no poder ver les incomoda (no vaya a ser que se les ocurra escuchar la radio un día de estos).

Lo cierto es que la industria del podcasting es cada vez más visual. El afán de las plataformas de audio por incorporar el vídeo y de las plataformas de vídeo —como recientemente, Netflix—, por integrar videopódcast a su catálogo, abre una nueva oportunidad de ingresos tanto para los creadores de contenido como para las propias plataformas. No solo atrae a las audiencias jóvenes, sino también el interés de las marcas. El videopódcast se ha convertido así en un formato idóneo para aplicar técnicas publicitarias como el patrocinio, el emplazamiento de producto o el branded content. En este último caso, se trata de un videopódcast creado para una marca con el objetivo de transmitir su ADN —valores e identidad— a través de un contenido que gira alrededor de su universo, sin necesidad de hablar de ella, es decir, sin promocionar directamente sus productos o servicios.

La industria del 'podcasting' es cada vez más visual

Por ejemplo, imaginemos el videopódcast de una entidad bancaria centrado en enseñar cómo emprender, a través de entrevistas a empresarios de éxito, reforzando su posicionamiento; el resultado es un contenido despublicitario, ya que no recurre a la publicidad tradicional. 

A pesar del auge del videopódcast, los datos nos dicen otra cosa. El Informe sobre la producción original de pódcast en España en 2024, realizado en el marco del proyecto I+D+i ESCUCHAD.es, muestra un claro ganador: el 71 % de los pódcast fueron solo de audio, el 26 % combinó audio y vídeo, y únicamente el 3 % se optó por el videopódcast. Del mismo modo, la mayoría de los usuarios, cuando se enfrentan al dilema de escuchar o ver, eligen el audio. En Estados Unidos, el 92% prefiere el pódcast al videopódcast, mientras que en España este dato es del 65,27 %, según el Observatorio Ivox 2025. 

En un ecosistema mediático marcado por la convergencia de medios, donde las fronteras entre formatos se diluyen y conviven, el pódcast se ha convertido en un producto cultural único. Su esencia sonora y su forma de consumo están sólidamente definidas dentro de una industria en proceso de consolidación. Sin embargo, si el videopódcast quiere seguir conservando el término «pódcast», quizá no debería priorizar lo visual por encima del audio y debería recordar que, teóricamente, es una mera extensión visual de una narrativa sonora y no un formato destinado a eclipsar el protagonismo del audio. Queda por ver qué camino decide tomar.

La autora

Maria Fitó-Carreras es docente e investigadora en la Universitat Internacional de Catalunya. Miembro del proyecto I+D+i Escuchad.es y de la Academia del Audio.
Autora del libro “La despublicidad. El branded content en la radio y el podcasting” (Ed. Tirant lo Blanch).

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