Estados Unidos, cuna de la democracia moderna, muestra grietas bajo el segundo mandato de Donald Trump. Xavier Torrens, politólogo y profesor de Ciencias Políticas de la UB, advierte de una deriva preocupante. “Sí, la está poniendo en jaque, pero no es jaque mate”, afirma sobre si Trump amenaza la democracia estadounidense, aunque matiza que “las democracias siempre son reversibles, incluso la primera del mundo en la historia”.
Torrens detecta “tics autoritarios” en el republicano, que “le gustaría dirigir más bien una dictadura que una democracia, porque piensa que es más eficaz”. Reconoce su admiración por líderes como Putin o Xi Jinping, pero lo enmarca en geopolítica realista: “En la política internacional, lo que importa es la geopolítica”. Aun así, critica su extralimitación: “Está subvirtiendo hasta los límites de las costuras decisiones que debería tomar el Congreso”.
El experto pone el foco en intervenciones controvertidas como la de Venezuela, donde Trump sacó a Maduro vía un “vericueto legal” sobre narcotráfico. “Estaba en el límite”, señala, alertando de precedentes para Cuba o Irán. Sobre Groenlandia, ve riesgos: “En solo una cuarta parte de su mandato, ya está haciendo cosas que jamás hubiéramos pensado de la primera potencia económica y política del mundo”.
La personalidad narcisista de Trump complica negociaciones, como el Nobel de la Paz ofrecido por la opositora venezolana Corina. “Eso reforzó su idea de que era una líder débil”, explica Torrens, aconsejando firmeza: “Los países que se muestren débiles ante Trump van a perder”. Con tres años por delante, el pesimismo crece: “¿Qué pasará en los tres años de mandato que aún le quedan?”.