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Graciela Palacios, experta en enología de La Rioja con una trayectoria de 25 años: “Vivo mi edad como una ventaja, no como una dificultad; me da la tranquilidad de saber que puedo equivocarme”

Vinos

La especialista de Salamanca ha pasado a ser la enóloga de menor edad en ejercer como directora técnica de la histórica bodega, un referente de la Denominación de Origen Calificada Rioja. “No vivo la edad como una desventaja, sino como una fortaleza”, señala

La enóloga Graciela Palacios. 

La enóloga Graciela Palacios. 

Cedida

Rodeada de vides, seriedad y un ámbito que destila costumbres y legado, Graciela Palacios representa una visión renovadora. Hace escasos meses que esta salmantina tomó la responsabilidad técnica en Marqués de Vargas, una de las firmas vinícolas más insignes de La Rioja, relevando a Ana Barrón. Lo ha logrado contando únicamente con 25 años, personificando a una joven estirpe de expertos en vino que respetan el pasado, pero desean aproximar la industria a audiencias variadas y entender las demandas del cliente actual.

La realidad es que Palacios halló su vocación siendo apenas una infante. Su progenitor, experto en enología y docente de cata, despertó su interés por este sector, y pronto comprendió que deseaba realizar su propia contribución. “Me atrajo la posibilidad de trabajar con la materia prima y transformar el viñedo en un vino con identidad propia”, comenta. Graduada en Enología y Viticultura por la Universidad de La Rioja, y poseedora de una maestría en Tecnología, Gestión e Innovación Vitivinícola, perfeccionó sus conocimientos en explotaciones de Italia o Brasil, una trayectoria que le ha permitido ser la enóloga de menor edad al frente de la bodega.

Apenas a los 25 años ya ejerces como enóloga y responsable técnica en Marqués de Vargas, una de las casas vinícolas de mayor renombre en La Rioja. 

Sinceramente, he asumido este reto con gran consideración y compromiso, aunque también con entusiasmo. Ya he completado dos ciclos de cosecha en Marqués de Vargas y me considero privilegiada por desempeñar mi labor en este entorno. Se trata de una firma con una personalidad definida y un grupo humano magnífico, por lo que integrar esta iniciativa resulta un honor para mí. Representamos una institución que combina una larga trayectoria, pericia y vanguardia. Me encuentro sumamente reconocida por la ocasión brindada, así como por la seguridad y el respaldo obtenidos desde el inicio. Desarrollo mi actividad junto a expertos de quienes adquiero conocimientos a diario, lo cual me facilita evolucionar, contribuir y gozar de una propuesta en la que confío plenamente.

Es probable que, para gran parte de los vinicultores de tu época, seas ahora un modelo de referencia debido al logro alcanzado. ¿Qué figuras influyentes te han servido de inspiración?

Mis figuras de referencia siempre han estado muy próximas. Mi mayor motivación proviene de mi padre, quien ejerce como enólogo y docente de análisis sensorial. Por su influencia me crié inmersa en el entorno vitivinícola y asimilé desde la infancia el respeto por esta labor, experimentándola con gran entusiasmo. En el ámbito laboral, Ana Barrón ha representado un pilar fundamental en mi trayectoria. Colaborar junto a ella me brindó la oportunidad de formarme no solo mediante la teoría técnica, sino también a través de la percepción, el juicio y la manera de entender los vinos con armonía y congruencia.

En una época donde el sector vinícola parece distanciarse de los jóvenes, ¿qué fue lo que te cautivó de este ámbito hasta el punto de convertirlo en tu profesión?

Mi vinculación con el mundo del vino surgió de forma espontánea, aunque con el transcurso de los años lo que verdaderamente me impulsó hacia la enología fue verla como una labor que integra saber técnico, percepción y originalidad. Me cautivó la oportunidad de manipular los recursos naturales, descifrar cada cosecha y convertir las cepas en un caldo con carácter singular. Se trata de un oficio demandante, pero sumamente integral, que me facilita una formación continua y me brinda una gran satisfacción personal en mi labor diaria.

La transición generacional brinda una perspectiva fresca que intenta indagar en distintas tonalidades sin abandonar la raíz; para mí, los años no representan un inconveniente, sino una gran virtud.

Graciela Palacios

¿Qué implica para la empresa, y para sus caldos, el compromiso con este relevo generacional?

Representa un desarrollo lógico. Marqués de Vargas posee una personalidad bastante marcada, fundamentada en la distinción, la consideración por las raíces y la labor en las parcelas propias, lo cual permanece inalterado. El relevo en la familia brinda una perspectiva fresca que intenta descubrir tonalidades distintas sin abandonar dicha alma. Personalmente, no percibo los años como un obstáculo, sino como una virtud. Cuento con gran vitalidad, entusiasmo y deseos de emprender acciones, siendo esta iniciativa una preferencia total para mí. Tal postura se manifiesta en entrega, responsabilidad y una participación sumamente dinámica en cada pormenor de las cepas y los caldos.

¿Cómo se equilibran el respeto por la tradición y la necesidad de innovar?

Bajo mi perspectiva, todo comienza al asimilar la razón de ser de los asuntos. Cada vez que deseo transformar o perfeccionar algo, observo primero hacia atrás e intento descifrar por qué se ejecutaba de ese modo. Al comprender la procedencia de una labor, resulta bastante más sencillo determinar el límite de la innovación sin sacrificar la naturaleza propia. El legado es el cimiento y la vanguardia es el instrumento. Me agrada respaldarme en la maestría de siempre para, desde ese punto, implementar metodologías recientes que faciliten una lectura superior del viñedo y la creación de vinos más exactos, manteniendo siempre la sensatez.

