Stefan Mandel y su truco matemático para ganar 14 veces la lotería que llamó la atención del FBI y la CIA
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La historia real del matemático que no venció al azar, pero sí explotó las grietas del sistema hasta forzar cambios en las loterías de medio mundo

Stefan Mandel

Ganar la lotería es, en esencia, una cuestión de azar. Sin embargo, a lo largo de la historia ha habido personas que han logrado algo que parece imposible: repetir la hazaña una y otra vez. Uno de los casos más llamativos es el de Stefan Mandel, un matemático de origen rumano que consiguió ganar hasta 14 veces premios importantes en distintos sorteos, atrayendo incluso la atención del FBI y la CIA.
De contable mal pagado a obsesionado con los números
Stefan Mandel nació en Rumanía en 1931 y creció en un contexto de grandes dificultades económicas. Sin formación universitaria formal en matemáticas, trabajó durante años como contable con un salario muy reducido. Fue precisamente esa precariedad la que le llevó a dedicar su tiempo libre a analizar sistemas de lotería desde una perspectiva puramente matemática.

Donde la mayoría veía azar absoluto, Mandel empezó a detectar que algunos sorteos presentaban debilidades estructurales, especialmente cuando el número de combinaciones posibles era relativamente bajo en relación con el premio final.
No predecir números, sino cubrir combinacione
El método. A diferencia de otros supuestos “trucos”, Mandel nunca afirmó poder adivinar el número ganador. Su estrategia se basaba en un principio mucho más simple y legal: comprar suficientes boletos como para cubrir prácticamente todas las combinaciones posibles, siempre que el coste total fuera inferior al premio mayor.
A este sistema lo llamó “condensación de combinaciones”, un método matemático que permitía reducir millones de opciones a un volumen asumible… si se contaba con suficiente capital.

El salto a Australia y los primeros grandes premios
Tras abandonar Rumanía, Mandel se trasladó a Australia, donde fundó una empresa de inversión colectiva dedicada exclusivamente a participar en sorteos de lotería. Convenció a cientos de inversores con una premisa clara: si el bote era lo suficientemente grande y el sistema lo permitía, el beneficio estaba prácticamente garantizado.
El resultado fue espectacular. Durante los años ochenta, su grupo logró doce premios gordos en Australia, además de numerosos premios secundarios. El éxito fue tan evidente que las autoridades comenzaron a observar sus movimientos con lupa, aunque nunca encontraron irregularidades legales.

El golpe definitivo en Estados Unidos
El episodio más conocido de su historia llegó en 1992, en el estado de Virginia (EE. UU.). Allí, la lotería permitía imprimir boletos en casa y ofrecía un sistema con menos combinaciones que otros sorteos similares. Mandel reunió a más de 2.500 inversores y logró financiar la compra masiva de casi todas las combinaciones posibles.
El resultado fue un premio de 27 millones de dólares, al que se sumaron varios millones más en premios secundarios. En total, el grupo obtuvo 33 millones de dólares tras invertir alrededor de 9 millones. Fue entonces cuando sus palabras se hicieron famosas: “Las matemáticas usadas correctamente garantizan una fortuna”.

El interés del FBI y el fin del sistema. El éxito llamó la atención de las autoridades estadounidenses. Tanto el FBI como la CIA investigaron el caso, pero, de nuevo, no encontraron actividades ilegales. Aun así, el impacto fue inmediato: las reglas de muchas loterías cambiaron.
Se limitaron las compras masivas, se prohibió la impresión de boletos en casa y se reforzaron los sistemas de aleatorización. En la práctica, el método de Mandel dejó de ser viable.