Un vino tinto de cepas centenarias y con acento mediterráneo: esta cariñena reivindica la grandeza de la Terra Alta
Club de Vinos
Edetària es, desde 2003, el proyecto personal de Joan Àngel Lliberia, ingeniero agrónomo; su vino Vía Edetana se vertebra a través de cepas centenarias que realizan una crianza de 12 meses en barricas de roble francés

Desde 2003, Edetària es el proyecto personal de Joan Àngel Lliberia.
Vanguardiers, de nuevo vengo a contaros uno de los vinos del club de febrero del Club de Vinos, esta vez de bodega Edetària. Nuestra protagonista es una cariñena de la DO Terra Alta llamada Vía Edetana, un gran ejemplo de tinto mediterráneo que expresa muy bien su origen a través de un conseguido equilibrio entre su textura, la parte frutal y una excelente integración alcohólica.
Pero, por aquello de resultar didáctico, me dispongo a ir explicando cada parte de esta botella, yendo de lo más general a lo más concreto; por tanto, empiezo con su procedencia, esto es, la DO Terra Alta. Ubicada en Tarragona, estamos ante la DO más meridional de la provincia con vestigios vineros desde el siglo III a.C., siendo constituida como DO en 1985.
De hecho, es conocida como la gran patria de la Garnacha Blanca, aunque no deja de ser una región de tamaño relativo, ya que la componen poco más de 60 bodegas. Por supuesto, la que nos ocupa en esta ocasión, Edetària, también la trabaja tanto a través de su Edetana Blanco como de su parcelario, Finca La Terrenal, y ya os avanzo que son buenísimos, aunque ahora el que toca es su excelente Carinyena.
Edetària es, desde 2003, el proyecto personal —ahora familiar— de Joan Àngel Lliberia, ingeniero agrónomo que siempre se planteó esta misión con el objetivo de hacer los mejores vinos posibles. Presentan una gama que va desde referencias en torno a los 10 euros hasta las más caras, que superan los 50 euros.
Vamos, que están en un arco de precios común al de la mayoría de bodegas con ciertas pretensiones. Sí que, un asunto a destacar, es que todas sus etiquetas dan muy buen nivel en relación con su PVP. Eso mismo ocurre con su Carinyena, en Cataluña también conocida como Samsó y en Rioja como Mazuelo.
Vía Edetana se vertebra a través de cepas centenarias que realizan una crianza de 12 meses en barricas de roble francés
Vía Edetana (nombre que hace referencia a la calzada romana que unía Zaragoza con Tortosa) se vertebra a través de cepas centenarias que realizan una crianza de 12 meses en barricas de roble francés. El resultado es un tinto que sabe sacar partido a esta, a veces, tan difícil uva, dada su cierta tendencia a sobremaduraciones y pacharaneos. Pero a esta gente le queda sabrosa, frutal, con una estimable longitud y, lo que avanzaba al principio de este texto, una conseguida integración alcohólica —14,5º— que aporta una complejidad extra bien divertida.
A mí lo que más me gusta es su final de boca, en el que aparecen matices a caucho, goma, que podrían, así leídos, parecer aromas desagradables, pero que a cualquier iniciado que se precie le encantan al aportar un amargor final que hace que el vino no canse, ni empalague. Este punto en este tipo de vinos es fundamental, porque hay muchos que están muy bien para tomar una copa, pero la botella se hace cuesta arriba; no es el caso de Vía Edetana.
Este va perfecto, por supuesto, para una gran reunión, pero también para descorchar en pareja. En lo sociológico, no se me ocurre una situación en la que no funcione y más teniendo en cuenta su precio. Vamos, que habéis hecho una gran compra.


