Rafael Alonso, experto en recursos humanos: “En plena cuesta de enero, demasiada gente vuelve al trabajo con la sensación de estar simplemente sobreviviendo a la jornada”
EMPLEO
El experto ofrece consejos prácticos para reconectar con el propósito laboral

Un trabajador sufriendo 'burnout' en el trabajo

Que muchos trabajadores no se sientan motivados en su trabajo refleja un problema que va más allá del sueldo y las condiciones materiales, mostrando la desconexión entre lo que hacemos y el sentido que eso tiene en nuestras vidas. La falta de motivación no solo disminuye la productividad, sino que erosiona la creatividad, el bienestar emocional y la percepción de dignidad personal.
Rafael Alonso es un psicólogo y experto en recursos humanos y bienestar laboral con más de una década de experiencia en el ámbito de la gestión de personal y la motivación en el trabajo, conocido por su actividad divulgadora en redes sociales. En uno de sus vídeos más recientes ha compartido que más del 42% de los trabajadores españoles afirma no sentirse motivado en el trabajo: “Lo más preocupante es que esta cifra está por encima de la media mundial”, empieza diciendo.

“Mucha gente vuelve al trabajo sin energía, con más estrés y con la sensación de estar simplemente sobreviviendo”
El experto señala que en muchos casos lo que sucede es que, después de las vacaciones de Navidad, puede ser realmente duro reincorporarse a la rutina laboral: “Entramos en la cuesta de enero y mucha gente vuelve al trabajo sin energía, con más estrés y con la sensación de estar simplemente sobreviviendo a la jornada”, comenta.
Las personas que se sienten de esta manera se levantan sin ilusión, sienten que solo cumplen tareas, no ven el sentido a lo que hacen día tras día, no se ven reconocidos y se desconectan poco a poco de su propio trabajo: “Eso no solo afecta a tu estado de ánimo. Afecta a tu rendimiento, a tus relaciones, a tu salud mental y es el terreno perfecto para que aparezca el 'burnout'”, advierte.

Una proporción significativa de trabajadores en España se siente desmotivada debido a múltiples factores que van más allá del sueldo. Muchos perciben que su trabajo carece de propósito o valor personal, reciben escaso reconocimiento por su esfuerzo, sienten que no tienen oportunidades de crecimiento profesional y afrontan sobrecarga o estrés laboral constante. Además, para algunos la compensación económica no refleja su dedicación, lo que aumenta la insatisfacción
¿Qué podemos hacer si hemos llegado a esta situación?
Rafael Alonso ofrece una serie de consejos para revertir la situación. Lo primero de todo es preguntarnos qué parte de nuestro trabajo tiene sentido para nosotros, aunque ahora mismo sea pequeña. Este simple ejercicio de reflexión puede convertirse en un punto de partida para reorganizar prioridades, establecer límites saludables y recuperar el control sobre nuestra vida laboral, demostrando que incluso en medio del agotamiento, es posible encontrar espacios de propósito y bienestar.

Lo segundo es buscar 'feedback' y reconomiento real: “Comparte tus logros, habla de lo que aportas, no te invisibilices”, recomienda. Otra de las claves es introducir pequeños cambios en el día a día: “Cuida las pausas, marca límites claros y conéctate con personas con las que te sientas a gusto”, añade. Al integrar estos hábitos, aprendemos a respetar nuestro propio ritmo y a construir relaciones que nos apoyen, demostrando que el bienestar en el trabajo depende tanto de cómo gestionamos nuestro tiempo como de con quién lo compartimos.
La última de las recomendaciones del experto es poner el bienestar en el centro de nuestras prioridades: “Come mejor, descansa más y haz algo de ejercicio. Si te sientes identificado es una señal muy clara de que necesitas volver a conectar propósitos, límites y cuidado en tu vida laboral”, termina diciendo. Volver a conectar con el propósito de lo que haces, marcar límites claros y priorizar el autocuidado en la vida laboral no es un lujo, sino una forma de recuperar energía, claridad y dignidad, recordando que ningún rendimiento justifica el desgaste constante.
