Carlos Tena, jubilado a los 61 años: “No es justo que, tras 41 años cotizados, vea reducida mi jubilación un 28 %”
JUBILACIÓN
A los 61 años se quedó en paro y, pese a seguir buscando trabajo, no logró reincorporarse al mercado laboral

Una persona jubilada escribiendo a mano

Cada año, miles de trabajadores se ven forzados a adelantar su jubilación, no por deseo propio, sino por la cruda realidad del desempleo. Tras décadas de esfuerzo y contribuciones, muchos se encuentran en la puerta de los sesenta sin la oportunidad de continuar en el mercado laboral. La escasez de ofertas, las exigencias físicas o la obsolescencia de ciertas competencias los empujan a abandonar antes de tiempo un mundo laboral que ya no los acoge.
En una entrevista para el canal de YouTube 'ASJUBI40 Jubilación Anticipada sin Penalizar', Carlos Tena cuenta que tuvo que jubilarse de manera anticipada a los 61 años. Después de quedarse en paro y fue imposible volver a encontrar un trabajo digno. Con sus palabras denuncia que, pese a haber cotizado durante 41 años a la Seguridad Social, se le aplica una penalización del 28% por haberse jubilado antes de los 65 años.

“Quiero que quede claro que deseaba seguir trabajando pero a esa edad estás muerto profesionalmente”
En la entrevista, Carlos cuenta que trabajó en una empresa a media jornada mientras cursaba la formación de peritaje mercantil. Después de seis años en la compañía fue víctima de una ola de despidos. A continuación, pasó nueve meses en el paro hasta que encontró una nueva oportunidad en una empresa de vinos y cavas, donde trabajó durante 28 años: “Durante los primeros años trabajé en logística, después estuve como adjunto con dos directores comerciales”, explica. Después de cursar un máster de marketing en su tiempo libre, consiguió ascender en la compañía con el paso de los años: “Empecé desde abajo, primero como Marketing Assistant, luego como jefe de producto y finalmente ascendí a Brand Manager”, explica.

Poco después de cumplir 52 años volvió a quedarse en paro hasta que gracias a un amigo volvió a conseguir trabajo: “Pude ir tirando hasta el 2016. Un amigo, dándose cuenta de mi situación económica me contrató porque tenía una pequeña empresa. Al cabo de poco tuvo que cerrarla y despedirme con toda la pena del mundo, explica.
Después de volver a buscar trabajo incesantemente, Carlos aceptó que el único recurso que le quedaba era la jubilación anticipada: “Quiero que quede claro que deseaba seguir trabajando pero a esa edad estás muerto profesionalmente”, critica. No es un retiro soñado, sino una salida forzada de un mundo laboral que los ha dejado atrás. Mientras algunos se adaptan y reinventan, otros enfrentan la amarga sensación de que, a pesar de años de esfuerzo, han sido declarados invisibles profesionalmente.
La consecuencia económica de haberse jubilado con cuatro años de antelación fue devastadora: “Me informaron que iban a aplicarme unos coeficientes reductores del 28%. No es justo que a alguien por llegar a los 65 años teniendo 35 años cotizados perciba el 100% de su pensión y yo que he cotizado 41 años vea reducida mi jubilación un 28%”, termina diciendo.

Los coeficientes reductores son porcentajes que se aplican a la pensión cuando una persona decide jubilarse antes de la edad legal, con el fin de compensar que empezará a cobrarla durante más años. Su cuantía depende de si la jubilación es voluntaria o forzosa y de los años cotizados: cuanto menos tiempo cotizado o más anticipada sea la jubilación, mayor será la reducción.
En España, la jubilación anticipada sigue siendo relativamente frecuente, aunque ha disminuido en los últimos años debido a las reformas que retrasan la edad de retiro. En 2023, por ejemplo, hubo casi 327 000 jubilaciones anticipadas, lo que representó alrededor del 34 % de todas las jubilaciones ese año. En años recientes, esta cifra ha oscilado entre 100 000 y 110 000 personas al año, lo que muestra que, aunque la mayoría de los pensionistas espera hasta la edad legal, una parte significativa sigue optando por retirarse antes, ya sea de forma voluntaria o forzosa.
Organismos como la OCDE señalan que España ha tenido históricamente barreras que empujan a muchos trabajadores mayores a dejar el mercado laboral antes de la edad legal para evitar el desempleo, y que las reformas recientes buscan reducir esos incentivos pero aún existe una brecha significativa entre la edad real y la legal de jubilación. Por otro lado, asociaciones de jubilados y algunos expertos piden revisar o eliminar los coeficientes reductores en casos de jubilaciones forzosas después de largas carreras de cotización, argumentando que penalizar a quienes han trabajado décadas por circunstancias ajenas a su voluntad es “injusto” y puede afectar negativamente a su calidad de vida y a la percepción pública del sistema.
