¿A qué se debe el repunte de la listeriosis en Europa?
Alerta alimentaria
En 2024 se notificaron 3.041 casos, lo que supone un aumento del 3% respecto al año anterior y una tasa de 0,69 casos por cada 100.000 habitantes
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Platos preparados
Europa ha registrado su cifra más alta de listeriosis desde 2007. Según el último informe sobre zoonosis de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC), en 2024 se notificaron 3.041 casos, lo que supone un aumento del 3% respecto al año anterior y una tasa de 0,69 casos por cada 100.000 habitantes. Aunque se trata de una infección poco frecuente en comparación con otras toxoinfecciones alimentarias, es la más grave de las zoonosis (enfermedades infecciosas que pueden transmitirse de animales a personas) notificadas en la Unión Europea por su alta tasa de hospitalización y mortalidad en poblaciones de riesgo.
La listeriosis está causada por la bacteria Listeria monocytogenes, un microorganismo particularmente resistente que puede sobrevivir e incluso multiplicarse a temperaturas de refrigeración. Esto la convierte en una amenaza silenciosa en alimentos listos para el consumo que no pasan por cocción antes de ingerirse. De los más de tres mil casos detectados el año pasado, 1.715 requirieron hospitalización y 301 personas fallecieron.

El ECDC señala varios factores detrás de esta tendencia ascendente. Además del envejecimiento de la población europea, este organismo señala el aumento del consumo de productos refrigerados listos para comer y también posibles fallos en la manipulación o conservación de alimentos tanto en la industria como en los hogares. En los controles realizados, entre el 0 % y el 3 % de las muestras de alimentos analizados superaron los límites de seguridad establecidos por la UE.
Pese a que existen otras infecciones alimentarias más comunes, como la salmonelosis o la campilobacteriosis, que siguen liderando las estadísticas con decenas de miles de casos anuales y se transmiten sobre todo a través de huevo y aves de corral, la listeriosis destaca por su gravedad clínica. “No es una infección frecuente como una gastroenteritis, que suele cursar de forma leve, pero en determinadas personas puede causar cuadros muy graves”, explica la médica y nutricionista Núria Monfulleda, del centro Loveyourself, en Barcelona.
La especialista recuerda que la bacteria puede encontrarse en quesos blandos elaborados con leche cruda, embutidos, pescados ahumados, patés, ensaladas preparadas y otros productos refrigerados listos para consumir. Para ella, el aumento de la listeriosis en la UE es una consecuencia directa de cambios profundos en los hábitos de consumo, ya que la población pasa cada vez menos tiempo en la cocina y apuesta por comprar platos preparados que a menudo transporta y manipula sin precauciones. Además, “no solemos aplicar las medidas de prevención necesarias, desde lavarnos correctamente las manos antes de manipular los alimentos a evitar el contacto con superficies que podrían estar contaminadas”. Esto genera un caldo de cultivo propicio para la proliferación de una bacteria “que resiste muy bien en ambientes fríos y sobrevive sin problemas incluso a la congelación”.
Uno de los rasgos más problemáticos de Listeria monocytogenes es precisamente su capacidad para resistir el frío. “Puede sobrevivir en la nevera e incluso multiplicarse. Congelar un alimento no la elimina, a diferencia de otros parásitos como el toxoplasma”, advierte Monfulleda. La única forma segura de destruirla es mediante la cocción a temperaturas adecuadas.
Puede sobrevivir en la nevera e incluso multiplicarse, congelar un alimento no la elimina”
En personas sanas, una infección por listeriosis puede pasar desapercibida o manifestarse con síntomas leves e inespecíficos como malestar general, diarrea o dolores musculares, lo que dificulta su diagnóstico. “Es probable que mucha gente haya tenido esta infección y ni siquiera haya sido consciente”, explica Monfulleda. El riesgo real aparece en los grupos vulnerables: embarazadas, personas mayores, niños pequeños y pacientes inmunodeprimidos.
En estos casos, la bacteria podría pasar al torrente sanguíneo y provocar septicemia o alcanzar el sistema nervioso central y causar meningitis. En el embarazo, además, “puede derivar en abortos, partos prematuros o infecciones graves en el recién nacido”, señala Monfulleda. “Muchas personas creen que con congelar los alimentos ya es suficiente para prevenir el riesgo de infección, pero ese gesto solo se aplica a la toxoplasmosis: la listeria puede sobrevivir incluso durante semanas en el congelador”, asegura.
Medidas básicas para prevenir la contaminación:
Mantener el frigorífico a 5 °C o menos
Respetar las fechas de caducidad
Cocinar bien carnes y pescados
Evitar la contaminación cruzada entre alimentos crudos y cocinados
Extremar la higiene de manos y superficies de cocina
El diagnóstico no siempre es sencillo, ya que requiere cultivos específicos para identificar la bacteria, y el tratamiento se basa en antibióticos. Por eso, la prevención es clave. Las autoridades sanitarias insisten en medidas básicas pero fundamentales: mantener el frigorífico a 5 °C o menos, respetar las fechas de caducidad, cocinar bien carnes y pescados, evitar la contaminación cruzada entre alimentos crudos y cocinados y extremar la higiene de manos y superficies de cocina. Además, los grupos de riesgo deberían evitar alimentos de mayor peligrosidad, como leche cruda, quesos blandos elaborados con ella o productos refrigerados listos para consumir que no se vayan a recalentar.
El informe europeo también advierte de un aumento general de los brotes alimentarios notificados en 2024, aunque con menos muertes que el año anterior. Salmonella y Campylobacter se encuentran entre los patógenos más frecuentes. Sin embargo, la listeria mantiene su particularidad: menos casos, pero consecuencias potencialmente mucho más graves para los grupos de riesgo.

