Psicología y Salud Mental

Las diez normas básicas del pequeño persuasor: “Si no te las apañas, te robarán la cartera o el corazón”

Víctor Amat, psicólogo

El psicólogo punk recomienda crear recursos propios para blindarse ante individuos egocéntricos dañinos emulando sus mismas tácticas, “como las artes marciales que aprovechan la fuerza del agresor en beneficio propio”

Víctor Amat

Víctor Amat

Víctor Amat, identificado igualmente como “el psicólogo punk”, ha lanzado recientemente Las diez leyes para ser jodidamente irresistible (Vergara), un libro que contiene apartados titulados “suavizantes Bosque Verde”, “psicópatas and Co” o “el Wall Street del alma”. Desde su oficina ubicada en la calle Ganduxer de Barcelona, Amat comenta que habitamos una realidad llena de estafadores y embaucadores “por lo que, si no te las apañas bien, lo más seguro es que te roben la cartera o el corazón”, advierte a los lectores.

Amat asegura que se basó en los narcisistas, empleando sus vivencias clínicas y lo que percibe cotidianamente. No obstante, su obra no busca protegerse del narcisismo, ya que esto resulta inviable al encontrarse en el ambiente que nos rodea constantemente, señala. De hecho, el objetivo es protegerse de los individuos egocéntricos perjudiciales replicando sus tácticas, de forma similar a ciertas artes marciales que utilizan el impulso del atacante a favor de uno mismo.

El narcisismo se asemeja al Barça de Flick: ¡incontenible! (...) El único antídoto viable es aprender a convivir con él

Víctor Amat

Psicólogo  y escritor

Acto seguido, este psicólogo que en sus años mozos se alzó como campeón europeo de kick boxing, desarrolla los diez principios del “pequeño persuasor” –sonríe– para resultar sumamente cautivador. Como bien afirmaba su abuela Carmen: “si quieres ganarle a una serpiente, tienes que ser como ella”.

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La ley del camuflaje

Un antiguo tema de los Beatles menciona que el camaleón no modifica su tono, sino que se ajusta a la tonalidad del ambiente. Y esa tonalidad, hoy en día, viene definida por un individualismo carente de límites... Una de las revelaciones más reservadas de la reciente obra de Amat tal vez sea esta: “no se trata tanto de defenderse de los narcisistas perversos, sino de saber de qué van, ya que, como no funcionan como los demás, si te enfrentas a ellos siempre pierdes, pues es como luchar contra un zurdo”, señala este experto al referirse a la lucha contra “tíos y tías muy raros”. En el presente, con el narcisismo transformado en algo habitual, un factor esencial para tener éxito en terrenos como el profesional o el afectivo, entre otros, consiste en dominar su propio código comunicativo”, opina el especialista, responsable de títulos como Autoestima punk, Antimeditaciones y Psicología punk (Vergara).

2

La norma del aprovechamiento de la fragilidad

Convencer consiste simplemente en prestar mucha atención a una persona contando con una estrategia. “Esta ley me parece muy interesante para protegerse de los narcisistas, pues los malotes siempre aprovechan nuestras debilidades en beneficio propio”, tenlo presente. “Tan importante como escuchar a una persona es darle a entender que lo haces. Para captar la atención de los narcisistas hay que hacer exactamente lo mismo que ellos: conocer sus debilidades para, a partir de ahí, intentar convencerlos de lo que sea”, compréndelo.

3

La ley del Jabón Lagarto

“Al seducir, no olvides de poner suavizante”, afirma Amat. De acuerdo con su explicación, para lograr persuadir eficazmente no se debe obligar, sino moderar el mensaje al estilo de un lagarto, refiriéndose con esto a un individuo hábil, ingenioso y perspicaz. Por lo tanto, “se trata de sugerir de tal manera que resulte irresistible incluso para el propio narcisista”, argumenta.

4

El principio de la ‘empasión’ y la comprensión perversa.

La empatía constituye una de las emociones más riesgosas que hay, por no asegurar que la mayor, según comprende Amat. “Los narcisistas empatizan para robar, medrar o follar. Da igual. Lo suyo es una empatía diabólica, una falsa empatía”, anota. “Por ello, he inventado la palabra ´empasión´, un híbrido entre la empatía y la compasión, para que cualquiera sepa que entiendes perfectamente el motivo por el cual sufre una persona pero, también, para poder ayudarla de una manera eficiente, en lugar de querer sacar provecho”, declara este progenitor de tres hijos.

5

El precepto del poder, el encanto y la valentía

“Por lo que he descubierto como psicólogo, la vida no va tanto de ser excelente como de echarle ovarios más de una vez”, cuenta Amat. “O huevos”, añade. “Detrás de la búsqueda de la mejor versión y del perfeccionismo, se esconde el miedo a ser rechazado”, argumenta. “No digo que haya que renunciar a mejorar, pero lo que nunca hay que hacer es idealizar una imagen de ti que no eres tú”, advierte. “No se trata de dejar de ser tú, se trata de ser quien eres”, insiste. “He atendido a muchísimas personas hundidas en el sufrimiento por pretender que sus seres queridos, o importantes, fueran diferentes. Pero tu madre no va a cambiar, y, si lo hace, lo más probable es que sea a peor”, pronostica. “Si se trata de seducir, hay que tener algún tipo de autoridad, ser carismático o echarle coraje”, resuelve.

