Scott James Tyler, el experto en fitness que propone un peculiar ejercicio con arroz para lograr unos antebrazos de hierro: “Con entrenamiento tradicional no se logra”
Ejercicio
El entrenador personal defiende un método de la vieja escuela que activa músculos de la mano y el antebrazo que no se trabajan con pesas ni barras.

Su propuesta se ha viralizado por lo sorprendente que resulta

En el mundo del entrenamiento de fuerza, donde dominan las barras, mancuernas y rutinas cada vez más sofisticadas, un ejercicio tan simple como apretar arroz está captando la atención de miles de deportistas. El responsable de esta inesperada tendencia es Scott James Tyler, entrenador personal que ha demostrado que este gesto tan básico puede transformar por completo la fuerza del agarre y la musculatura del antebrazo.
Su propuesta se ha viralizado por lo sorprendente que resulta ver a un atleta sumergir las manos en un cubo de arroz en lugar de cargar discos. Sin embargo, los resultados que ha compartido después de practicar este ejercicio durante más de 150 días hablan por sí solos.

El movimiento que fortalece lo que las pesas no alcanzan
Tyler comenzó a utilizar el agarre de arroz dentro de un reto diario orientado a mejorar la fuerza y resistencia de sus manos. Con el tiempo, descubrió que este método tradicional (y prácticamente olvidado), tenía un efecto que el entrenamiento convencional no podía replicar.

Según explica, “el agarre de arroz puede fortalecer las manos, muñecas y antebrazos de una forma que el entrenamiento tradicional con barra a menudo no logra”.
¿La razón? El arroz se desplaza con cada movimiento, lo que obliga a los músculos intrínsecos de la mano, más pequeños y difíciles de activar, a trabajar con mayor intensidad. Esto genera una fatiga profunda y una mejora notable en la resistencia del agarre.
Gracias a esta práctica, muchos deportistas pueden experimentar mejoras en ejercicios tan exigentes como peso muerto, dominadas, balanceos con pesas rusas o los acarreos del granjero, comunes en competiciones como Hyrox.

155 días bastaron para notar la diferencia
Tyler completó inicialmente un reto de 100 días, pero decidió continuar más allá de ese plazo. A los 155 días, asegura que había logrado mejoras muy significativas tanto en la fuerza de su mano como en la estabilidad de su muñeca y el desarrollo del antebrazo.
El ejercicio pasó de curiosidad a parte imprescindible de su rutina.
Cómo se realiza este ejercicio tan inusual
La técnica es sencilla y no requiere equipamiento sofisticado:
- Llena un recipiente grande con arroz (o arena).
- Sumerge las manos y agarra un puñado.
- Aprieta con fuerza mientras giras las muñecas, dejando que el arroz se escurra entre los dedos.
- Durante la mitad del tiempo, gira hacia fuera; durante la otra mitad, hacia dentro.
En cuanto a volumen de trabajo, Tyler propone varias opciones:
- 3 series de 100 repeticiones.
- 10 series de 30 segundos.
- O entrenar hasta el fallo muscular.
Él lo practica casi a diario, pero para un programa estándar recomienda entre 3 y 5 sesiones semanales.