Adrián Montesano, experto en parejas: “La Navidad suele ser un período de reflexión y revisión personal que puede incitar a dejar la relación”
Relaciones
El psicólogo explica por qué las fiestas navideñas y el inicio del año concentran más rupturas sentimentales y divorcios.

Pareja baila con las luces de Navidad de fondo

La Navidad suele asociarse a reencuentros, celebraciones y vida familiar, pero para muchas parejas también se convierte en un momento crítico. Lejos de reforzar siempre los vínculos, estas fechas pueden actuar como un detonante de conflictos latentes y decisiones largamente pospuestas. Así lo explica Adrián Montesano, profesor universitario y especialista en relaciones sentimentales.
Según diversos estudios y registros judiciales, los días previos a la Navidad y las primeras semanas del año concentran un aumento significativo de rupturas. No se trata de decisiones impulsivas, sino del desenlace de procesos que, en muchos casos, llevan tiempo gestándose.
La presión emocional de las fiestas
Montesano señala que la rutina diaria facilita que muchas parejas continúen por inercia, incluso cuando el vínculo ya está deteriorado. Sin embargo, la Navidad rompe ese automatismo. “Las parejas saben que van a afrontar un periodo intenso de vida familiar, con muchas horas compartidas y una alta carga emocional, y eso precipita decisiones que ya estaban en el aire”, explica.

En las relaciones más recientes o con menor nivel de compromiso, el detonante puede ser tan simple como no querer integrar a la pareja en el entorno familiar o evitar explicaciones incómodas durante las fiestas. En estos casos, la ruptura se percibe como una forma de simplificar una situación que se vive con dudas.
Cuando las relaciones largas también se resienten
En las parejas de larga duración, el contexto es distinto, pero el efecto puede ser similar. La Navidad obliga a representar una unidad familiar que, en ocasiones, ya no existe emocionalmente. Para algunas personas, afrontar celebraciones con una relación muy desgastada supone un esfuerzo psicológico excesivo.
Además, el simbolismo de las fiestas y del cambio de año actúa como catalizador. “La Navidad es un momento de balance vital. Muchas personas se plantean propósitos y revisan su vida personal, y ahí surge la idea de empezar una etapa nueva sin una relación que ya no funciona”, apunta el experto.

El inicio del año y el llamado “día del divorcio”. No es casualidad que los primeros meses del año concentren un elevado número de separaciones y divorcios. Tras “aguantar” las fiestas por compromiso familiar o social, muchas parejas formalizan la ruptura en enero. Este fenómeno es tan habitual que en algunos países se conoce al primer lunes laborable del año como el Día del Divorcio.
Montesano explica que, en consulta, es frecuente escuchar frases como: “Si de aquí a Navidad la cosa no mejora…”. Las fechas señaladas funcionan como plazos psicológicos que ayudan a tomar decisiones que llevan tiempo aplazándose.

Buscar ayuda antes de romper. El psicólogo insiste en que no todas las crisis deben acabar en separación, pero sí en ser atendidas a tiempo. “Cuando hay malestar relacional, pedir ayuda profesional cuanto antes aumenta las posibilidades de mejorar la relación o, si no es posible, de separarse con menos sufrimiento”, señala.
Retrasar la decisión, añade, suele aumentar el desgaste emocional y el estrés, con consecuencias para la salud mental y física de ambos miembros de la pareja. En ese sentido, una ruptura a tiempo puede ser, en muchos casos, una decisión saludable.
Afrontar la ruptura en fechas señaladas
Si la separación llega en Navidad, Montesano recomienda apoyarse en el entorno cercano y normalizar emociones contradictorias. Tristeza, alivio o incluso alegría pueden coexistir. “No estamos educados para gestionar las pérdidas, pero terminar una relación conflictiva reduce un nivel de estrés comparable al de experiencias traumáticas”, concluye.
Así, lejos de ser solo una época de celebración, la Navidad se confirma como un espejo emocional que obliga a muchas parejas a mirarse de frente y decidir si quieren seguir caminando juntas… o empezar el nuevo año por separado.