Graciela Palacios es la enóloga de Marqués de Vargas. 
Graciela Palacios es la enóloga de Marqués de Vargas. Cedida

En un mundo tan tradicional como este, ¿la edad ha supuesto un hándicap?

Personalmente, lo percibo más como un beneficio que como un obstáculo. Mi juventud me aporta audacia, vitalidad y la calma de entender que es posible fallar para obtener lecciones. Poseo un gran deseo de emprender proyectos, experimentar y continuar evolucionando, lo cual representa una virtud importante.

¿Y si a ser joven le sumamos el ser mujer?

Desde mi punto de vista, no lo he percibido como un inconveniente. Considero que actualmente la industria aprecia progresivamente la labor, la disposición y la dedicación, y me encuentro plenamente apoyada por mis compañeros y el ámbito laboral donde me desempeño. Asimismo, dentro del Grupo Vitivinícola Marqués de Vargas la participación de las mujeres es un hecho tangible en todas las áreas, contando con una significativa integración femenina tanto en las tareas de campo y elaboración como en cargos directivos y de gestión.

Los datos dicen que el consumo de vino ha caído. ¿A qué lo asocias?

Más que referirnos a un descenso, considero que nos encontramos ante una transformación en la manera de beber vino. Las costumbres progresan y el público es cada día más inquisitivo y exigente, lo que representa un desafío, pero asimismo una excelente posibilidad para la industria. Es una ocasión propicia para aproximar el vino mediante una comunicación más simple y afectiva, destacando su goce, su pluralidad y la historia que se esconde tras cada envase.

Estas transformaciones en los hábitos de consumo han provocado que los tintos necesiten una renovación en regiones tradicionales tales como la DO Ribera de Duero y la DOQ Priorat. ¿Sucede algo similar también en la Rioja?

Efectivamente, esto también sucede, si bien en Rioja las transformaciones suelen ser más discretas. Se están dejando de lado progresivamente las maderas muy marcadas para devolver la relevancia a la fruta, a las castas y al terruño. Es parte de la excelente versatilidad que demuestra el Tempranillo riojano, permitiendo entender los vinos con mayor rigor sin renunciar a su personalidad. Representa una mejora técnica y favorable que intenta lograr vinos más armónicos y elocuentes.

Nos encontramos frente a una transición en la manera de disfrutar el vino, las costumbres se transforman y el cliente se muestra cada vez más interesado y exigente.

Graciela Palacios

Las cifras igualmente indican que la juventud prefiere los vinos blancos. ¿Constituye esto un desafío para Marqués de Vargas, puntualmente, y para La Rioja, de manera global?

En lugar de considerarlo un desafío, lo percibo como un indicio de que las preferencias de los clientes se están transformando. En Marqués de Vargas nos enfocamos plenamente en nuestra especialidad, que consiste en elaborar excelentes tintos de Rioja, confiando plenamente en dicha iniciativa y en el carácter propio de nuestras botellas. No obstante, tanto la bodega como el grupo mantienen una perspectiva atenta al porvenir y a las corrientes emergentes, comprendiendo al público sin descuidar en ningún momento la solidez y la excelencia.

Se comenta que el vino en lata o las botellas con tapón de rosca son alternativas que podrían atraer a nuevos compradores. ¿Está de acuerdo o en desacuerdo?

Pienso que se trata de formatos orientados a diferentes hábitos de consumo y a públicos variados, los cuales cobran sentido en proyectos determinados. Cualquier iniciativa que favorezca la presencia del vino en más ocasiones y su llegada a más individuos me parece beneficiosa. En lo que nos respecta, nos mantenemos muy enfocados en nuestro sello personal y en un proceso de elaboración íntimamente unido a la viña, al paso de los años y a la maduración. Para nosotros, lo fundamental es continuar velando con rigor por el producto, el capital humano y la personalidad de la bodega.

¿Y qué pasa con los vinos sin alcohol?

Opino que esta categoría surge para satisfacer los recientes hábitos de compra y requerimientos específicos. Mi perspectiva sobre la viticultura se vincula estrechamente con su esencia y su elaboración orgánica, que es donde concentro mi atención. Al igual que en toda moda, la duración y la distinción definirán su trayectoria.

¿Falta cultura del vino entre la juventud?

Siendo joven, opino que frecuentemente el vino se interpreta como algo más enrevesado de lo que es en realidad. Esa impresión de dificultad suele crear barreras, cuando de hecho el vino es un artículo próximo creado para el deleite. Quienes integramos el sector debemos transmitirlo de manera más simple y llana, animando a catar, descubrir y gozar sin temores. La sabiduría se adquiere a través de la vivencia.

En ese sentido, llas plataformas digitales han universalizado los conocimientos vinícolas, no obstante, persiste un temor considerable a cometer errores en el círculo de entusiastas. ¿Tiene solución este fenómeno?

Me parece que las plataformas digitales están logrando que el vino se perciba como algo habitual y llegue a más individuos. La información disponible crece continuamente, al igual que los lugares para relatar vivencias de manera espontánea. Mientras más se dialogue sobre el vino con interés y placer, resultará más sencillo que el público se aproxime a este mundo con total seguridad.

Marta Gambín Conde

Marta Gambín Conde

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Malgrat de Mar, 1991. Titulada en Periodismo por la UAB y con estudios de máster en Periodismo Político Internacional en la UPF. Dirijo la edición de contenidos del Club de Vinos de Guyana Guardian.

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