Los templarios contaban con permiso para beber vino (y este establecimiento de tradición centenaria les rinde homenaje con una botella de tinto)
Club de Vinos
Ubicada en la DO Terra Alta (Tarragona), la bodega Bàrbara Forés busca honrar la presencia de esta orden en la Sierra de Pàndols con un vino tinto fresco y ligero

La bodega Bàrbara Forés quiere honrar el asentamiento de esta orden con un vino.
Esta vez, vanguardiers, vengo en formato monográfico, pues vamos a examinar y desglosar varias características de una de las botellas seleccionadas este mes en el Club de Vinos: de la Bodega Bàrbara Forés, hablamos de El Templari. Ubicada en la DO Terra Alta (Tarragona), nos encontramos ante una casa con historia en la que ya ninguna Bàrbara Forés reside. Pero mejor se lo explico, pues ante todo se trata de un matriarcado.
Me he encontrado con frecuencia con ellas en diversas citas, tales como la Barcelona Wine Week. En realidad, forman parte de la agrupación Artisan Wines Attraction, y a ese encuentro del sector vitivinícola suelen acudir siempre dos integrantes femeninas. Yo asumía erróneamente que una de ellas se trataba de Bàrbara Forés, sin embargo no fue así, debido a mi creencia de que se trataba de una iniciativa mucho más actual.
La realidad indica que Bàrbara Forés llegó al mundo en 1828 como descendiente de un mercader de vinos. Su hijo, Rafael Ferrer Forés, fue quien edificó la bodega en la casona solariega de la estirpe al concluir el siglo XIX, sobre 1898, iniciando entonces el embotellado de sus propias elaboraciones.
Después, debido a la filoxera, la Guerra Civil y otras adversidades, la bodega cayó en un estado de letargo hasta 1994, cuando la tataranieta de Bàrbara, Carmen Ferrer, junto a su esposo Manuel Sanmartín, revitalizaron el proyecto, modernizando las instalaciones y apostando por vinos de calidad, mínima intervención y prácticas hoy tan actuales. Aun así, su forma definitiva se consolidó en 2014 con la incorporación de la hija de esta pareja: Pilar (también conocida como Pili) Sanmartín Ferrer, quien yo pensaba que era Bàrbara.
Desde ese instante, la casa productora ha continuado sumando reputación, disfrutando en la actualidad de una solidez y perseverancia que se plasman en creaciones como este El Templari. Antes de analizarlo, cabe subrayar los atractivos blancos y brisados que elabora este equipo. En dicha faceta también demuestran una enorme calidad. Concluida la parte sobre la empresa, pasemos al líquido en cuestión, dado que su denominación tampoco es fruto de la casualidad.
En El Templari pretenden conmemorar la estancia de dicha congregación que se situó en la Sierra de Pàndols.
En El Templari buscan rendir homenaje al asentamiento de esta orden en la Sierra de Pàndols, pues aunque esta orden de caballería era fundamentalmente francesa, hubo comunidades españolas donde estos monjes guerreros tuvieron una notable presencia. Además, a pesar de su riguroso código de conducta, les estaba permitido consumir vino, por lo que siempre velaron por contar con productores que les abastecieran.
Desconozco si se decantarían por el tinto o el blanco, no obstante, considero que quedarían plenamente complacidos con El Templari, el cual se enmarca en la tendencia denominada neomediterránea —esto es, tintos con una arquitectura equilibrada y ágil, de notable persistencia y vitalidad debido a la excelente armonía y sutileza de su graduación alcohólica—.
Asimismo, lo han estructurado a partir de la variedad Morenillo, una uva que se extinguió en la comarca por la citada filoxera, pues al no ofrecer caldos intensos, espesos, tánicos y de graduación alta, se acabó descartando. No obstante, actualmente las tendencias han cambiado, y en este aspecto la Morenillo ha probado ser ideal para los perfiles delicados que buscan los iniciados.
Resulta tan peculiar cada detalle de este tinto que incluso su envejecimiento es sumamente distinto, pues se realiza en vasijas de cerámica con el fin de que el proceso resulte lo menos intrusivo posible. Por lo tanto, si deseáis profundizar en los enigmas templarios, ya tenéis claro cuál es el caldo que debéis degustar. No obstante, jamás, por precaución ante lo que pudiera ocurrir, lo abráis un viernes 13. Exceptuando esta sencilla regla, podéis disfrutarlo con absoluta calma.


