La chef Roberta enseña a convertir el pan duro que tienes en casa en una receta tradicional italiana: “Nunca lo tires, el desperdicio no existe”
Receta de aprovechamiento
La cocinera comparte la elaboración de unas pequeñas albóndigas italianas hechas a partir de pan duro, leche, huevo, queso y anchoas
El chef José Andrés presenta una opción de desayuno nutritiva y polivalente que se puede elaborar en apenas cinco minutos: "Una de las maneras más rápidas y fáciles de alimentar a tu familia"

La chef Roberta enseña cómo aprovechar el pan duro que tenemos en casa

En muchas casas y cocinas el pan duro termina en la basura sin pensarlo dos veces. Sin embargo, para la chef italiana Roberta, conocida en redes como Chef Roberta (@chefrobertaofficial), ese gesto es casi un sacrilegio culinario. En uno de sus últimos vídeos ha recuperado una receta tradicional italiana de aprovechamiento que demuestra que lo que nos sobra puede convertirse en un plato delicioso. Su mensaje es claro: “Nunca tires el pan viejo. El pan no se tira, se respeta”.
La cocinera comparte la elaboración de unas polpette -pequeñas albóndigas- hechas a partir de pan duro, una preparación muy presente en hogares italianos desde hace generaciones. No es cocina de restaurante ni cuenta con una técnica compleja: es gastronomía “de toda la vida”, pensada para no desperdiciar nada. Precisamente ahí reside su valor cultural.
La base de la receta es sencilla: pan duro troceado que se ablanda con leche y se escurre bien. A partir de ahí se añaden ingredientes cotidianos: huevo, perejil fresco, anchoas, queso rallado -pecorino romano y parmesano- y un poco de pan rallado para ajustar la textura. Después se forman bolitas y se fríen en aceite caliente hasta que quedan doradas. El resultado, según describe la propia chef, es “crujiente por fuera, suave por dentro”.
Roberta insiste en que no hace falta ceñirse a ingredientes exactos ni a quesos concretos. Aunque menciona parmesano y pecorino, anima a usar el queso curado que tengas en casa. Esa flexibilidad no es casual: forma parte del ADN de las recetas de aprovechamiento, ya que no nacieron para seguir normas, sino para adaptarse a lo disponible en cada despensa.
Las recetas de aprovechamiento, un clásico en épocas de escasez
Estas preparaciones tienen además un valor que va más allá del sabor. Las recetas de aprovechamiento cuentan la historia de cómo las familias han cocinado en épocas de escasez o simplemente con sentido común. Sopas de pan, migas, torrijas, croquetas o albóndigas de sobras comparten la misma filosofía: transformar restos en platos nuevos. No es solo ahorro, es creatividad y respeto por el producto.
En la cocina italiana tradicional, este enfoque es especialmente fuerte. Muchos platos emblemáticos del país de la bota parten de reutilizar pan, verduras maduras o quesos secos. La idea no es “disfrazar” un ingrediente viejo, sino darle una segunda vida con técnica y cariño.
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) asegura que cada año se desperdician alrededor de 1.300 millones de toneladas de alimentos en el mundo. Ante esta problemática, las personas podemos evitar este derroche contribuyendo a un consumo más responsable, lo que conocemos como cocina de aprovechamiento.
Para llevarla a cabo, es necesario organizarse y usar los alimentos con cabeza: implica planificar el menú semanal según lo que ya tenemos en casa, hacer una lista de la compra ajustada a lo necesario, conservar correctamente los productos para alargar su vida útil y priorizar los de temporada y en oferta. Convertir el pan duro en polpettes es un gesto pequeño, pero representa un cambio de mentalidad: entender que el desperdicio casi nunca debería existir.
