Sociedad

Impulso contra el cáncer

Judith Guasch, Clara Montagut, Júlia German, Òscar Martínez-Tirado, Òscar Molina, Susana Rives, Rosa Pascual… Es probable que estos nombres no le suenen de nada. No suelen aparecer en los medios, no pontifican en tertulias, no se exhiben sobre una alfombra roja. Y, sin embargo, algún día pueden salvarle el pellejo.

Se calcula que, actualmente, uno de cada dos hombres y una de cada tres mujeres tendrá cáncer a lo largo de su vida, y la supervivencia media se sitúa en el 55,3% en hombres y el 61,7% en mujeres. Los nombres mencionados corresponden a investigadores que se han beneficiado de las ayudas de la Asociación Española contra el Cáncer (AECC), que se ha fijado el objetivo de elevar la supervivencia a más del 70% en el 2030, para lo cual la investigación resulta imprescindible.

“El inversor quiere ganar dinero, no todo es tan romántico”, afirma un investigador

“Para mí esto es un sueño”, ha afirmado Belén Blanco, responsable de la unidad de inmunoterapia celular del Instituto de Salud Carlos III y cofundadora de Stab Therapeutics, en el acto de entrega de las ayudas 2025 de la Asociación contra el Cáncer a proyectos de investigación que se desarrollan en la provincia de Barcelona: 13,11 millones de euros en 60 becas que buscan llegar a tener un impacto real en el paciente.

Proyectos como el de Júlia German en el Vall d’Hebron Institut de recerca (VIHR), centrado en el uso de nanopartículas como vehículos dirigidos para administrar combinaciones efectivas y más seguras de fármacos en el tratamiento del glioblastoma, el tumor cerebral más agresivo. O el de Òscar Martínez-Tirado, jefe del grupo de investigación en sarcomas de Bellvitge, impulsor de una empresa que desarrolla un nuevo tratamiento innovador para pacientes con sarcoma de Ewing, un tipo de cáncer poco frecuente que afecta principalmente a niños y jóvenes.

Investigadores de Barcelona con ayudas de la AECC 
Investigadores de Barcelona con ayudas de la AECC Nacho Vera

“Nosotros lidiamos con una enfermedad rara, aunque es el cáncer pediátrico más frecuente, y el que vaya a emprender tiene que tener muy claro que el inversor busca un retorno”, ha explicado Martínez-Tirado. Es decir, sin perspectivas de beneficio no hay dinero para el desarrollo de tratamientos.

“Nosotros tenemos una idea muy clara que es curar pacientes y que nuestro trabajo deje huella, pero el inversor quiere ganar dinero. No todo es tan romántico; para nosotros, sí, pero en la vida real no lo es”, ha relatado el investigador: “Cuando tiene una enfermedad rara el inversor se echa para atrás porque el riesgo se multiplica enormemente”. De ahí la trascendencia de entidades como la Asociación Española contra el Cáncer, que tiene comprometidos 157 millones de euros en 792 programas en los que participan más de 3.000 investigadores.

Uno de los coloquios de la jornada 
Uno de los coloquios de la jornada Nacho Vera

Gente de otra pasta, que al final del día no sabe muy bien de qué ha servido su jornada laboral, dice Belén Blanco: un médico sabe que ha tratado o curado a sus pacientes, el periodista ha comunicado informaciones a su audiencia y el comerciante ha suministrado su mercancía a los clientes. “Un investigador llega a casa cada dice: ‘¿y mi trabajo, cómo ha impactado hoy a las personas?’ Al final, ver que te acercas y vas a hacer un ensayo clínico y vas s tratar pacientes es una barbaridad. Son muchos años, y ves si todo esto que has hecho sirve para algo”.

La consellera de Recerca i Universitats, Núria Montserrat, con pasado en el laboratorio, ha remarcado la fortaleza de Catalunya en este ámbito y la importancia de la AECC como “actor fundamental en la lucha contra el cáncer y compromiso con la sociedad”. Cada vez más cerca, afirma, del objetivo de rebasar el 70% de supervivencia.

Antonio López Tovar

Antoni López Tovar

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