Sociedad

Los sismos continúan en el Teide, pero no avanza ni la deformación ni crecen los gases

Alerta en Tenerife

El Cabildo de Tenerife prepara dos simulacros de riesgo volcánico en Guía de Isora y Santiago del Teide.  Se lanza un mensaje de tranquilidad a la población

Los científicos siguen muy de cerca la nueva fase en la que ha entrado la actividad volcánica en la isla de Tenerife, que en las últimas dos semanas ha registrado cinco enjambres sísmicos que acumulan cerca de 7.000 seísmos. Este fin de semana se han producido los dos últimos y este lunes continuaban los movimientos.

Se trata de sismos de pequeña magnitud, solo recogidos por las más de 100 estaciones instaladas por toda la isla, y por tanto no sentidos por la población. Los seísmos se localizan a profundidades de entre 8 y 10 kilómetros, con lo que los científicos insisten en que no hay riesgo de erupción en el corto y medio plazo, aunque no se puede bajar la guardia. “Ha aumentado la actividad, ha dado un salto, como ocurrió en 2016 con los gases y en 2023 con el inicio de la deformación. No sabemos cuánto tiempo puede durar, si se va a mantener o va a bajar esa actividad”, indica el director del Instituto Geográfico Nacional (IGN) en Canarias, Itahiza Domínguez.

Incertidumbre

Los científicos reconocen que la actividad volcánica “ha dado un salto”, pero no saben si seguirá al alza o se detendrá, como ha ocurrido en anteriores ocasiones

El responsable de la vigilancia volcánica en el archipiélago ha señalado este lunes, tras la reunión que ha mantenido el Plan de Especial Protección Civil y Emergencias por Riesgo Volcánico (Pevolca), que aglutina a hasta ocho instituciones y organismos como el IGN o el CSIC, con alcaldes y concejales de todos los municipios de las islas, que por ahora no se puede hablar de posible erupción, ya que, salvo los enjambres, no hay otros indicadores en este sentido.

Es cierto que en 2023 comenzó una deformación de la isla que suma ya los dos centímetros, pero no se ha detectado un aumento. Sigue ahí, no ha bajado, pero tampoco ha subido, como sí sucedió en La Palma o en El Hierro, meses antes de la erupción. También en 2016 se detectó un aumento de las emisiones de gases, de dióxido de carbono, en el cráter del Teide, pero las estaciones no han detectado variaciones en las últimas semanas. La sismicidad, con esos enjambres, ha aumentado, pero no es sentida por la población ni está próxima a la superficie. Como apuntó Domínguez, si se sumaran esos casi 7.000 sismos de estos cinco enjambres, no llegan a la energía que liberaría un solo terremoto de magnitud 2-3, que eran muy habituales en La Palma semanas antes de la erupción de 2021. “Por ahora no hay indicadores que apunten a una erupción en el corto plazo. Tenemos que seguir vigilando”, indicó Domínguez, que asegura que ahora mismo Tenerife es una de las zonas volcánicas con mayor seguimiento del mundo. “Todos los ojos están mirando aquí y, obviamente, si viéramos cualquier cambio, lo transmitiríamos”, señaló el director del IGN, que lanza un mensaje de tranquilidad a la población de la isla.

Desde el Involcan, el organismo que sigue en Canarias la actividad volcánica, se asegura que por ahora no hay evidencia de intrusión magmática y achaca los sismos al movimiento de fluidos hidrotermales, que al moverse chocan con la roca y generan los movimientos.

Estos sismos, como apunta Domínguez, podrían alargarse en el tiempo o detenerse mañana mismo y no volver a registrarse enjambres. “No lo sabemos. En otros volcanes del mundo ha pasado así. Puede haber períodos de más actividad, como el Campi Flegrei de Italia, que lleva 60-70 años con una actividad volcánica por encima del nivel base y podemos volver a la calma en unas semanas”, apuntó.

“Hemos vivido durante demasiado tiempo de espaldas al volcán”, reflexiona la presidenta insular, Rosa Dávila

Yendo un paso más allá y cuestionado sobre una erupción si el proceso se acelerara, el director del IGN consideró que sería de tipo basáltico, como la que ocurrió en La Palma, con la apertura de una grieta en la superficie, y no por la entrada en erupción del volcán del Teide. En cualquier caso, el punto de apertura de esa grieta no tendría por qué ser donde ahora se concentran los sismos, puesto que el magma en su ascenso a la superficie puede migrar horizontalmente varios kilómetros. Esto precisamente fue lo que ocurrió con el volcán de El Hierro en 2011. La actividad comenzó en el norte de la isla y la erupción se produjo bajo el mar al sur de la isla, en La Restinga.

La presidenta del Cabildo de Tenerife, Rosa Dávila, lanzó ayer un mensaje de tranquilidad a la población de la isla. Como señaló, la vigilancia hoy es extrema y además se está avanzando en cualquier actuación de emergencias para dar la respuesta adecuada en todo momento si llegara esa erupción. El volcán de La Palma en 2021 fue el ejemplo. La lava arrasó con todo lo que encontró a su paso hacia el mar, pero no hubo víctimas mortales. Las personas y animales fueron desalojados con tiempo suficiente, ya que una erupción no se produce de repente; hay señales previas como las indicadas anteriormente.

En este sentido, desde el Cabildo se están organizando dos ejercicios de simulacro de riesgo volcánico para los municipios de Santiago del Teide y Guía de Isora para los meses de octubre y noviembre. “Probablemente hayamos vivido durante demasiado tiempo de espaldas al volcán”, reflexionó Dávila, que recordó que Tenerife es una isla volcánicamente activa y que tiene magma en sus entrañas.