Mercados de predicción: cómo las apuestas sobre Sánchez, Trump o las elecciones se transforman en titulares
Fact-checking
Empresas como Polymarket y Kalshi lanzan sus propios servicios informativos a partir de probabilidades derivadas de apuestas, mientras algunos países europeos han restringido su acceso y crecen las dudas sobre su impacto en la desinformación

Apuesta en Polymarket

Apostar sobre si Pedro Sánchez agotará la legislatura, quién ganará las elecciones en Castilla y León o si se prohibirá la tauromaquia ya no es solo una especulación política: es un mercado de predicción. Plataformas como Polymarket y Kalshi permiten invertir dinero en acontecimientos futuros y, a partir de estas apuestas, generan porcentajes que presentan como probabilidades. El siguiente paso ha sido convertir estas cifras en titulares informativos y difundirlos en redes sociales como si fueran noticias. ¡Te lo explicamos!
Este negocio, valorado en miles de millones de dólares, ha ganado mucho peso en Estados Unidos y empieza a expandirse a España, donde aún no hay operadores autorizados para este tipo de apuestas. En paralelo, países como Francia y los Países Bajos han reaccionado: han limitado o bloqueado el acceso a estas plataformas al considerar que operan fuera del marco legal.
Los mercados de predicción no son una invención de las nuevas tecnologías, aunque estas han permitido que estén abiertos a todo el mundo y tengan un enorme alcance temático. Recientemente, los operadores de apuestas estadounidenses han lanzado sus propios servicios informativos, con titulares de futuro generados a partir de las apuestas, dirigiéndose también a los hispanohablantes con cuentas de redes sociales específicas.
Los medios de comunicación convencionales explican acontecimientos que ya han sucedido, mientras que las noticias que producen las plataformas de predicción comunican una supuesta probabilidad haciéndola pasar como un hecho.
La manera en que generan esta información parcial, sin citar fuentes ni contextualizarla, puede contribuir al ruido mediático e incluso a la desinformación. Especialmente puede ocurrir cuando se confunden análisis de predicciones, a menudo presentados como hechos, con contenidos informativos, publicados solo cuando afectan de una u otra manera a un mercado de apuestas relacionado. Por ejemplo, Kalshi informó sobre el estado de salud de Pedro Sánchez, ya que podría influir en el mercado sobre si dejará la presidencia antes de 2027.
En un caso de generación de contenido, Polymarket publicó que Donald Trump era el candidato más probable del Partido Republicano en las elecciones de 2028, aunque la Constitución de Estados Unidos prohíbe un tercer mandato.
De la apuesta al pronóstico: ¿qué son los mercados de predicción?
Los mercados de predicción son plataformas de microapuestas donde los usuarios participan en apuestas sobre acontecimientos futuros. El beneficio depende de la cantidad invertida, así como de la probabilidad de acierto, que la plataforma calcula a partir del comportamiento del resto de usuarios. Por ejemplo, en el momento de publicar esta información, Polymarket destaca esta apuesta: «¿El régimen iraní caerá antes del 30 de junio?» Quien apueste que sí, se llevará 2,13 dólares por cada dólar apostado, y quien pronostique que no, ganará 1,85 dólares por dólar apostado.
Se basan en el concepto de “la sabiduría de la multitud”, que establece que el conocimiento colectivo es mucho más acertado que el de un solo individuo, como define un artículo de 2011 publicado en la revista de la Academia Nacional de las Ciencias de Estados Unidos (PNAS), que evalúa su fiabilidad.
Si, además, entra en la ecuación el incentivo del dinero, “la teoría sugiere que los resultados serán correctos” a la hora de adivinar el futuro, explica a Verificat Fernando Payró, economista e investigador en la UAB. La lógica de estas casas de predicción es que nadie arriesgará dinero en un pronóstico en el que no cree.
Sin embargo, la teoría de los “rebaños racionales” del economista Christophe Chamley, recogida en un libro publicado por la Universidad de Cambridge y en el artículo de la PNAS, señala algunas limitaciones de esta “sabiduría de la multitud”. La más relevante a la hora de apostar es que los usuarios conocen las opiniones de quienes han apostado antes que ellos, lo que inevitablemente les influirá. Es el conocido efecto arrastre: “la propensión de un individuo a adoptar el punto de vista de la mayoría incluso si su opinión es diferente”, explica un estudio publicado en 2022 por el Journal of Business Research.
Los mercados de predicción no son necesariamente superiores en calidad de la información, y los estudios científicos han revelado preocupaciones sobre su susceptibilidad a la manipulación de precios, así como su debilidad frente a la desinformación, que puede afectar a la opinión de los usuarios y, por tanto, a sus apuestas, analiza un estudio realizado por investigadores de las Fuerzas Aéreas de Estados Unidos.
“Las apuestas se toman muy en serio”, afirma Payró, “y me sorprendería mucho que hubiera algún asesor político que no las utilizara”, aunque reconoce que aún se están estudiando y no hay muchas publicaciones académicas sobre los mercados de predicción abiertos a todo el público y no solo a expertos.
