La OMS alerta: los bajos impuestos abaratan el alcohol y las bebidas azucaradas y disparan los riesgos para la salud
Salud pública
Los datos muestran que refrescos y cerveza resultan hoy más accesibles que hace dos años
Más de 3 millones de nuevos casos de diabetes y enfermedad cardiovascular son atribuibles a las bebidas azucaradas

Varias marcas de cerveza expuestas en las estanterías de un supermercado

Las bebidas azucaradas y el alcohol siguen siendo demasiado asequibles en gran parte del mundo debido a unos impuestos insuficientes, una situación que dificulta la lucha contra enfermedades crónicas como la obesidad, la diabetes o los problemas cardiovasculares. Así lo advierte la Organización Mundial de la Salud (OMS) en dos nuevos informes globales publicados este martes.
Según los datos del organismo internacional, las bebidas azucaradas se han vuelto más asequibles en 62 países respecto a 2022. En paralelo, la cerveza ha reducido su coste relativo en 56 países durante el mismo periodo. La principal causa, señala la OMS, es que los sistemas fiscales no han logrado adaptarse a la inflación ni al aumento de los ingresos, lo que ha permitido que estos productos mantengan o incluso reduzcan su precio real.
Las bebidas azucaradas son hoy más asequibles en 62 países y la cerveza en 56 desde 2022, según datos de la OMS
“La bajada de precios del alcohol y de las bebidas azucaradas incrementa las enfermedades y las lesiones, especialmente entre niños y adultos jóvenes”, alerta la organización. El consumo de estos productos está estrechamente relacionado con la obesidad, la diabetes, el cáncer, las enfermedades cardíacas y los episodios de violencia y accidentes.
La OMS lleva años reclamando un aumento de los llamados “impuestos sanitarios” sobre productos nocivos. De hecho, el año pasado lanzó una iniciativa global para que los países incrementen en un 50% el precio del tabaco, el alcohol y las bebidas azucaradas en la próxima década mediante impuestos específicos. El objetivo es doble: reducir el consumo y reforzar la financiación de los sistemas de salud en un contexto de deuda pública creciente y menor ayuda internacional.

“Los impuestos sanitarios no son una bala de plata y pueden ser políticamente impopulares, pero cuando se aplican bien son una herramienta muy poderosa para proteger la salud”, subrayó el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus. Según las estimaciones del organismo, esta estrategia podría generar hasta un billón de dólares en ingresos fiscales de aquí a 2035, basándose en experiencias de países como Colombia o Sudáfrica.
Zumos, bebidas lácteas azucaradas y cafés y tés listos para beber eluden los impuestos en muchos países pese a su alto contenido en azúcar
Los informes ponen de relieve importantes lagunas fiscales. Al menos 116 países gravan las bebidas azucaradas, pero muchos productos con alto contenido en azúcar —como zumos 100% naturales, bebidas lácteas azucaradas o cafés y tés listos para beber— quedan fuera. En el caso del alcohol, 167 países aplican impuestos, aunque el vino sigue exento en al menos 25 países, principalmente europeos, pese a sus riesgos para la salud.
Los impuestos suponen solo el 14% del precio de la cerveza y el 2% en los refrescos, una fiscalidad insuficiente para frenar daños sociales y sanitarios
De media, los impuestos especiales representan solo el 14% del precio de la cerveza y el 22,5% de las bebidas espirituosas, mientras que en los refrescos azucarados apenas alcanzan el 2% del precio final. “Un alcohol más asequible fomenta la violencia, las lesiones y las enfermedades. Mientras la industria se beneficia, la sociedad asume los costes sanitarios y económicos”, advierte Etienne Krug, director del departamento de Determinantes de la Salud de la OMS.
El debate sobre la fiscalidad de estos productos también ha ganado visibilidad en Estados Unidos, donde grandes empresas como Coca-Cola, PepsiCo o Mondelez han quedado bajo el foco del secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., impulsor de la iniciativa Make America Healthy Again, que promueve reducir el consumo de azúcar y ultraprocesados.
Pese a la resistencia de la industria, la OMS recuerda que una encuesta de Gallup de 2022 reveló que la mayoría de la población respalda subir los impuestos al alcohol y a las bebidas azucaradas. Para el organismo, rediseñar estos gravámenes es clave para frenar el avance de enfermedades evitables y proteger la salud pública a largo plazo.