Halladas fotos de menores en la celda de uno de los asesinos y pederastas mas crueles de Europa
Rehabilitación fallida
El belga Marc Dutroux cumple cadena perpetua por violar a seis menores y matar a cuatro de sus víctimas

Marc Dutroux, durante el juicio celebrado en Bélgica en 2004

Alguien tendrá que dar respuestas. ¿Cómo es posible que aparezcan en la celda de uno de los depredadores sexuales más crueles de Europa -en una cárcel de alta seguridad- decenas de fotos de menores desnudos? Acaba de pasar en la prisión belga donde cumple cadena perpetua Marc Dutroux por violar a 6 menores y adolescentes y matar a 4 de sus víctimas -a algunas de hambre- tras la agresión sexual.
El hallazgo, revelado por la revista belga Humo, se acaba de conocer ahora. Ha sido un jarro de agua fría para los familiares de esas víctimas, al comprobar que ese asesino y pederasta no ha enmendado su conducta a pesar de llevar ya décadas encarcelado. Y que puede seguir dando rienda suelta a sus depravadas fantasías con la visión de esas instantáneas.
Esas fotos se encontraron en 2024 -más de doscientas- durante un registro rutinario de la celda de Doutrux en la prisión de Nivelles. Una operación montada para encontrar teléfonos móviles.
Entre las imágenes que escondía el asesino y depredador sexual en el pequeña habitáculo carcelario en el que vive hay fotos de claro corte pornográfico y muchas instantáneas de menores desnudos, tal y como han confirmado ya las autoridades belgas.
Un alto nivel de vida
Traficante de drogas y ladrón de vehículos
Marc Dutroux, considerado como “el enemigo público número uno”, nació el 6 de noviembre de 1956 en Bruselas, era el mayor de cinco hermanos. Tras separarse sus padres, a los 16 años abandonó el domicilio familiar y trabajó como prostituto. Se casó por primera vez muy joven, a los 19 años. Pero en 1989 conoció a su segunda esposa, Michelle Martín, que se convertiría en su cómplice. Con ella cometió las violaciones y asesinatos de las niñas y adolescentes que se cruzaron en su camino.
El cruel pederasta trabajó como electricista, pero se hizo rico con el tráfico de drogas y robos de vehículos. Llevaba un alto nivel de vida. Compró hasta siete viviendas. Tres de ellas las usó para encerrar en zulos a sus víctimas, a las que torturaba y violaba a diario antes de asesinarlas. Fue detenido en 1996, pero no fue condenado hasta 2004.
Otra vez la pregunta, hoy sin respuesta: ¿Cómo consiguió Dutroux esas imágenes? El cruel asesino y pederasta asegura que no sabe nada de esas fotos y sostiene que alguien las puso en su celda para perjudicarle. Una versión, indican fuentes de la Fiscalía belga, que apenas se sostiene. Además las visitas recibidas por ese recluso en la cárcel son contadas. Solo su abogado está autorizado a esos encuentros penitenciarios y bajo un estricto protocolo.

Se ha abierto una investigación y la principal hipótesis, en estos momentos, es que Dutroux, de 69 años, ha contado con la ayuda de alguien de dentro. En el punto de mira están ahora los funcionarios encargados de su custodia. Esa será la explicación más lógica y coherente en estos momentos. ¿A cambio de qué? Otra pregunta sin respuesta.
El labogado de Marc Dutroux, Bruno Dayez, ha declinado hacer declaraciones sobre el tema, limitándose a informar que hay “unas diligencias de investigación en curso”.
Encerradas en zulos
Algunas víctimas murieron de hambre
Los primeros crímenes de este pederasta se cometieron en junio de 1995. Eses mes secuestró a Julie Lejeune y Melissa Russo, de 8 años. La encerró en un zulo de una de sus casas. Allí las violó y torturo -lo grababa todo- hasta que decidió matarlas. En agosto de ese mismo año raptó a An Marchal, de 17 años, y Eefje Lambrecks, de 19 años, mientras hacían autostop en Ostende. Fueron drogadas, amordazadas y violadas como las dos primeras niñas, antes de ser asesinadas. Algunas de sus víctimas murieron de hambre, al dejarlas encerradas sin darles de comer. El pederasta enterró esos cuatro cadáveres en jardines de las casas que había comprado.
La Justicia belga ha rechazado de forma sistemática en los últimos años las repetidas peticiones de este pederasta asesino para obtener la libertad condicional.
El hallazgo de estas fotos acaba de dinamitar ahora esa posibilidad. Esas imágenes son la prueba de que ese depredador sexual no está ni de lejos rehabilitado o curado.
Ponerlo en la calle sería, como ocurre con otros muchos delincuentes de este tipo, jugar con fuego. Queda claro que el riesgo de reincidencia sigue siendo, con Dutroux, muy alto.

Este incidente no hace más que confirmar lo que la junta de tratamiento de la cárcel en la que está preso ya estableció en 2020. Tras tres décadas entre rejas esos equipos siguen considerando que este recluso es un psicópata muy peligroso y preparado para volver a violar y matar.
