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Adrián Montesano, experto en vínculos afectivos: “La Navidad suele ser un período de reflexión y revisión personal que puede incitar a dejar la relación”

Relaciones 

Un especialista en psicología expone los motivos por los cuales las celebraciones de Navidad y el comienzo del año nuevo registran un incremento en los quiebres de pareja y los trámites de divorcio.

Pareja baila con las luces de Navidad de fondo

Pareja baila con las luces de Navidad de fondo

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Las festividades navideñas acostumbran vincularse con reuniones, festejos y el entorno del hogar, aunque para bastantes compañeros sentimentales representan igualmente una etapa complicada. En lugar de consolidar constantemente las uniones, este periodo puede funcionar como un catalizador de disputas ocultas y determinaciones demoradas por mucho tiempo. De esta manera lo detalla Adrián Montesano, docente de universidad y experto en vínculos de pareja.

De acuerdo con múltiples investigaciones y expedientes legales, las jornadas anteriores a la Navidad y los tramos iniciales del año agrupan un incremento considerable de separaciones. No consisten en determinaciones repentinas, sino en la culminación de etapas que, frecuentemente, se han estado desarrollando durante un periodo prolongado.

El agobio psicológico de las festividades

Montesano indica que el hábito cotidiano permite que numerosos compañeros sigan adelante por costumbre, aun si la relación se encuentra desgastada. No obstante, la Navidad interrumpe dicha inercia. “Las parejas saben que van a afrontar un periodo intenso de vida familiar, con muchas horas compartidas y una alta carga emocional, y eso precipita decisiones que ya estaban en el aire”, aclara.

Un hombre se muestra contrariado al hablar con su pareja
Un hombre se muestra contrariado al hablar con su parejaGetty Images/iStockphoto

Dentro de los noviazgos incipientes o con escasa estabilidad, el factor desencadenante resulta tan elemental como la negativa a presentar al otro ante los parientes o eludir diálogos complejos en las celebraciones. En tales escenarios, terminar el vínculo se entiende como un método para agilizar una realidad marcada por la inseguridad.

Cuando los vínculos duraderos igualmente sufren desgaste

Dentro de los vínculos sentimentales de muchos años, el escenario varía, aunque el impacto resulta parecido. Las fiestas navideñas fuerzan a proyectar una cohesión doméstica que, a veces, carece de base afectiva real. Para ciertos individuos, encarar los festejos manteniendo un lazo sumamente deteriorado conlleva una carga mental desmesurada.

Asimismo, la carga simbólica de las celebraciones y del paso al nuevo año funciona como un detonante. “La Navidad es un momento de balance vital. Muchas personas se plantean propósitos y revisan su vida personal, y ahí surge la idea de empezar una etapa nueva sin una relación que ya no funciona”, señala el especialista.

Pareja decorando su árbol de Navidad colección 
Pareja decorando su árbol de Navidad colección Insenia

El inicio del año y el llamado “día del divorcio”. Resulta lógico que el inicio del año registre una gran cantidad de rupturas matrimoniales y divorcios. Después de “aguantar” las celebraciones por obligaciones sociales o familiares, bastantes uniones deciden separarse oficialmente en enero. Esta tendencia es tan común que en diversas naciones se denomina al lunes inicial de trabajo del año como el Día del Divorcio.

Montesano señala que, en su práctica, es habitual oír expresiones como: “Si de aquí a Navidad la cosa no mejora…”. Los días destacados actúan como términos psicológicos que impulsan a concretar determinaciones que se han estado postergando.

Muchas parejas se divorcian después de fiestas
Muchas parejas se divorcian después de fiestasThiago Santos / Getty

Buscar ayuda antes de romper. El especialista recalca que no todos los conflictos tienen que derivar en una ruptura, sino que deben abordarse con prontitud. “Cuando hay malestar relacional, pedir ayuda profesional cuanto antes aumenta las posibilidades de mejorar la relación o, si no es posible, de separarse con menos sufrimiento”, indica.

Postergar la resolución, agrega, habitualmente eleva el agotamiento afectivo y la tensión, con repercusiones en el bienestar psicológico y corporal de los dos integrantes de la relación. Bajo esa perspectiva, un quiebre oportuno representa, frecuentemente, una elección beneficiosa.

Lidiar con la separación en momentos especiales

Si la ruptura ocurre en Navidad, Montesano aconseja refugiarse en los seres queridos y aceptar las sensaciones encontradas. La pena, el desahogo o incluso la felicidad pueden convivir. “No estamos educados para gestionar las pérdidas, pero terminar una relación conflictiva reduce un nivel de estrés comparable al de experiencias traumáticas”, finaliza.

De este modo, más allá de representar únicamente un tiempo de festejos, la Navidad se ratifica como un reflejo sentimental que empuja a numerosos compañeros a confrontar su realidad y determinar si desean continuar su trayecto unidos… o iniciar el ciclo venidero de forma independiente.