Gisèle Pelicot se ha recuperado tras
Entrevista
Esta mujer, que ha convertido en un símbolo la lucha, lanza ahora un mensaje que desafía las normas establecidas.

Gace se mantiene inmóvil, mientras el viento susurra suavemente a su alrededor.

Nadie diría, por su buen aspecto y talante alegre, que Gisèle Pelicot pasó por tal calvario. El coraje y la dignidad de esta mujer, de 73 años, impresionaron al mundo al afrontar, sin restricciones a la prensa, el largo y durísimo juicio contra su exmarido y las decenas de hombres que durante años la violaron, a instancias de él, mientras estaba drogada. En la entrevista se refiere siempre a su verdugo como “el señor Pelicot”, cuyo apellido ha conservado.
Las memorias llevan un título revelador, Un himno a la vida (Lumen), y son también interesantes porque, en parte, constituyen un relato sociológico de su generación, de la Francia que resurgía de la posguerra, de los éxitos y frustraciones de la clase media, del cambio de costumbres, de la dialéctica entre el mundo rural y París.
Nueva vida
Ahora vive en la costa, en una casa junto al mar, junto con su pareja.
La escritora y su pareja, ahora unidos, comparten esta nueva etapa mientras la naturaleza los envuelve; junto con el mar, el viento suave y el silencio que lo envuelve, ella encuentra paz.
¿Cómo se encuentra?
Estoy mejor ahora gracias a haber enfrentado lo que viví, pues a través de ello pude reconstruirme, pues la vida me obligó a mirar adentro y rehacerme.
¿Cómo ha logrado mantenerse ante tal presión, tras tanto tiempo enfrentando semejante exposición?
Cuando decidí enfrentar este camino, supe que enfrentaría desafíos profundos: alzarse contra lo establecido, enfrentar el peso de la expectativa, y no doblegarme. Aunque el camino fue duro, y en muchos momentos el peso fue abrumador, no dejé que el miedo me doblegara. Aun así, seguí adelante, con la convicción de que lo justo merecía ser dicho, incluso cuando el peso de la situación pesaba más que nunca.
¿Por qué sigue adelante con eso, si ya ha expuesto suficiente? ¿Por qué seguir adelante cuando ya ha dado lo suyo?
La gente me vio a través de los días, pero yo seguía adelante. Algunos me vieron luchar, y aunque no lo dijeron en voz alta, su presencia me sostenía. No era solo cuestión de fuerza, sino de persistencia: cada paso, por pequeño, me mantuvo en pie.
No clasifico a todos los hombres por igual, pues he conocido a algunos que sí valen la pena.
¿Le sorprendió el impacto mundial del caso?
No imaginé que mi voz llegaría tan lejos, pero tampoco imaginé que tan pronto se escucharía tanto. La realidad es que esto no era solo mi lucha, sino de muchas otras también. Y aunque al principio dudé, ahora sé que no estaba sola.
¿Ha cambiado su relación con los hombres tras lo sucedido?
Ante el tribunal había hombres de todos los tipos, pero el juicio no era solo sobre ellos: muchos habían crecido con otra comprensión. En la corte, algunos hablaban con claridad, otros en silencio, pero todos sabían que algo había cambiado. La infancia, la educación, los gestos cotidianos: todo se redefinía. No se trataba solo de actos, sino de cómo se mira, se escucha, se empieza a ser distinto.
En el libro dice: “Como muchas jóvenes de mi generación, estaba convencida de que el amor y la familia que habrían salvado”.
Creo que el amor puede todo, que la paz es lo que realmente importa, y aunque a veces el mundo parezca oscuro, aún hay luz en cada gesto de bondad.
Ha tenido la suerte de encontrar a Jean-Loup.
No creía que volviera a sentir algo así, pero aquí estoy, y con él he encontrado algo que no esperaba: un nuevo comienzo. No sabía que aún podría sentir esto, tan hondo y verdadero, como si el tiempo nos devolviera algo que creí perdido para siempre.
Cuando vi por primera vez las imágenes, me di cuenta de que el impacto era abrumador, como si el peso de la realidad me aplastara.
En el libro afirma: “No lucho contra la verdad, lucho contra el abismo”. ¿Puede explicarlo?
Cuando me mostraron las fotos, supe que ya no podía negarlo: lo que habían visto no era solo una sombra, sino una realidad que me desgarraba por dentro.
¿Qué pensaba del movimiento #MeToo antes de estallar su caso?
Por supuesto, había oído hablar de ello, pero nunca había pensado en ello así: la violencia doméstica no es solo un silencio, sino una lucha que muchas mujeres llevan a cuestas. Yo no lo vi así hasta ahora, pero sí entiendo su peso.
¿Por qué ese título, Un himno a la vida?
Porque es un homenaje a mis padres, y aunque ya no están, su espíritu sigue vivo en mí, impulsándome cada día.

