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Janna Schmidt, estudiante de magisterio: “Abandoné la profesión a los 4 meses porque el sistema te va triturando lenta pero inexorablemente”

PROFESIONES 

La joven reflexiona sobre las altas tasas de abandono entre los docentes en prácticas

Una clase de estudiantes en el instituto.

Una clase de estudiantes en el instituto.

Getty Images

Cada vez son más los estudiantes de magisterio que abandonan la profesión durante las prácticas, un momento que debería ser de aprendizaje y descubrimiento, pero que muchas veces se convierte en un choque con la realidad del aula. Las dificultades son los horarios extensos, falta de recursos, diversidad de necesidades en los alumnos y la presión constante por cumplir con expectativas tanto de la escuela como de la universidad.

Janna Schmidt es el pseudónimo escogido por una profesora alemana para permanecer en el anonimato. En un relato que recoge 'Stern', reflexiona sobre la dureza de la profesión y critica un sistema que provoca que muchos docentes abandonen después de su primer contacto el sistema: “Creo que la profesión de docente recibe poco reconocimiento. Esa falta de valoración es una de las razones por las que casi nadie quiere convertirse en profesor y cada vez más docentes en prácticas abandonan”, empieza diciendo. 

Alumnos levantando la mano en clase 
Alumnos levantando la mano en clase Getty

“La idea de dar clase durante 40 años en la misma escuela es para mi una auténtica pesadilla”

La docente crítica las voces de las personas que nunca han estado al otro lado del aula y creen que todos los profesores son unos vagos que tienen unas vacaciones excesivamente largas: “Conozco ambas caras y solo puedo decir que ser profesor es más duro que un trabajo de oficina”, confiesa. Ser docente implica responsabilidad constante, planificación, corrección de trabajos, atención a alumnos con necesidades diversas y disponibilidad más allá del horario escolar. 

Janna empezó a evidenciar que algo no funcionaba bien cuando tuvo problemas con el sistema escolar mientras realizaba las prácticas: “Me sentía en el instituto en el que estuve como si tanto los alumnos como los profesores estuviéramos atrapados en un corsé muy rígido. Todos teníamos que funcionar de alguna manera dentro de ese marco de 8 a 15 horas, con una carga de trabajo excesiva”, explica. 

Un grupo de alumnos atendiendo al profesor 
Un grupo de alumnos atendiendo al profesor Getty Images

Reflexionando sobre los motivos que le llevaron a abandonar, cuenta que lo realmente duro fue sentirse dentro de un sistema que te va desgastando lenta pero inexorablemente: “Empezó con las condiciones laborales y con el hecho de que no tenía un espacio propio en la escuela. Preferías no ir a al baño de lo cutre que estaba y no había café en el aula de profesores. En mi escuela, claramente faltaban recursos económicos”, comenta.

En países como Reino Unido, alrededor de uno de cada diez docentes recién cualificados abandona la profesión tras el primer año, y la cifra aumenta con el tiempo: cerca de un 30 % lo hace en los primeros cinco años de carrera. Datos oficiales también señalan que alrededor del 20 % de los nuevos docentes dejan el sector educativo estatal en dos años, aunque algunos pueden pasar a la enseñanza privada u otros ámbitos. A nivel de países de la OCDE, en promedio unos 6,5 % de los profesores cualificados dejan la profesión cada año, y la proporción de quienes renuncian suele ser mayor entre quienes tienen menos de cinco años de experiencia.

Profesora vigilando en un examen 
Profesora vigilando en un examen Getty Images

En cuanto a sus condiciones laborales, trabaja de media entre 50 y 60 horas semanales, con la constante sensación de que iba siempre atrasada: “Después de cuatro meses y medio decidí que aquello simplemente no me parecía correcto para mi. Un año después puedo decir que fue la mejor decisión que pude haber tomado. Me gusta mucho trabajar, y las horas extra no son un problema. Simplemente cuando eres docente no existe el final de la jornada laboral o un fin de semana. Nunca tienes la sensación de haber terminado”, critica. Este aspecto evidencia la entrega y el compromiso que requiere la profesión, mostrando que ser maestro no es solo un trabajo, sino una dedicación constante que demanda energía, paciencia y pasión día tras día.

Janna finaliza su intervención lamentando la falta de oportunidades de promoción dentro del sistema escolar: “Quiero desarrollarme en la vida, también profesionalmente. Soy una persona ambiciosa, y la idea de dar clase durante 40 años en la misma escuela es para mi una auténtica pesadilla”, confesó. La joven considera que es importante tener espacios de crecimiento, cambio y nuevos desafíos, incluso dentro de profesiones que tradicionalmente se perciben como estables y seguras

Profesora corrigiendo exámenes 
Profesora corrigiendo exámenes Getty Images

La enseñanza, pese a ser una de las profesiones más fundamentales, sigue siendo un terreno donde la pasión se mide constantemente frente a la realidad, y donde mantener la motivación requiere, a veces, un esfuerzo mayor que el que cualquier alumno puede imaginar.

Christian Jiménez

Christian Jiménez

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Redactor especializado en redes sociales, tecnología, tendencias virales y del mundo del entretenimiento