La peculiar historia de Lexi, el joven que se autopercibe como un zorro: “Me gusta bastante cavar y fingir que cazo animales”
Therian
Qué significa ser therian: el testimonio de un joven que se identifica como un zorro y cómo esta forma de percibirse influye en su vida diaria.

Para él, no se trata de una fantasía

Identidad, pertenencia y libertad. Esos son algunos de los conceptos que atraviesan la historia de Lexi, un joven que se define como therian, es decir, una persona que se identifica con un animal no humano. En su caso, un zorro. Lejos de entenderlo como una moda o una provocación, Lexi insiste en que se trata de una vivencia profunda que condiciona su forma de moverse, sentir y relacionarse con el entorno.
Lexi evita dar su nombre real. A veces camina por la calle con una cola de zorro o una máscara, otras no. Pero, como él mismo explica, esos elementos externos no definen quién es. “Incluso sin máscara, la verdad es que sigo siendo un zorro”, afirma, dejando claro que su identidad no depende de un disfraz ni de una puesta en escena.

Qué significa identificarse como therian
El término therian no siempre tuvo el significado actual. Según explica el propio Lexi, en sus orígenes se utilizaba para personas que se identificaban con seres mitológicos, como hombres lobo o dragones. Con el tiempo, el concepto se amplió y pasó a incluir identidades animales reales. “Me identifico como un zorro”, resume de forma directa.
Para él, no se trata de una fantasía. “Siento que mi forma de ser se asimila a la de un zorro”, explica. Se describe como inquieto, curioso y algo caótico, rasgos que asegura que nunca encajaron del todo en los estereotipos humanos más convencionales. “Nunca entré en los estereotipos de humanos, nunca me identifiqué con ellos al cien por cien”, reconoce.

Una vida cotidiana, pero desde otra perspectiva
A pesar de lo que muchos puedan pensar, Lexi insiste en que su día a día no es tan distinto al del resto de personas. “Realmente yo hago lo mismo que cualquier otra persona”, aclara. La diferencia está en la forma en que interpreta y vive esas experiencias.
En contacto con la naturaleza es donde se siente más cómodo. “Me gusta bastante cavar, fingir que cazo animales, me encanta correr. Correr libremente es hermoso. A mí me parece majestuoso”, relata. También habla de momentos de calma, como la meditación o la conexión consciente con el entorno, que le ayudan a sentirse en equilibrio.

La importancia de la “manada”
Lexi no vive esta identidad en soledad. Forma parte de lo que llama su “manada”, un grupo de amigos con los que comparte esta manera de percibirse. Suelen quedar en espacios naturales, donde sienten que conectan con lo que consideran su hábitat. Dentro del grupo, explica, hay una gran diversidad: algunos se identifican como lobos, otros como coyotes o gatos.
Ese sentimiento de pertenencia resulta clave, especialmente cuando se enfrentan a la incomprensión exterior. “La gente tiene miedo a lo diferente, de todo lo que no piense igual que ellos”, reflexiona Lexi, señalando que ese miedo a veces se traduce en agresiones verbales o incluso físicas.
Familia, prejuicios y visibilidad
El apoyo familiar fue un punto de inflexión. “La primera charla con mi familia fue decir: ‘Mirá, yo soy esto. Me identifico de esta forma. Soy así, no puedo cambiar’”, cuenta. Tras el impacto inicial, llegó la comprensión y el respaldo. “Ellos lo entendieron y me apoyaron”, explica.
Fuera del ámbito cercano, la reacción no siempre es la misma. Lexi relata episodios de insultos y situaciones desagradables, lo que le obliga a evaluar constantemente su entorno. Por eso, en muchos casos, decide expresarse con mayor libertad en espacios naturales, donde se siente más seguro.