El cocinero Jordi Cruz sugiere proteger las hierbas.
Consejos
Un chef da a conocer dos técnicas para mantener las hierbas.
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El chef Jordi Cruz en su restaurante Àbac de Barcelona

Es una situación habitual: adquirimos un poco de perejil para un plato concreto, lo dejamos en el refrigerador y, al buscarlo días después, ya se ha marchitado. Las especies aromáticas como el perejil, la albahaca o el cilantro suelen dañarse pronto si no se guardan de forma apropiada, suponiendo un gran desafío en el ámbito culinario casero.
Sabiendo esto, el chef Jordi Cruz ha publicado en su cuenta de TikTok diversas recomendaciones con el fin de prolongar su conservación y sacarles todo el partido cotidianamente. El experto culinario de Manresa, famoso por su labor de juez en MasterChef, emplea sus plataformas digitales para enseñar técnicas fáciles y útiles que todo el mundo puede poner en práctica en su hogar sin requerir herramientas complejas.

Una de sus técnicas principales se basa en mantener las hierbas de forma similar a las plantas en maceta. Con este fin, sugiere emplear un recipiente profundo con algo de agua e introducir las hierbas de modo que sus tallos contacten con el fluido. Posteriormente, se tapa el extremo de arriba usando film transparente para restringir el paso del aire. De acuerdo con el chef, dicho sistema resulta muy eficaz para variedades como el perejil o el cilantro, pudiendo almacenarse indistintamente en el refrigerador o fuera de él.
Jordi Cruz también sugiere un método específico para tratar la albahaca, considerada entre las plantas aromáticas más frágiles. Para ello, el cocinero recomienda mojar un poco un trozo de papel absorbente o de celulosa, cubrir la planta con delicadeza y meterla dentro de un recipiente hermético o una bolsa para congelar. Dicho envase tiene que conservarse en el frigorífico con el fin de preservar la hidratación y prevenir que el follaje se eche a perder.
Ambos métodos tienen el mismo objetivo: hidratar las hierbas y protegerlas del contacto directo con el aire, principal causante de su deterioro. Con estos sencillos gestos, el cocinero demuestra una vez más que una buena conservación ayuda a reducir el desperdicio alimentario sin renunciar al sabor ni a la calidad.
