Cinco vinos de variedades ancestrales para descubrir esta Navidad
Brindis con raíces
En el corazón de Catalunya, el proyecto de recuperación de variedades ancestrales de Familia Torres ha devuelto la voz a uvas casi desaparecidas. Sus vinos, fruto de décadas de investigación, se presentan ahora como una invitación a celebrar la Navidad de forma diferente

Finca Grans Muralles
Cuando pensamos en la mesa de Navidad, imaginamos recetas que pasan de generación en generación, conversaciones que se alargan y brindis que sellan momentos irrepetibles. En el mundo del vino también existe esa conexión íntima con la memoria y el territorio. Hace más de cuarenta años, la bodega familiar Familia Torres decidió mirar al pasado para construir el futuro, iniciando un proyecto pionero de recuperación de variedades ancestrales de uva que se creían extinguidas tras la plaga de la filoxera a finales del siglo XIX. El objetivo era claro: preservar el patrimonio vitícola de Catalunya y, al mismo tiempo, encontrar variedades capaces de adaptarse a los retos del cambio climático.
Hoy, gracias al impulso de la quinta generación, este trabajo vive un momento de efervescencia, con más de 60 variedades redescubiertas, de las que 6 destacan por su gran interés enológico y resiliencia. De este compromiso nacen cinco vinos singulares, perfectos para descubrir estas Navidades.
Un proyecto pionero
Lo que comenzó como una apuesta por rescatar uvas casi olvidadas se ha convertido en uno de los proyectos de investigación más largos y apasionantes de Familia Torres. A principios de los años 80, Miguel A. Torres, cuarta generación, empezó a gestar la idea de recuperar variedades ancestrales convencido de que, pese a los estragos de la filoxera, aún podían quedar cepas supervivientes en algún rincón de Catalunya. Siguiendo la teoría del profesor Boubals, eminencia en viticultura, la bodega lanzó un llamamiento a los agricultores para localizar viejas cepas no identificadas y estudiarlas.
A partir de aquellos primeros hallazgos —como la garró en las terrazas del Garraf o la querol cerca del municipio del mismo nombre— se fue construyendo un método propio, que combina la búsqueda en campo, la identificación ampelográfica y genética, el saneamiento y reproducción de las plantas, microvinificaciones para evaluar su potencial enológico y ensayos en fincas con condiciones climáticas diferentes para comprobar dónde se adaptan mejor.

Cuatro décadas después, y tras prospecciones en cerca de 150 municipios, la bodega familiar ha recuperado más de 60 variedades catalanas desconocidas que sobrevivieron a la filoxera. Hoy, la quinta generación impulsa este trabajo de arqueología del vino con la voluntad de transformar estas uvas en vinos singulares que lleguen, poco a poco, a la copa del consumidor.
Variedades ancestrales que miran al futuro
Fruto de este trabajo sostenido, seis variedades han adquirido un papel protagonista dentro del proyecto de recuperación: garró, querol, forcada, moneu, gonfaus y pirene. Todas ellas están inscritas en los registros oficiales y autorizadas por las respectivas denominaciones de origen, y destacan tanto por su interés enológico como por su capacidad de adaptación al cambio climático, gracias a su resistencia a la sequía y a las altas temperaturas. Suelen ser variedades de ciclo largo, que maduran tarde y mantienen una buena acidez, lo que las hace especialmente interesantes en el contexto climático actual.
La garró, primera variedad recuperada, aporta complejidad aromática, con notas de hoja verde y frutos negros, y vinos con carácter y taninos vivos. La querol, la segunda, es una variedad femenina muy poco productiva que ofrece vinos intensos y afrutados, con buena acidez y nervio. La forcada es, hasta ahora, la única variedad blanca prefiloxérica recuperada que tiene interés por su frescura, aromas de hierbas mediterráneas, flor blanca y notas cítricas. La moneu, originaria del Penedès, resiste especialmente bien el calor y la falta de lluvia, dando vinos de fruta fresca y perfumada, golosos y equilibrados. La gonfaus, también femenina y muy antigua, se ha adaptado de forma ejemplar al clima extremo de Les Garrigues, con vinos de fruta madura, fondo especiado y taninos dulces. La pirene, plantada en altura en el prepirineo destaca por su intenso color, estructura tánica y un perfil de fruta roja, mineral y fresco.

Estas uvas están ya presentes en vinos de Familia Torres como Clos Ancestral blanco y tinto, Purgatori o Grans Muralles, así como MO-23 de Jean Leon, y permiten al aficionado adentrarse en el universo de las variedades ancestrales desde una perspectiva plenamente actual.
Cinco vinos con raíces ancestrales para brindar esta Navidad
1. Clos Ancestral Blanco 2024 (DO Penedès): la fuerza renovada de la forcada
Clos Ancestral Blanco 2024 es el punto de encuentro entre la tradición y la viticultura más innovadora. Este vino blanco ecológico y regenerativo de la DO Penedès se elabora con forcada —la primera variedad blanca prefiloxérica recuperada y vinificada— y xarel·lo, una combinación que dota al vino de una autenticidad única arraigada al territorio. La forcada se cultiva en la finca de Mas Palau, en Santa Maria de Miralles (Alt Penedès), a 550 metros de altitud, sobre suelos arcillo-calcáreos, que favorecen la máxima expresión aromática de los blancos.
Tras la fermentación realiza una crianza de tres meses sobre lías finas. Desde la añada 2024, incorpora la certificación internacional Regenerative Viticulture Alliance (RVA), el primer estándar global que reconoce las prácticas regenerativas en viñedo.
Clos Ancestral Blanco es un vino blanco ecológico DO Penedès 2024, vivaz, fresco y aromático

