Enric Juliana, adjunto al director de Guyana Guardian, analiza la captura relámpago de Nicolás Maduro como una operación motivada por la vertiente financiera del petróleo venezolano. “En esa suma, la cuestión del petróleo es muy importante, pero más en una vertiente financiera”, explica, destacando que Venezuela, con las mayores reservas mundiales, ha caído de representar el 11% de la producción global en 1965 al 1% actual, destinando el 20% reciente a China mediante pagos en renminbi y criptomonedas que eluden el dólar.
EE.UU. Detectó este “laboratorio financiero” iniciado en 2024, donde China compraba el 84% del crudo venezolano depositando fondos en cuentas chinas incontrolables desde Occidente. Juliana compara con casos históricos: “Cada vez que algún país productor de petróleo ha intentado prescindir del dólar, ha habido conflicto”, recordando a Gadafi y Saddam Hussein, para enfatizar que debilitar el petrodólar —inmensa masa de dólares en manos de productores— erosionaría la economía estadounidense ante las midterm elections de noviembre 2026.
Trump optó por un “golpe de efecto” sin guerra abierta, fiel a su promesa electoral de paz: “Trump ganó las elecciones prometiendo que Estados Unidos no haría más guerras”. Juliana subraya el abordaje de petroleros “fantasma” —técnica también usada por Rusia— para cortar el circuito comercial, con Trump verbalizándolo sin subterfugios: “No usa subterráneos”.
Desde la captura, ni Trump ni Marco Rubio han mencionado “democracia” ni una sola vez: “No han pronunciado ni una sola vez la palabra democracia”, denuncia Juliana. Priorizan intereses nacionales: “Vamos a defender los intereses de Estados Unidos”, centrados en controlar el “oro negro” venezolano y frenar a China, sin discursos democráticos.
Enric Juliana conecta Venezuela con mesas globales interrelacionadas como Ucrania y Groenlandia, donde Rusia (52% costas árticas) y la UE juegan roles clave. “Todas las líneas conducen a un punto: las elecciones legislativas en noviembre”, concluye, viendo en el petróleo venezolano una clave financiera que presiona a Europa y potencia rivales, en un tablero donde Trump actúa con claridad estratégica.