Psicología y Salud Mental

La importancia de vivir con entusiasmo:  “La actitud no lo es todo, pero casi”

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Frente a las quejas, el caos interior y el miedo, el conferenciante y escritor Andrés Pascual propone ponernos las pilas AAA (aceptación, atención y acción) para construir una vida entusiasta: “Eso también se entrena”

Andrés Pascual es conferenciante y creador del primer posgrado español sobre bienestar en las organizaciones

Andrés Pascual es conferenciante y creador del primer posgrado español sobre bienestar en las organizaciones

La actitud puede cambiarlo casi todo. Ante una misma realidad, afrontarla con entusiasmo o desesperanza puede marcar la diferencia. Al menos, allanará el camino si se presentan obstáculos. Ser optimista es una condición muy valiosa que no es fácil sostener, pero si uno persiste puede conseguirlo. Los beneficios nos permiten crecer, adoptar espíritu de superación o poder liderar desde una energía del éxito.

Desde el entusiasmo uno se siente más libre, viviendo el presente en plenitud, sin que el caos nos bloquee o caigamos rendidos al menor contratiempo. No obstante, hay que tener claro que la condición del entusiasta se entrena mediante práctica y disciplina. Sus enemigos son la queja, el victimismo, la desidia o el miedo. No debemos dejarnos llevar por ellos y Como dice el conferenciante y creador del primer posgrado español sobre bienestar en las organizaciones Andrés Pascual en su libro El poder del entusiasmo, debemos ponernos las pilas triple A:  Aceptación – Atención – Acción.  

Dependiendo de nuestra actitud, ante el mismo escenario, nos encontramos ante amenazas u oportunidades: no es positivismo tóxico, es neurociencia

Andrés Pascual

Escritor y conferenciante

El buen ambiente en el trabajo es esencial para el bienestar 
El buen ambiente en el trabajo es esencial para el bienestar 

¿Somos creadores de nuestra realidad?

Ya lo dice el libro sagrado del Talmud: el mundo no es como es, sino como somos. Y esto no es positivismo tóxico, es pura neurociencia. Dependiendo de nuestra actitud, ante el mismo escenario, nos encontramos ante amenazas u oportunidades. La actitud no lo es todo, pero casi.

¿Qué nos hace desprender entusiasmo?

Somos nosotros los que convertimos una tarea en ilusionante, ya que el entusiasmo brota de nuestro ser más profundo. Cuando cultivas esta actitud, no solo multiplicas tu motivación, sino que también disfrutas del camino. Y no solo en el sentido lúdico, de pasarlo bien, que es importante. También en el de exprimir el instante para aprovechar al máximo todas las opciones que te ofrece. La persona entusiasta celebra lo que es y lo que puede llegar a ser. No vive desde la frustración o la carencia, sino desde la gratitud.

¿Para qué nos sirven los anclajes?

Son una técnica de programación neurolingüística que consiste en asociar un estímulo —visual, olfativo, auditivo— a un estado emocional para provocar dicha sensación cuando nos interesa. Algunos los generamos de forma inconsciente, como el olor a pan, que nos transporta a nuestra infancia. Pero también podemos crearlos de manera intencionada. Por eso, como el mundo muchas veces no nos lo pone fácil, viene bien tener una canción que te guste, una foto de un momento feliz o una pequeña figura traída de un viaje que puedas apretar fuerte cuando tu entusiasmo decaiga.

¿Cómo explicaría la actitud del entusiasmo?

Es una disposición mental que te lleva a hacer más y a hacerlo mejor, aunque no por arte de magia. La actitud de entusiasmo influye en tu atención: percibes matices y oportunidades que otros no ven. Esta visión abierta de la realidad hace que broten emociones positivas como la confianza o la gratitud; y estas emociones influyen en tu fisiología y motivación, impulsándote a actuar con más valentía, constancia… Lo llamo el ciclo del entusiasmo: actitud, percepción, emoción, comportamiento.

¿Cómo afecta nuestro entusiasmo sobre los demás?

