Salud

Epilepsia: causas, síntomas y formas de controlar las crisis

Neurología

Con el tratamiento correcto y cambios en el estilo de vida, hasta el 70% de los pacientes logra mantener las crisis bajo control

La epilepsia es uno de los trastornos neurológicos más frecuentes. 

La epilepsia es uno de los trastornos neurológicos más frecuentes. 

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La epilepsia, cuyo término deriva del griego epilambaneim, es decir, “coger por sorpresa”, engloba un conjunto de enfermedades neurológicas caracterizadas por una actividad eléctrica anormal del cerebro. Esta hiperactividad neuronal provoca síntomas repentinos conocidos como crisis epilépticas, que pueden causar alteraciones transitorias de la movilidad, el comportamiento o la percepción.

Pese a estar todavía rodeada de cierto estigma social, la epilepsia es uno de los trastornos neurológicos más frecuentes. Afecta a cerca de 50 millones de personas en todo el mundo y, en España, 15 de cada 1.000 personas la padecerán en algún momento de su vida, según datos del Hospital Clínic Barcelona. De ellas, alrededor de un tercio presenta epilepsia activa, lo que equivale a unos 5,7 casos por cada 1.000 personas.

Existen muchos tipos de epilepsia, aunque, a grandes rasgos, la enfermedad se puede dividir en dos grupos. Por un lado, las epilepsias generalizadas, cuyas crisis se originan en redes de neuronas distribuidas en los dos hemisferios cerebrales. Por otro, las epilepsias focales, en las cuales las crisis se producen en áreas concretas de un solo hemisferio cerebral. En cualquier caso, realizar un diagnóstico preciso es clave para identificar qué tipo de epilepsia padece cada paciente y aplicar el tratamiento más eficaz. “Con el tratamiento médico se controlan adecuadamente las crisis casi en un 70% de los pacientes”, explica Mar Carreño, neuróloga del Hospital Clínic Barcelona.

Causas y factores de riesgo de la epilepsia

La epilepsia puede tener múltiples causas, aunque en muchos pacientes no se identifica un origen concreto. Entre los factores detectables se encuentran alteraciones estructurales del cerebro, como ictus, tumores o traumatismos craneales; mutaciones genéticas; infecciones del sistema nervioso, como neurocisticercosis o meningitis; trastornos metabólicos; y procesos autoinmunes que afectan al cerebro. Aun así, en numerosos casos la causa de la enfermedad sigue siendo desconocida.

Los factores que aumentan la probabilidad de desarrollar epilepsia incluyen antecedentes familiares de crisis, complicaciones al nacer (como prematuridad o falta de oxígeno), convulsiones febriles en la infancia, infecciones cerebrales y traumatismos craneales graves con pérdida de conciencia.

Las crisis epilépticas suelen estar precedidas de una sensación de aura. 
Las crisis epilépticas suelen estar precedidas de una sensación de aura. Getty

Principales signos y síntomas

La epilepsia se manifiesta a través de signos y síntomas que ocurren cuando se activan los grupos neuronales responsables de las crisis. Antes de que comience una crisis, algunas personas pueden experimentar lo que se conoce como aura, que puede incluir miedo repentino, sensación de déjà vu, náuseas, hormigueos en alguna parte del cuerpo, visiones de luces, colores o figuras, y percepción de olores o ruidos inusuales. Estas auras suelen repetirse siempre de la misma manera en cada paciente y dependen de la zona del cerebro afectada por la epilepsia.

Durante la crisis, pueden aparecer signos como alteraciones del nivel de conciencia (ausencia o falta de respuesta), automatismos (movimientos repetitivos sin propósito aparente), rigidez o sacudidas musculares, convulsiones, confusión posterior y dificultades para hablar, especialmente si las crisis afectan a áreas relacionadas con el lenguaje. Es importante que los familiares y personas cercanas a quienes experimentan epilepsia sepan cómo actuar durante una crisis, para ofrecer ayuda de manera segura y efectiva.

Formas de controlar la enfermedad

Una vez diagnosticada la epilepsia, el primer paso es iniciar un tratamiento con un fármaco antiepiléptico (FAE) para controlar las crisis. Existen más de veinte fármacos distintos para tratar las crisis epilépticas y, según profesionales del Hospital Clínic Barcelona, la elección depende de su eficacia, seguridad, características del medicamento y tipo de epilepsia. También se consideran las circunstancias personales de cada paciente, como la edad, el trabajo o la presencia de otras enfermedades, para adaptar el tratamiento a sus necesidades.

Además de seguir estrictamente la medicación en la cantidad adecuada, los especialistas recomiendan mantener un horario regular de sueño y dormir lo suficiente, evitar drogas y alcohol, seguir una alimentación equilibrada, realizar ejercicio físico de forma regular y reducir el estrés. También es importante contar con apoyo social y emocional, incluido el psicológico.

Entre un 60% y 70% de los pacientes, tomando el fármaco adecuado y siguiendo las recomendaciones de estilo de vida, logran controlar la epilepsia. Pasados entre dos y cinco años sin crisis, algunos pacientes pueden incluso plantearse una retirada controlada de la medicación, siempre que ello no suponga un riesgo para su salud. Por ello, aunque la epilepsia sea una enfermedad compleja que afecta tanto a los pacientes como a su círculo más cercano, hoy en día es posible mantenerla bajo control.