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El vino de la semana: Mas de Serres 2022 de Clos Pachem

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Un escasísimo tinto fruto de una viña rescatada en La Vilella Baixa es la última novedad de la bodega del suizo Michel Grupper

Discurre con sutilidad. Es fino, elegante, largo, afilado, sedoso y con un muy interesante punto salino final

Mas de Serres 2022, de Clos Pachem 

Mas de Serres 2022, de Clos Pachem 

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Clos Pachem está rescatando una vieja viña de La Vilella Baixa que pudo ser plantada hace entre 75 años y un siglo (no hay registros concretos). De sus retorcidas vides obtuvieron en 2022 sólo 420,60 kilos de unas preciadas uvas con las que han estrenado en el mercado un escasísimo vino de la más alta gama. Es un rendimiento muy bajo. Se trata de un tinto que toma el nombre de un antiguo paraje, propiedad de la familia Alentorn de La Vilella Baixa.

Desde la familia propietaria de Mas de Serres, que reside en Barcelona, se asegura que tienen “recuerdos bonitos y entrañables de lo que es la tierra, la viña y la vendimia”. Y señalan que su abuelo era un enamorado de la naturaleza, lo que les transmitió “con ilusión y pasión”. A la vez, rememoran aún hoy “los días inolvidables de trabajo, alegría y buena compañía”. Entonces sus uvas se vinificaban en el Sindicat. Hoy la familia propietaria celebra que Clos Pachem continúe dando vida a esta viña “con dedicación y trabajo”, lo que califican como “muy loable”.

Michel Grupper con sus hijos Paul, Charles y Emma en la bodega de Gratallops 
Michel Grupper con sus hijos Paul, Charles y Emma en la bodega de Gratallops Cedida

Anteriormente las uvas del hoy Vi de Paratge de Mas de Serres de La Vilella Baixa se habían destinado al proyecto La Vinya del Vuit, también de la DO Calificada Priorat. Es una iniciativa vitivinícola también de gran nivel que pusieron en marcha ocho amigos: René Barbier, Julián Basté, Iban Foix, Montse Mateos, Ester Nin, Núria Pérez, Sara Pérez y Philippe Thévenon.

Mas de Serres nace de una viña de una sola hectárea situada junto a la carretera, en una ladera con encaración nordeste, con una pendiente de entre el 35 y el 40%. En la propiedad se mantiene una masía en estado ruinoso, en una colina situada a la izquierda del río Montsant. La leyenda cuenta que esta masía, enclavada en un antiguo asentamiento íbero, fue propiedad de un marqués. Pero de ello no hay constancia documental. 

Sí que hay la certeza, sin embargo, que en las inmediaciones de esta antigua vivienda se libró una destacada batalla de la conocida como Guerra del Francés, la guerra de la independencia española (1808-1814). Muchos franceses que perecieron en esta contienda fueron enterrados en estos campos.

El director técnico, el enólogo Pep Riba 
El director técnico, el enólogo Pep Riba Cedida

La finca está plantada, principalmente, con cariñena (75%) pero también con otras variedades como la garnacha tinta (20%) y la cariñena blanca (5%). Trabajan este viñedo, donde también hay almendros, olivos y nogales, bajo los dictados de la agricultura ecológica, con certificación. El director técnico, el enólogo Pep Riba Comaposada, también afirma que realizan prácticas siguiendo las agriculturas regenerativa y biodinámica (sin certificar). Labran con tracción animal.

De esta antigua finca del Priorat no se tiene constancia escrita hasta principios del siglo XIX. La propiedad, con una masía con animales donde se había elaborado vino y aceite, se dividió en diversas partes. “Para nosotros —afirma Pep Riba— esta viña es un regalo que debemos recuperar”. De hecho, están reinjertando algunas de sus vides. Su suelo lo protagoniza la pizarra. Son llicorelles “puras y duras”, según Pep Riba. Hay de más grises y otras doradas e incluso rojizas (más férricas), y también hay presencia de areniscas.

Vendimia en el viejo viñedo de Mas de Serres 
Vendimia en el viejo viñedo de Mas de Serres Toni Galitó

La añada 2022 se caracterizó por un clima seco y extremadamente caluroso. Aunque la pluviometría fue ligeramente inferior a la media, la falta de lluvias en primavera y, sobre todo, las altas temperaturas limitaron el crecimiento y la producción de los viñedos. Las uvas, con unas bayas más pequeñas de lo habitual y una alta concentración de pulpa y pieles, dio lugar, según Clos Pachem, a “aromas y sabores más intensos”.

La del 2022 fue la segunda añada consecutiva que sufrió el azote de la sequía, aunque 2021 se benefició de las reservas de agua acumuladas en el subsuelo. Se registraron 317,5 litros durante todo el año. De septiembre a agosto, el año vitícola, la cantidad de lluvia fue de 405,1 litros. En mayo ya se sufrieron temperaturas de más de 37º C, junio fue muy seco y con olas de calor y temperaturas de hasta 40º C y julio ofreció muchos días con temperaturas de 35º C. Las plantas se bloquearon y sufrieron muchísimo.

