Sociedad

El cargo del coordinador de bienestar escolar funciona con restricciones, según manifiesta Educo.

Protección a la infancia

La ONG advierte que aún no se han definido con precisión las funciones de los técnicos, sus horarios ni sus remuneraciones.

En el año 2022 se impulsaron los coordinadores de bienestar para garantizar la protección a la infancia

A lo largo del 2022 se impulsó la función de los coordinadores de bienestar con el objetivo de garantizar la protección de los infantes.

AYUNTAMIENTO DE BARCELONA / Europa Press

La inmensa mayoría de los colegios cuentan hoy con la posición de coordinador de bienestar emocional tras su instauración reglamentaria en el año 2022, aunque su impacto es variable y muy dispar según el establecimiento. Tal como apunta la ONG Educo, que examina este escenario en un reporte, “la figura existe, pero en muchos casos, sigue siendo invisible: sin tiempo, sin formación, sin apoyo institucional”.

“No basta con nombrar a cualquier profesor para salir del paso”, critica Mónica Viqueira, especialista en Protección de Educo. “Como figura crucial para la protección de la infancia y la adolescencia, debe tener unos conocimientos mínimos y se le tiene que asignar tiempo, formación y todos los recursos que necesite porque sin eso no se protege realmente a los niños”, afirma.

Aunque su función resulta fundamental, en diversos grupos los responsables carecen de tiempo y no poseen capacitación.

Dentro del documento Superando lo escrito, Avances y desafíos en la puesta en marcha de la coordinación de bienestar y protección en las instituciones escolares  se establece que su labor resulta fundamental para asegurar la salud afectiva de los menores. Sus responsabilidades incluyen evitar y gestionar conflictos tales como el hostigamiento en las aulas, el maltrato doméstico o las agresiones sexuales. Fomenta estrategias de armonía social y actúa como puente con los departamentos de salud, psicología, fuerzas de seguridad y resguardo de información. “Detecta lo que a veces no se ve, como cambios de conducta o relaciones dañinas”. Se trata de avisos precoces que, de ser ignorados, podrían derivar en problemas de mayor gravedad. 

Aunque su papel resulta fundamental, en numerosas comunidades autónomas no dispone de un horario asignado para tales labores, carece de instrucción y no tiene el respaldo para ejecutar estrategias precisas. Por ejemplo, capacitar al entorno escolar para identificar indicios, poner en marcha los protocolos oportunamente, trabajar conjuntamente con los servicios sociales y de salud, y establecer vías de confianza con los estudiantes y las familias. 

El documento advierte acerca de significativas disparidades regionales. Inicialmente, se carece de una legislación uniforme que exija la presencia de este perfil bajo condiciones idénticas en todo el territorio nacional. Por consiguiente, es posible encontrar comunidades donde no se dispone de reglamentación, como Castilla y León, o que en diferentes zonas se gestione a través de circulares (Madrid, Asturias y Navarra).

Respecto a la carga horaria, la diferencia resulta igualmente notable. Ciertas regiones como Canarias, Cantabria y Extremadura fijan periodos según las dimensiones de la institución (entre 2 y 5 horas por semana), al tiempo que otras como Aragón, Madrid, Murcia o Castilla-La Mancha otorgan un cupo global de horas que las directivas reparten bajo su propia consideración. Por el contrario, Andalucía, Baleares, Navarra, Ceuta y Melilla no determinan siquiera una duración mínima.

Dinero

La falta de compensación financiera constituye asimismo una dificultad: únicamente Catalunya, Canarias y Galicia incluyen un pago adicional. 

A esto se añade la ausencia de un patrón uniforme para ejercer este cargo, observándose una marcada desigualdad en la preparación y la trayectoria anterior. Casi todas las regiones estipulan ciertas exigencias base (profesorado con instrucción o vivencias en materias de coexistencia), mientras que en las restantes no se detalla aspecto alguno. 

Este documento representa una revisión de una investigación previa efectuada en 2023, momento en que se establece la responsabilidad del coordinador. Durante este tiempo, el aspecto que ha mostrado un mayor progreso es la capacitación.

Dentro de Catalunya, por citar un caso, se elaboran trayectos educativos a medida partiendo de la base de conocimientos de cada aspirante. En Madrid, se imparten talleres de carácter obligatorio de 40 horas y diversas etapas de especialización. Y en el País Vasco se asocia el aprendizaje a una evaluación interna de la institución mediante unidades didácticas concretas.

No obstante, gran parte de estos proyectos continúan enfocados en una instrucción elemental. Además, se requiere, de acuerdo con la ONG, un grado superior de exhaustividad, constancia y profesionalización.

Sin coordinadores en guarderías

El periodo de educación infantil de 0 a 3 años y las formaciones de régimen especial carecen de dicho rol, y los docentes no disponen de preparación. Salvo en los centros privados, “pese a ser ámbitos críticos para la prevención y la detección precoz”. 

Propuestas

Educo plantea acciones apremiantes, tales como asegurar una asignación de tiempo acorde a las dimensiones y al entorno de la institución, junto con una compensación financiera por dicha responsabilidad. 

En lo referido a la instrucción, estima que debe ser permanente y acreditada. Propone estructurar tres etapas formativas: una fase inicial dirigida al conjunto de la comunidad educativa, un grado medio destinado a quienes ejercen la coordinación de bienestar y protección, y una categoría superior para dicho perfil, ajustada a las dificultades específicas y al entorno del centro.

Carina Farreras De Hojas

Carina Farreras De Hojas

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Profesional de la comunicación. Ha ejercido su labor en las áreas de Política, Economía, Opinión y Cultura de Guyana Guardian. Desde hace un tiempo se encarga de las noticias relativas a Educación y Universidades en Sociedad.

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