Es tremendamente contagioso por su carga emocional positiva, por su alta expresividad y por la fuerza del propósito que anida detrás. Por eso me atrevo a decir que entusiasmarse es una responsabilidad. Cuando cultivamos esta actitud, además de ahorrarnos sufrimiento a nosotros mismos, se lo ahorramos a quienes caminan a nuestro lado: pareja, familia, compañeros de trabajo.

Hace poco alguien me dijo que le encantaba ver que sonrío todo el rato. Y yo le dije que es una decisión valiente y consciente. El entusiasmo se entrena

Andrés Pascual

Escritor y conferenciante

Andrés Pascual, con su libro ‘El poder del entusiasmo’ 
Andrés Pascual, con su libro ‘El poder del entusiasmo’ Diego Lafuente

¿Existe el falso entusiasmo o impostado?

Fingir nunca ha sido una buena política. Experimentar emociones como la tristeza, el enfado o el agotamiento puede ser natural, sano o simplemente humano. Si las enterramos bajo falsas sonrisas, degradamos nuestra bendita complejidad, perdemos autenticidad, y es probable que nos encerremos en nosotros mismos presos de la culpa. De hecho, no hay mensaje más cruel que el «si no estás bien, es porque no quieres».

¿Somos un poco bipolares en relación al entusiasmo y desencanto?

El entusiasmo, como todo, tiene picos y valles. Lo que no ha de cambiar es nuestra actitud, que hemos de cultivar en todo momento, contra viento y marea, para no dejarnos arrastrar hacia un pozo de apatía crónica.

¿El entusiasmo se entrena?

Esta es la buena noticia, que cualquier persona puede cultivarlo, con independencia de tu edad o forma de ser. Entre los micro-hábitos que propongo hay gestión emocional, trucos posturales, de lenguaje… Algunos son tan fáciles que no les damos la importancia que merecen. Hace poco, después de dar una conferencia en una empresa, la CEO me dijo que le encantaba ver que sonrío todo el rato. Y yo le dije que es una decisión valiente y consciente. Valiente porque es más fácil ponerte el traje de víctima que las pinturas de guerra. Y consciente, porque sé que la sonrisa, como explican Fritz Strack y otros académicos, no solo es un síntoma de entusiasmo, también es una palanca para potenciarlo.

¿Cuáles son los vampiros del entusiasmo?

Las quejas, el caos interior y el miedo. Piensa que los seres humanos venimos al mundo entusiasmados, y no es para menos. ¿Por qué entonces nos apagamos a medida que cumplimos años? En parte se debe a la sociedad que hemos construido, pero sobre todo a nuestra propia mente, que es fascinante, pero a veces nos sabotea. Si te sientes en horas bajas, puede que no sea solo porque te han metido en el grupo de WhatsApp de padres del colegio. Tal vez te estén chupando la energía estos tres vampiros.

Explícanos un poco eso de ponernos las pilas AAA

La triple A representa los tres pilares sobre los que hemos de construir una vida entusiasta: aceptación, atención y acción, los polos opuestos a los vampiros. Frente a la queja, la aceptación evita que gastemos energía luchando contra la realidad. Observa lo que sucede y di: «Esto es lo que hay. Y, desde aquí, decido libremente cómo actuar». Frente al caos interior, la atención nos conecta con el presente, sin permitir que nuestra centrifugadora cerebral dé vueltas a culpas y rencores del pasado. Y frente al miedo, acción, que es lo que marca la diferencia en las personas exitosas.

Vivir en la mente del niño o del principiante, desde la curiosidad, ¿beneficia el entusiasmo?

¡Por supuesto que sí! Fíjate en los niños, no pierden un solo instante sin entusiasmarse. Mirar con fascinación de niño no es volver atrás, es volver a ver. ¿Esto es fácil? No, pero sí muy simple: basta con practicar.

Como decía el sabio, solo hay felicidad donde reina la virtud y el esfuerzo serio, pues la vida no es un juego. Y lo bueno de las palancas para activar el entusiasmo que te propongo es que, como son divertidas y saludables, pronto pasas del «tengo» que practicarlas, al «quiero» practicarlas.