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“Que alguien se interese por preguntarle a ChatGPT sobre vino es una victoria”: ¿es fiable la IA para recomendar botellas?

Vinos

La inteligencia artificial cada vez aprende más sobre vinos y puede convertirse en una vía de acceso para nuevos consumidores deleitosos de recomendaciones de una forma rápida y accesible

La inteligencia artificial se está consolidando como una herramienta eficaz para recomendar vinos, especialmente entre los jóvenes. 

La inteligencia artificial se está consolidando como una herramienta eficaz para recomendar vinos, especialmente entre los jóvenes. 

Getty Images

No es ningún secreto que, especialmente la generación más joven, utiliza la inteligencia artificial generativa, especialmente ChatGPT, como si de un buscador se tratase. Charlan con él, le hacen preguntas y le plantean sus dudas para escuchar sus recomendaciones en prácticamente todos los aspectos de su vida. También resuelve cuestiones sobre vinos y se permite hacer sus sugerencias, e incluso maridajes. 

Es más, incluso cuenta con GPTs de vinos, es decir, una especie de pequeños ChatGPT adaptados a determinadas necesidades o tareas específicas, en este caso información sobre vinos. Pero, ¿son fiables? ¿Sabe la IA de lo que habla cuando habla de vino?

Lo hemos querido comprobar con Lázaro Fernández, sumiller y Key Account en el grupo Peralada, haciendo varias pruebas, con preguntas genéricas y otras más concretas, y con criterios de búsqueda más cerrados. Por ejemplo, un vino tinto, catalán, por menos de 20 euros, con cuerpo y que se venda en una gran superficie determinada. 

Fernández admite, tras varias búsquedas, que la herramienta funciona bien y puede llegar a ser útil, especialmente de cara a algunos mercados. “Toda ayuda cuenta; al fin y al cabo, que alguien tenga el mínimo interés por meterse a ChatGPT y preguntarle algo sobre vino ya es una victoria versus otras bebidas que hay actualmente. Es una señal positiva que busquen algo, sobre todo los jóvenes, relacionado con el vino”, apunta.

Para este sumiller, la principal ventaja es que puede ser una vía de acceso. “El punto es que, por ejemplo, si hablamos de gente joven, nadie tiene a alguien cercano que sepa un poco de vinos y que les recomiende. Y creo que esto es una buena herramienta, puede servir como forma de acercamiento de la gente más joven”, señala. Y es que, según los estudios, casi un tercio de los españoles usa ChatGPT, con un crecimiento exponencial, y sus mayores usuarios son jóvenes; se estima que cuatro de cada 10 menores de 45 años utilizan alguna herramienta de IA a diario.

¿Sumilleres digitales?

Con este pensamiento, de acercar el vino a los consumidores, en su club de vinos de Wine is social han desarrollado iSumi, una herramienta digital que cuenta con un sumiller digital. “En un restaurante encuentras un QR en la carta de vinos; entras en una aplicación con todos los vinos de la carta, muy bien explicados y con un lenguaje un poco más sexy”, explica Fernández, quien señala que han querido huir del mensaje más técnico para acercarlo a un público que no es conocedor. 

Aunque lo más innovador es que cuenta con una opción que puede hacer recomendaciones, alimentadas por inteligencia artificial, para ayudar a elegir un vino. “Puedes hacerlo de dos formas: una, a través de los gustos personales; si te gustan los tintos potentes, tienes un mapa de tags y entonces escanea todos los vinos que hay en el restaurante, y te recomienda cinco vinos que se ajustan a lo que le pides y, además, te lo justifica; y luego hay otra cosa que es a través de lo que comes en el restaurante”, describe.

Si hablamos de gente joven, nadie tiene a alguien cercano que sepa un poco de vinos y que les recomiende; creo que la IA es una buena herramienta

Lázaro Fernández

Sumiller y Key Account en el grupo Peralada

No es el único lugar en el que la IA se está abriendo camino. En muchos portales de venta de vino ya cuentan con sus propios chatbots, servicios que, tras darle algunas consideraciones, es capaz de recomendar vinos con bastante criterio, dar distintas opciones si se le piden variaciones y hasta tener en cuenta las mejores ofertas del momento. No solo es como pedir consejo, sino que además te lleva prácticamente de la mano para poder adquirir el vino elegido.

Está claro que hay ciertas cuestiones en las que la IA no podrá sustituir a un sumiller humano y que tiene importantes limitaciones, ya que funciona a través de informaciones que se han introducido en su base de datos y que se encuentran en Internet, por lo que existe un importante sesgo hacia aquellas bodegas de mayor tamaño, presencia mediática o con mayor gasto en publicidad. 

“El peligro es que, si escanea las webs, caerá solamente en recomendarte aquellos vinos sobre los que encuentra información, no de otros que no se esfuerzan por tener este tipo de comunicación”, señala Fernández. Así que, para todo aquello que pueda encontrarse en Internet, ChatGPT puede ser un buen aliado. Pero para los descubrimientos, las recomendaciones afinadas o aquello de “este vino te va a encantar”, los sumilleres o ese amigo de confianza que te conoce mejor que la IA siguen siendo la mejor opción.