Alex Morrow, entrenador: “Saltarte el entrenamiento por el frío es peor que hacer cinco kilómetros en la cinta”
DEPORTE
El experto defiende que el uso de la cinta puede ser nuestro gran aliado durante los meses de invierno

Un hombre corriendo en la cinta de un gimnasio

El frío y la oscuridad a menudo se convierten en excusas para posponer salir a correr o hacer ejercicio. Muchas personas tienen prejuicios sobre correr en la cinta de un gimnasio, como si no fuera “real” o menos efectivo que hacerlo al aire libre. Sin embargo, entrenar en la cinta ofrece seguridad, comodidad y consistencia, especialmente cuando las condiciones externas son adversas.
Alex Morrow es un entrenador de running y fundador de Resolute Running, un centro de entrenamiento especializado en corredores que busca ofrecer a atletas de todos los niveles un enfoque profesional similar al de corredores élite a precios accesibles. En una charla con Matt Rudisill, compartida en 'Runners World' el experto ha hablado de los beneficios de correr en cinta.

“La constancia es mucho más importante que un entrenamiento agotador”
Muchas personas que utilizan por primera vez la cinta para entrenar tienen la sensación de que se esfuerzan de igual manera pero a un ritmo más lento. Morrow explica lo que sucede en nuestro cerebro: “Cuando estás al aire libre y corres a un ritmo suave, miras los árboles, saludas a otros corredores y tu mente se distrae de lo que estás haciendo. En cambio, cuando estás encima de una cinta hay poco espacio para la estimulación.
Morrow defiende que el uso de la cinta puede ser nuestro gran aliado en los meses de invierno. Con la llegada del frío y las noches tempranas, muchos deciden posponer su entrenamiento por falta de ganas y motivación: “La constancia es mucho más importante que un entrenamiento agotador. Prefiero cuatro o cinco entrenamientos regulares que tres agotadores. Correr cinco kilómetros en la cinta es mejor que saltarte el entrenamiento porque hace frío” termina diciendo.

Al entrenar en cinta se pueden controlar con precisión variables clave como el ritmo, la velocidad y la inclinación, lo que permite estructurar entrenamientos muy específicos, como intervalos, sesiones de tempo o trabajo de resistencia, sin depender de factores externos como el tráfico, la topografía o el clima. Esta capacidad de control facilita medir el progreso, ajustar la intensidad y cumplir objetivos concretos de manera más sistemática que al correr al aire libre, donde las condiciones pueden ser impredecibles.
Además, la superficie acolchada de la cinta reduce significativamente el impacto en articulaciones y músculos en comparación con superficies duras como asfalto, concreto o hielo, lo que ayuda a prevenir lesiones comunes en invierno, como esguinces, sobrecargas o microtraumatismos repetitivos. Esto es especialmente útil para corredores que entrenan con alta frecuencia o que se recuperan de lesiones.

La constancia no es solo disciplina, es el motor que transforma los esfuerzos diarios en resultados reales. Mantener una práctica regular crea adaptaciones fisiológicas en el cuerpo, fortaleciendo músculos, sistema cardiovascular y resistencia, y preparando la mente para superar obstáculos. Cada sesión repetida, cada esfuerzo sostenido, contribuye a acercarte a tus objetivos de manera tangible. Más que un logro inmediato, la constancia convierte el progreso en un hábito, y ese hábito en una base sólida sobre la que se construye el éxito, tanto físico como personal.