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El reglamento del Wall Street sentimental

Los sentimientos se asemejan al mercado bursátil: fluctúan de acuerdo con las ilusiones creadas, “así que si consigues que el estado de ánimo de la otra persona cambie, sus decisiones también cambiarán”, sostiene Amat. “Tu objetivo como persona irresistible, ya seas psicóloga, enfermero, feliz padre de adolescentes o follador de aplicación de contactos, es motivar a los demás y ello depende de tu habilidad para activar emociones en el otro, descubriendo sus necesidades y ofreciendo un camino hacia su bienestar (o el tuyo, si eres malote)”, evoca este especialista quien durante el año 2020 estableció la Escuela Palo Bajo, enfocada en tratamientos de corta duración.

7

El principio del sabotaje de convicciones

“La creencia crea el hecho real”, afirmaba William James, uno de los fundadores de la psicología contemporánea. “Si crees algo, lo ves”, ratifica Amat. “Es lo que le ocurre al celoso que ve cosas que no son”, señala. “Cuando piensas que algo es cierto, sueles buscar información que lo confirme”, agrega para insinuar que nuestra mente no siempre resulta fidedigna, y menos aún en los días actuales “Saber que tu mente no puede dejar de urdir esas redes de pensamientos, es de primer curso de supervivencia al malestar”, recalca. En conclusión, “tus generalizaciones no son la verdad, sino tu verdad”.

8

El principio de los mundos paralelos

En el interior de cada individuo coexisten dos fuerzas. Una de estas evita lo desconocido con el fin de protegerse en la certidumbre ante el temor. La fuerza restante posee curiosidad, “como la de un científico que desea encontrar el conocimiento diseccionando a un marciano, para ampliar sus opciones y controlar mejor lo que le rodea”. Quizás por esta razón, al momento de convencer conviene no apresurarse, pues una de las facetas de casi todo ser humano es el rechazo a las transformaciones.

9

La ley de la contradicción

“Robar un banco es un delito, pero más delito es fundarlo”, escribió Bertolt Brecht. “No hay algo más gilipollas –toma la palabra Amat– que pretender ser fiel a la personalidad que te forjaste a los dieciséis años. No estoy diciendo que elimines tu espíritu rebelde, sino que ser coherente contigo es aceptar que la vida no es un camino que tomas en una sola dirección”, apunta.

10

El principio de la dinámica y la brujería psíquica

Las personas somos contadoras de relatos, por lo que una de nuestras metas consiste en hallar una trama para elaborar la crónica de nuestra existencia, indicó Eric Hoffer, el autor y pensador estadounidense. Con el fin de generar mundos alternos en la psique ajena, no existe herramienta más potente, opina Amat, que la destreza de narrar relatos con eficacia. Todo aquel capaz de estructurar una alocución evocadora donde cualquier alternativa sea viable posee opciones de lograr que quien escucha imagine un escenario distinto en su mente. “Para ser persuasivo y poder captar la atención, hay que vender sueños para que alguien nos los compre. Eso es un hechicero mental”, aclara Amat después de citar como referencia a Elon Musk.

El antídoto frente al narcisismo

Miyamoto Mushashi, el legendario combatiente samurái que salió victorioso en más de sesenta combates letales (y cuya imagen decora una pequeña estantería en la oficina de Amat), afirmó en un momento dado: “La única solución efectiva contra la gente mala y violenta, son personas buenas más feroces”. Quizás por esa razón, Víctor Amat, un ciudadano de Barcelona originario del Turó de la Peira que salió ileso tras el impacto de un meteorito en Nou Barris durante 1969, contando apenas con seis años de edad, opina que la comunidad nos incita a blindar nuestra identidad con hormigón. 

“Esto explica que estemos gobernados por peliculeros como Trump, Putin, Erdogan o Macron. Elegimos a los que destacan sobre lo que juzgamos aburrido. Valoramos el populismo porque nos parece auténtico, cercano y diferente”, medita. Bajo estas circunstancias, ¿qué componente esencial sirve para combatir la ponzoña que difunden los narcisistas más malvados? “El truco es dejar de luchar contra el narcisismo, ya que está presente en el aire que respiramos a cada segundo. ¡El narcisismo está por todas partes! Las personas se posicionan como víctimas del narcisismo, pero no son tan víctimas del narcisismo como piensan, ya que vivimos en un mundo completamente narcisista”, expresa su parecer sobre ello. 

Por consiguiente, no es tanto cuestión de protegerse del narcisismo sino de saber actuar en contextos donde domina la imagen. “El narcisismo es como el Barça de Flick: ¡es indefendible!, bromea Amat. “La única vacuna posible es aprender a bailar con él”, señala acerca de los ritmos que mayor éxito logran actualmente.

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