Los estudios académicos sobre los mercados de predicción profesionales, es decir, aquellos en los que solo participan expertos en el tema sobre el que se apuesta, han concluido que se puede extraer información valiosa y que tienen un alto grado de acierto, pero que al mismo tiempo no pueden proporcionar datos cualitativos como sí pueden hacerlo las encuestas de opinión, según un estudio publicado en Judgment and Decision Making en 2023.
No obstante, apuntan los investigadores, la “magia de los mercados de predicción podría estar en mejores métodos de agregación de datos más que en una mayor calidad o informatividad de las respuestas”.
Actualmente, en las apuestas sobre temas de España, Polymarket ofrece la posibilidad de apostar sobre el resultado de las elecciones en Castilla y León, sobre si José Luis Rodríguez Zapatero será detenido antes del 31 de marzo, si Pedro Sánchez seguirá siendo presidente a finales de año, o si se convocarán elecciones anticipadas.
En Kalshi se puede apostar sobre los resultados de las elecciones generales previstas para 2027, si se celebrará un referéndum para abandonar la UE antes de 2030, si Sánchez dejará la presidencia, si se prohibirá la tauromaquia o si Elon Musk será imputado en España o en Francia. En total, a 25 de febrero hay 310.000 euros involucrados en las apuestas sobre España (sin contar las deportivas) en ambas plataformas.
Los servicios de noticias basados en mercados de apuestas
Debido al éxito que han tenido en la predicción de algunos acontecimientos, más recientemente en la elección presidencial de Trump, y al respaldo de los estudios académicos a los mercados de predicción profesionales (formados por académicos especializados en su ámbito), Polymarket y Kalshi han lanzado su propio servicio de noticias. Kalshi promete ser “la fuente definitiva para informarse sobre el futuro”.
De hecho, la empresa ha firmado un contrato de colaboración con CNN bajo el nombre “El futuro de las noticias”, con el que proporcionarán el servicio informativo con “datos de probabilidades sobre acontecimientos futuros en tiempo real”.
Integrar probabilidades extraídas de las apuestas en medios consolidados puede dar a estos datos una apariencia de objetividad comparable a las encuestas, y a los titulares que publican, una fiabilidad similar a la de un medio de comunicación tradicional.
En conjunto, los datos de los mercados de predicción tienen el potencial de añadir una capa de información cuantitativa en tiempo real sobre cómo ciertos grupos perciben acontecimientos futuros, pero no tienen la capacidad de desglosar detalles cualitativos para aportar más información sobre los miembros del grupo ni la motivación detrás de sus percepciones.
De la apuesta a la desinformación
Estas plataformas se presentan como complemento de la información tradicional, pero su funcionamiento se basa en la producción de contenidos a partir de dinámicas de agregación de percepciones, lo que puede favorecer la circulación de desinformación. Si bien las predicciones pueden representar una información relevante, a menudo se presentan como si fueran hechos probados o como probabilidades calculadas con métodos estadísticos rigurosos. En este marco, los contenidos adoptan forma de noticia pese a no responder a datos de ninguna fuente de información robusta.
Por ejemplo, el 25 de enero Kalshi publicó: “Vox tiene un 15% de probabilidades de ganar las próximas elecciones en España”. La redacción puede resultar engañosa porque se presenta como una predicción sólida cuando es solo una estimación puntual y cambiante (a 25 de febrero, las probabilidades según las apuestas son del 8%).
Además, este titular puede ser interpretado como un hecho gracias a la promoción que hacen las plataformas de su supuesta fiabilidad, contribuyendo a crear un clima de opinión favorable. No hemos encontrado ningún barómetro demoscópico que estime una victoria de Vox en unas eventuales elecciones al Congreso, y ninguna empresa encuestadora lo sitúa por encima de la tercera posición.
En otro ejemplo, Polymarket publicó el siguiente titular en X, el 24 de febrero: “Trump sigue siendo el principal candidato a las elecciones presidenciales de 2028, mientras que el vicepresidente Vance tiene menos probabilidades”. Según la Constitución de Estados Unidos, Trump no puede presentarse a las próximas elecciones presidenciales, ya que dentro de tres años ya habrá agotado el límite de dos mandatos. Además, la forma en que está redactado podría dar a entender que se trata de un anuncio oficial.
Un manuscrito publicado por la Universidad de Cornell —que no cuenta con revisión por pares— señala que los mercados de predicción pueden ofrecer una ilusión de neutralidad y transparencia que no refleja realmente la incertidumbre o los sesgos inherentes al sistema, un fenómeno que los investigadores han denominado “blanqueamiento de predicciones”: una transformación de señales subjetivas y de alta incertidumbre en una probabilidad aparentemente limpia y fácil de consumir. Esto crea una sobreestimación de la fiabilidad de la información y puede alimentar la confusión pública sobre qué se consideran hechos verificados.