Para nosotros esta viña es un regalo que debemos recuperar”

Pep Ribas

Pep Ribas

Director técnico de Clos Pachem

La cariñena de Mas de Serres 2022 se vendimió manualmente el día 9 de septiembre en pequeñas cajas de 12 kilos. El director técnico confiesa que es “muy obsesivo” con el pH (una medida de acidez que condiciona aspectos como la longevidad, la estabilidad o los aromas de los vinos). Esto es así hasta el punto de que este factor marca el inicio de la vendimia en Clos Pachem antes que el grado alcohólico probable. El pH del Mas de Serres 2022 se situó en 3,3. Pep Riba, además, busca que la piel de las bayas sea “crujiente”. Las uvas se seleccionaron tanto en el viñedo como en la entrada a la bodega.

Sala de vinificación de Clos Pachem 
Sala de vinificación de Clos Pachem Cedida

Se vinificó en un barreño plástico de 500 litros de capacidad con un 25% de raspón y levaduras autóctonas, sin pie de cuba, pero sí con la ayuda de nutrientes. Hundieron el sombrero con las manos buscando una suave infusión. Buscaron una extracción sutil, “lo más ligera posible” según el director técnico. La maceración fue de 14 días.

La crianza la practicaron en lo que Pep Riba define como “la forma perfecta”, una esfera cerámica. En este recipiente el vino evolucionó lentamente, sin aportar aromas. Las fermentaciones alcohólica y maloláctica se realizaron de forma natural, sin sembrar.

Sumergiendo manualmente el sombrero durante la vinificación 
Sumergiendo manualmente el sombrero durante la vinificación Cedida

El objetivo era expresar el vino con la mayor pureza y autenticidad posible, sin maquillajes que pudieran distorsionarlo. Según Pep Riba, Mas de Serres quiere ser “un recuerdo y un homenaje a toda la gente que trabajó estas tierras del Priorat, ligando pasado, presente y futuro”. Sólo se han elaborado 334 botellas de 75 cl. De esta primera añada.

Mas de Serres 2022 es de capa media, nítido y muy brillante. Es luminoso. Muestra un bonito color entre rubí y cereza picota. Se expresa con mucha fruta negra (arándanos y moras) y también roja (frambuesa). A la vez, presenta recuerdos de flor (rosa y también violeta), en un fondo mineral, de talco de rosas y de plantas aromáticas como el romero. Discurre con sutilidad y con una buena sensación de acidez (5,0g/l de acidez total en tartárico).

Es fino, elegante, largo y afilado. De sensación táctil sedosa, con un marcado y muy interesante punto salino final. A la vez, es refrescante y deja ver un toque rústico, recordando la granada. No exhibe mucho volumen, y el raspón está muy bien integrado en el vino. Con 14º de alcohol.

Combina muy bien con carnes rojas y estofados, así como con un risotto o una buena tabla de quesos 
Combina muy bien con carnes rojas y estofados, así como con un risotto o una buena tabla de quesos Cedida

Desde esta bodega de la calle de la Font de Gratallops afirman que “combina muy bien” con carnes rojas y estofados, así como con un risotto o una buena tabla de quesos. Sin embargo, apuntan que “es ideal para aquellos momentos de soledad e introspección que tanto nos gustan”. 

Al director técnico de Clos Pachem le gusta armonizar este vino con unas carrilleras de cerdo, ya que “va muy bien con la textura del vino”. También le gusta con platos de cocina asiática no excesivamente picante, como el ramen. Armoniza a la perfección, igualmente, con pescados grasos como el rodaballo, el pez espada o el atún.

Mas de Serres se presenta en una elegante caja de madera con una obra de arte pintada (una vid), obra de la artista de Cornudella de Montsant Montserrat Adzerias. Se ha pintado con las propias lías de vino de Clos Pachem.

La bodega está situada justo al lado de la iglesia de Gratallops 
La bodega está situada justo al lado de la iglesia de Gratallops Cedida

Dicen desde Clos Pachem que el viñedo es la cuna de sus vinos. Y añaden que son “un proyecto único de viñedos, vinos y personas que abre las puertas al conocimiento, la reflexión y los sueños”. El acrónimo de los nombres de los tres hijos del suizo enamorado del Priorat Michel Grupper (PAul, CHarles y EMma) da nombre a Clos Pachem. 

Clos Pachem es una empresa fundada en 2015 continuando, en parte, su experiencia en la bodega Saó del Coster, que se puso en marcha en 2005 también en el pueblo de Gratallops. En 2018 se estrenaron en el mercado con sus primeros vinos.

La producción del viñedo de Mas de Serres es muy escasa 
La producción del viñedo de Mas de Serres es muy escasa Cedida

La producción de Clos Pachem se sitúa entre las 25.000 y las 30.000 botellas anuales, de las cuales exportan un 75% del total. Suiza, Canadá, Reino Unido y Bélgica son sus principales mercados internacionales. Es un proyecto que, desde sus inicios, se ha abierto al enoturismo, con una oferta de eventos de empresa, bodas y ceremonias y actividades culturales. 

Ofrecen descubrir sus vinos y su elaboración, así como apreciar la premiada arquitectura de la bodega situada junto a la iglesia de Gratallops, obra del estudio de arquitectura Harquitectes. El responsable de enoturismo, Luis Willaert, afirma que Clos Pachem es “un perfil distinto de Priorat”, y que el edificio de la bodega “impacta mucho”.

Mas de Serres 2022, de Clos Pachem

DO Calificada Priorat

Variedades de uvas: Cariñena 
​Precio: 220 euros

Ramón Francàs Martorell

Ramón Francàs Martorell

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