Loreto, maestra de Educación Primaria: “Muchos niños se acostumbran a hablar mal entre ellos y es un problema que lo terminen normalizando”
EDUCACIÓN
La experta advierte sobre un problema que preocupa a cada vez más docentes

Niños en la escuela con caretas

En muchas aulas, más allá de los contenidos curriculares, se está gestando una preocupación creciente entre el profesorado. No se trata de insultos directos, sino de la manera en que los niños se hablan entre sí en el día a día. Comentarios despectivos, tonos bruscos y formas de dirigirse al otro sin consideración se han ido normalizando hasta formar parte de la convivencia habitual.
'La Pizarra de Loreto' es un proyecto educativo creado y dirigido por Loreto, una maestra de Educación Primaria apasionada por la enseñanza y por acompañar a otros docentes y familias con materiales y recursos prácticos para el aula. En uno de los vídeos de su canal de TikTok, la maestra muestra una preocupación creciente por la forma en la que nos niños se hablan en clase: “Lo veo muchísimo en el aula y no me refiero a insultos y a palabrotas”, empieza diciendo.

“No podemos pedir buenas formas si luego hablamos mal, con prisas o desde el enfado”
Loreto considera que los niños se están acostumbrando a hablar con desprecio, con malas maneras y órdenes secas: “A veces lo dejamos pasar porque pensamos que no es un insulto, que tienen confianza o que no es para tanto”, reflexiona.
El problema de esta situación es que los más pequeños terminan normalizando este tipo de expresiones y las repiten en casa: “Muchas veces paro la clase para pedir que lo digan de otra manera. No cuesta nada decir 'por favor' o 'gracias'”, comenta. Gracias a este gesto les estaremos enseñando el poder de las palabras.

La investigación publicada en 'Linguistics and Education' explora cómo las normas culturales y lingüísticas influyen en la educación y el respeto dentro del aula. Elementos del lenguaje como el tono, las expresiones y las rutinas comunicativas son centrales en cómo se construye y percibe el respeto o la falta de éste entre estudiantes y profesores. Otro trabajo en MDPI encontró que el estilo de comunicación de los niños (pasivo, agresivo, asertivo) se relaciona con su atención y participación, lo que sugiere que la forma en que se comunica también influye en procesos cognitivos y sociales.
La labor de los profesores también es predicar con el ejemplo y ser referentes para los alumnos: “No podemos pedir buenas formas si luego hablamos mal, con prisas o desde el enfado. Educar es enseñar a comunicarse con respeto, incluso cuando algo no te gusta. No es un insulto pero tampoco es la manera y eso también se educa”, termina diciendo. Del mismo modo que se enseñan normas de comportamiento o habilidades académicas, también se educa el uso del lenguaje y la forma de comunicarse. Aprender a hablar desde el respeto es una competencia básica para la vida en sociedad, y el aula es uno de los primeros espacios donde se construye.