En la copa se muestra pajizo pálido y luminoso. Es expresivo en nariz, con limpias notas florales de azahar y aromas frutales de limón, pomelo y mandarina. En boca resulta agradable y sobrio, con una delicada acidez frutal que lo hace especialmente refrescante.
2. Clos Ancestral 2023 (DO Penedès): historia viva en el Castell de la Bleda
Clos Ancestral 2023 nace en el Castell de la Bleda, en pleno corazón del Penedès, un enclave donde se han encontrado vestigios íberos, romanos y medievales. Hace más de 2.000 años que existe la viticultura en la región, tierra de origen de Familia Torres.
Se trata de un vino tinto ecológico y regenerativo de la DO Penedès, elaborado con moneu, tempranillo y garnacha. Alrededor del 60% del vino envejece durante unos 10 meses en barricas de roble francés de segundo uso, mientras que el resto permanece en inoxidable. La variedad moneu realiza además parte de su crianza en tinajas y ánforas, lo que aporta matices adicionales de textura y complejidad.
Como reconocimiento a su calidad, Clos Ancestral 2023 ha obtenido 92 puntos en la Guía Peñín 2026, una de las guías de vino más importantes y reconocidas de España

En la copa se presenta con un tono rubí luminoso. En nariz resulta intenso y seductor, con notas de fruta madura —sobre todo cerezas— acompañadas por un sutil toque tostado, que recuerda al café, y un fondo especiado. En boca es sabroso y agradable, con una estructura ligera y equilibrada que invita a seguir bebiendo.
3. Purgatori 2022 (DO Costers del Segre): la gonfaus entra en escena
Purgatori 2022 firma la décima añada de este emblemático vino tinto ecológico de la DO Costers del Segre. En esta cosecha incorpora por primera vez la variedad ancestral gonfaus, que complementa a la garnacha y supone un paso más en la adaptación al cambio climático. Recuperada por la bodega familiar y plantada en la histórica finca leridana de Purgatori, la gonfaus —variedad prefiloxérica, de ciclo largo y muy resistente a la sequía y a las altas temperaturas— aporta alrededor de un 15% del coupage, sumando carácter, frescor y complejidad aromática, con matices especiados y taninos maduros.
La finca Purgatori, situada en el corazón de Les Garrigues, se caracteriza por un clima continental extremo, con fuertes oscilaciones térmicas y suelos profundos y bien drenados que favorecen una maduración lenta y una gran intensidad aromática. El viñedo se cultiva en ecológico y con prácticas de viticultura regenerativa desde 2021, con el objetivo de recuperar la fertilidad natural del suelo, frenar la erosión y fomentar la biodiversidad, contribuyendo además a la captura de CO₂.
Purgatori es un tinto ecológico de color granate oscuro, denso, profundo y sedoso al mismo tiempo, con un tanino de delicada trama y una sutil acidez que le aportan elegancia y finura

Cada variedad se vinifica por separado en depósitos de acero inoxidable y cemento, antes de realizar una crianza de entre 9 y 12 meses en barricas y foudres de roble francés parcialmente nuevos.
4. Grans Muralles 2020 (DO Conca de Barberà): el origen de un sueño
Grans Muralles 2020 forma parte de la colección Antología Miguel Torres y es uno de los cinco vinos más exclusivos de la bodega familiar. Nacido de un viñedo plantado hace más de treinta años a los pies de la muralla medieval que protegía el Monasterio de Poblet, este tinto de la DO Conca de Barberà es el primer exponente del proyecto de recuperación de variedades ancestrales que Familia Torres inició en los años ochenta para conocer el patrimonio vitivinícola catalán anterior a la filoxera.
Concebido desde el inicio como un coupage de variedades autóctonas, incorporó la ancestral garró en su primera añada, en 1996, y la querol a partir de 2009. Hoy lo forman cinco variedades –cariñena, garnacha, querol, monastrell y garró– que crecen en suelos profundos y pedregosos de pizarra, dando lugar a un vino complejo, con una identidad marcada. Cada variedad se vinifica por separado y realiza una crianza de 18 meses en barricas de roble francés nuevo.

5. Jean Leon MO-23 (DO Penedès): el espíritu inconformista de Jean Leon
MO-23 es un vino experimental de Jean Leon, bodega propiedad de Familia Torres. Está elaborado íntegramente con moneu, la variedad ancestral prefiloxérica que se ha adaptado bien al Penedès y a los retos del cambio climático. Este monovarietal de la añada 2023 es el noveno vino de la colección de vinos experimentales de la bodega del Penedès y uno de los pocos elaborados con esta variedad autorizada por la DO Penedès. Con una producción limitada de 3.007 botellas, Mireia Torres, directora de Jean Leon, y la enóloga Montse Escoté culminan el proyecto de vinos efímeros iniciado en 2016, concebido para crear vinos artesanales, de una sola añada y carácter irrepetible como guiño a la faceta más intuitiva y decidida del fundador, el cántabro Ceferino Carrión (Jean Leon).
La moneu, de ciclo vegetativo largo, da lugar a vinos aromáticos, con notas intensas de fruta fresca y perfumada, buena concentración y taninos equilibrados. Tras la fermentación,, el vino reposó once meses en barricas de roble francés de 225 litros y en foudres de 2.200 litros.

Estos cinco vinos son solo una muestra de cómo la recuperación de variedades ancestrales está escribiendo un nuevo capítulo en la historia del vino catalán. Esta Navidad, elegir una botella de Clos Ancestral Blanco, Clos Ancestral, Purgatori, Grans Muralles o Jean Leon MO-23 es también brindar por quienes cuidaron estas cepas antes que nosotros y por un viñedo más preparado para el futuro.