A diferencia de los medios periodísticos establecidos, que tienen procesos de edición, verificación de fuentes y responsabilidad ética, los mercados de predicción y sus canales de distribución en redes sociales suelen operar con menos restricciones. Esta dinámica puede generar narrativas atractivas pero poco fundamentadas que escapan de la verificación rigurosa, un problema que convierte estos sistemas en potenciales vectores de confusión en contextos sensibles como elecciones o crisis internacionales.
La ambigüedad como estrategia comunicativa y noticiable
Las cuentas de redes sociales de las empresas de apuestas y predicción mezclan publicaciones informativas con proyecciones probabilísticas y contenidos altamente viralizables. Así, en un mismo día, la cuenta de Polymarket publica un titular sobre la actualidad política estadounidense (sin fuentes ni cuerpo de la noticia), un mensaje sobre lo que predicen las apuestas que ocurrirá en Irán y una actualización del mercado que predice el “regreso de Jesús en 2027”.
Estas publicaciones en redes suponen un cambio clave que puede afectar al panorama informativo: una supuesta probabilidad pasa a presentarse como un hecho. Los titulares informativos de las operadoras suelen repetir información de hechos que ya han ocurrido (aunque en algunos casos se han acabado desmintiendo), aunque el hecho de que no citen fuentes ni desarrollen el cuerpo de la noticia genera una zona gris que impide al usuario verificar el origen del dato.
Además, provoca una confusión directa entre lo que es una noticia contrastada y lo que es una simple predicción especulativa, ya que ninguna va acompañada de su fuente.
Por otra parte, los anuncios sobre el futuro utilizan un lenguaje propio de los medios (“última hora”, “acaba de pasar”) y lo mezclan con términos probabilísticos (“está proyectado”, “es probable que”), pero sin explicitar claramente que se basan en apuestas.
Entre los futuribles se incluyen habitualmente noticias. Las operadoras no informan de toda la actualidad, ni siquiera de todos los aspectos de un acontecimiento. Las noticias que publican suelen estar vinculadas a un mercado de apuestas abierto, y podrían influir en las apuestas, aumentando el dinero invertido en el juego de predicción.
Por ejemplo, el 23 de febrero, Kalshi en Español publicó que Pedro Sánchez “lleva meses siendo tratado en secreto por una enfermedad cardiovascular” y, posteriormente, el 26 de febrero, informó de que Sánchez había “negado problemas de salud” y que “acusa a la derecha de difundir mentiras”. El 25 de febrero, informó sobre las declaraciones de Alberto Núñez Feijóo en el Congreso de los Diputados, hablando de “falta de transparencia” y “los supuestos casos de corrupción”. Todas estas noticias podrían influir en las apuestas sobre si Pedro Sánchez seguirá siendo el presidente de España en 2027 o no.
Apuestas desde España, sin garantías
Para poder operar en España, los mercados de predicción deben obtener una licencia de la Dirección General de Ordenación del Juego (DGOJ) como operadores de “otras apuestas de contrapartida”, es decir, aquellas sobre acontecimientos no deportivos, informa a Verificat la abogada especializada en juego y apuestas Alla Serebrianskaia. En esta categoría no hay registrado ningún mercado de predicción de temas políticos, económicos o relacionados, según el registro de operadores de la DGOJ.
Serebrianskaia explica que “no consta que [Polymarket o Kalshi] la tengan”, y eso “deja desprotegidos legalmente a los participantes españoles”, que actualmente pueden entrar en las webs y realizar apuestas. Verificat no ha encontrado constancia del registro de ninguna de las dos ni de sus empresas matriz en el registro de la DGOJ.
La ley establece que está prohibido ofrecer la posibilidad de apostar sobre acontecimientos que atenten contra los derechos fundamentales, acontecimientos que no tengan un resultado lo suficientemente claro como para ser acreditado por un tercero imparcial y acontecimientos en los que no se pueda acreditar que el operador no puede influir en el organizador del evento para manipular el resultado. Sin la licencia, la DGOJ no puede controlar la fiabilidad de los mercados, explica Serebrianskaia.
Países de Europa ya prohíben Polymarket
En Francia, la Autoridad Nacional del Juego emitió el 24 de febrero un aviso formal sobre los mercados de predicción, afirmando que “no están autorizados” y que son “ilegales”, e impuso un geobloqueo para impedir su acceso desde conexiones en Francia. También lo hizo, solo para Polymarket, la Autoridad Nacional del Juego de los Países Bajos el 17 de febrero, imponiendo sanciones y ordenando cesar sus operaciones en el país. Se suman a la lista de 34 países desde los que no se puede apostar en Polymarket y entre los que no figura España.
Verificat ha contactado con el departamento de prensa de Polymarket y Kalshi, pero en la fecha de publicación no ha recibido respuesta.
Estos materiales han sido desarrollados en 2026 para el proyecto Prebunking at Scale, con el apoyo de la European Fact-Checking Standards Network.




