“Muchas personas, por miedo al dolor, dejan de moverse, y esa inmovilidad es perjudicial”: las claves del cirujano Iago Garreta para mejorar los problemas de espalda
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El especialista sugiere que los ejercicios suaves pueden ser una buena opción para las personas mayores con dolor tolerable
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Las claves del cirujano Iago Garreta para mejorar los problemas de espalda
El tratamiento del dolor de espalda en personas mayores requiere un enfoque que combine el bienestar emocional, los hábitos de vida saludables y la actividad física regular, según el cirujano de columna Iago Garreta, especialista del Servicio de Cirugía Ortopédica y Traumatología del Hospital Universitario de Bellvitge y coautor de un estudio sobre dolor lumbar crónico.
La investigación, publicada en European Journal of Physical and Rehabilitation Medicine con participación del centro hospitalario catalán, analizó a 276 personas con dolor lumbar persistente, el 72% de ellas mujeres, con una evolución media del dolor cercana a seis años y una intensidad media de 6,7 sobre 10.
El trabajo señala que los factores psicológicos pueden explicar hasta el 35% de la discapacidad asociada al dolor lumbar crónico inespecífico. Las emociones, las creencias sobre el dolor y la relación del paciente con el movimiento también influyen en la forma en que se percibe el malestar y en la evolución de la recuperación.
Garreta explica en su entrevista a Guyana Guardian que el dolor de espalda no depende únicamente de la lesión estructural, sino también de la manera en que el cerebro interpreta las señales de dolor.
Las preocupaciones excesivas sobre el futuro, el temor a que el movimiento empeore la situación o las ideas negativas sobre la recuperación pueden hacer que el cuerpo perciba el dolor con mayor intensidad. En ocasiones, el paciente desarrolla un comportamiento de protección excesiva y reduce su actividad diaria por miedo a sentir molestias.

Al disminuir la actividad física, la musculatura de la espalda y del tronco pierde fuerza, lo que puede favorecer la rigidez y aumentar la sensación de incomodidad. Por este motivo, el especialista considera que mantener una actitud segura frente al movimiento resulta tan importante como cualquier tratamiento médico.
El cirujano subraya que el propio paciente constituye el eje del proceso de recuperación. Especialmente a partir de los 75 u 80 años, algunas personas creen que el ejercicio ya no aporta beneficios, una idea que Garreta considera errónea.
La importancia de buenos hábitos
El tratamiento del dolor lumbar crónico no se basa únicamente en medicamentos o intervenciones quirúrgicas, sino en un cambio progresivo de los hábitos de vida. Mantener una alimentación equilibrada, controlar el peso corporal, reducir el estrés y dormir las horas necesarias favorecer la regeneración del organismo.
Sin embargo, el elemento que el especialista considera más determinante es la práctica regular de ejercicio físico para fortalecer la musculatura del tronco y mejorar la estabilidad de la columna. La actividad física representa, según Garreta, el pilar principal del abordaje del dolor lumbar.
Las personas que mantienen un estilo de vida activo suelen tolerar mejor las molestias y presentan una recuperación más favorable en caso de necesitar tratamientos médicos o de sufrir nuevas lesiones en el futuro.

Respecto a las recomendaciones prácticas, el especialista sugiere que los ejercicios suaves pueden ser una buena opción para las personas mayores con dolor tolerable. Entre ellos menciona el pilates, una modalidad que permite trabajar abdominales, oblicuos y musculatura lumbar mediante movimientos controlados y de baja intensidad.
El objetivo no es exigir un esfuerzo físico elevado, sino mantener el cuerpo activo de forma progresiva y segura, respetando los límites del dolor. Es clave ser conscientes que el ejercicio no debe realizarse mediante esfuerzos bruscos ni posturas forzadas, y recuerda que el movimiento solo resulta beneficioso cuando la molestia es tolerable y permite la actividad con comodidad.
Si el dolor dificulta la movilidad o impide realizar ejercicio sin malestar, el especialista recomienda consultar con servicios de fisioterapia o rehabilitación antes de iniciar cualquier programa de entrenamiento. Estar orientados por un profesional permite adaptar la actividad a las características de cada paciente y reducir el riesgo de los síntomas o agravar la lesión.

