El arte tecnológico se expande
Una expresión al alza para tiempos nuevos
Crecen los museos dedicados al arte digital, que impregna los centros clásicos

The Slollaleia de Balfua, en Nxt Museum, Países Bajos, comisariado por Bogomir Doringer
Un arte nuevo recorre el mundo y reclama más espacio y reconocimiento: el arte tecnológico o digital. ¿Qué se considera arte tecnológico? Aquel que recurre a las tecnologías digitales, electrónicas o científicas como medio de expresión, creación y experimentación. Sí, arte, ciencia y tecnología en una mezcla de experimentación artística.
Dicho así, parece frío, pero veamos algunos ejemplos: la escultura Órgano (1977), de Eusebio Sempere (ubicada en la Fundación March), inspiró a dos físicos españoles a desarrollar un nuevo método para la cancelación del ruido. En el Hub de Arte, Ciencia y Tecnología de Barcelona ( Hac Te) los artistas trabajan los conceptos: “Un científico trabaja en línea recta, un artista no. Esto es muy importante, porque estamos creando un nuevo pensamiento que no es solo artístico, sino también científico y tecnológico, de una manera alternativa”, subraya Vicente Matallana, director de la New Art Foundation (NAF).
Otra pregunta. ¿Qué es la NAF? A mediados de mayo, en Reus, este nuevo centro de arte empezará a estar operativo e iniciará sesiones de puertas abiertas y visitas concertadas antes de su inauguración oficial, en octubre. Quiere ser un escenario clave de la revolución de los lenguajes artísticos y del modelo de museo en la era tecnológica avanzada, con la ambición de pretender ser una nueva “meca mundial del arte tecnológico”, en palabras de su presidente, Andreu Rodríguez.
Creada por Rodríguez y Marie-France Veyrat, el equipo de la NAF cuenta con una trayectoria de más de dos décadas –nació en el 2013– en el sector del arte tecnológico, con iniciativas como la New Art Collection (fundada en el 2003) y el premio ARCO-BEEP (2006). “Venimos de la generación de la revolución utópica de la tecnología, en la que los artistas ya trabajaban con un pensamiento muy crítico sobre el hecho tecnológico. Ahora nos enfrentamos a la distopía –comenta Matallana–. Es necesario repensar la tecnología para convertirla, de nuevo, en nuestra aliada”.
Las nuevas galerías son fuente de nuevos retos científicos, técnicos, expresivos y de conservación
Catalunya vive un momento dulce en la creación con nuevos lenguajes y medios artísticos y la cooperación entre creadores, instituciones culturales y centros de investigación. Pero los altos costos de producción y las exigencias técnicas dificultan que los artistas desarrollen proyectos individuales. Por ello, la NAF (que ya cuenta con un fondo de 200 obras) quiere incentivar la investigación y la producción comisionando nuevas obras y poniendo a disposición de los artistas recursos técnicos y un espacio de 500 m² de talleres y laboratorios y 600 m² de espacio expositivo, con obra de unos 120 artistas y salas que explicarán relatos diversos. No habrá ninguna sala sin presencia de mujeres (el objetivo es alcanzar la paridad) y se protegerá la creación catalana.
Se le sumarán 1.500 m² de almacén y centro logístico para otra de las misiones centrales –y complicadas– de la fundación: la conservación. Andreu Rodríguez y Merel van Helsdingen, cofundadora y directora del Nxt Museum de Amsterdam, defienden la importancia de preservar y construir la historia del arte tecnológico y para ello es necesario disponer de piezas en stock, preservar versiones antiguas de obras digitales y de sistemas de riesgo de obsolescencia o desarrollar la ciberseguridad, cuestiones que requieren especialización e investigación constante. “A través de la colaboración con universidades y centros de investigación, producimos conocimiento pionero sobre la conservación del arte tecnológico”, afirma Rodríguez, que añade: “Somos una fundación sin ánimo de lucro y necesitamos ayuda pública para hacerlo posible”.
En el 2020 se inauguró el Nxt Museum de Amsterdam. En solo cinco años este museo y laboratorio creativo se ha consolidado como un referente innovador en la intersección entre arte, tecnología, ciencia y sonido, con un espíritu que amplía los márgenes de los lenguajes artísticos. “Decidimos crear un espacio híbrido donde el arte digital se aliara con la performance, la música y la interactividad, ofreciendo una experiencia de proyección al futuro, pero con la exigencia curatorial de los grandes museos de arte contemporáneo”, analiza Van Helsdingen. Hoy, el espacio totalmente oscuro de las salas contrasta con el cubo blanco del museo tradicional. En un mundo acelerado, “el museo explora cómo podemos convocar la tecnología para fortalecer la humanidad en lugar de dividirla”, dice Natasha Greenhalgh, cofundadora y directora creativa.
Desde una narrativa curatorial sólida, el Nxt Museum comisiona obras y ofrece a los artistas un espacio de creación libre; organiza residencias y colaboraciones entre creadores, científicos, músicos, vj, poetas y curadores, propone visitas guiadas, conferencias y encuentros con artistas, conciertos, proyecciones de películas y eventos festivos, como el Amsterdam Dance Event. Con un promedio de público de menos de 35 años, el Nxt Museum ha decidido romper las reglas del juego de los horarios de apertura, ampliándolos hasta las 22.30 h tres noches por semana.
Los centros de arte contemporáneo son cada vez más permeables a estas creaciones digitales
En el 2027, la histórica Foneria de Canons de la Rambla barcelonesa renacerá como un centro de investigación, exploración y creación en arte y cultura digital. Un espacio abierto con vocación de reunir a artistas, investigadores y tecnólogos, estructurado en torno a tres grandes ámbitos de acción: un área de investigación y desarrollo con laboratorios y talleres equipados con tecnología avanzada; un centro de trabajo con asesoramiento especializado para administraciones, empresas y entidades, y una zona abierta a la ciudadanía, que ofrecerá exposiciones y talleres para acercar la cultura y la creación digital.
Este arte permea, cada vez más, los centros de arte contemporáneo. En Catalunya, el DHUB ya lleva tiempo incorporando proyectos fascinantes. Recientemente, el Morera de Lleida inauguró el Atrio digital, un espacio consagrado exclusivamente a programar arte digital. En la próxima década veremos un mestizaje cada vez más grande en los medios y lenguajes del arte. “Muchos nuevos artistas ya experimentan con multiplicidad de herramientas, y desarrollan habilidades diversas, desde programar a pintar”, explica Greenhalgh. “Con la pandemia, muchos artistas comenzaron a construir mundos digitales y a vender obras en línea. Ahora, estos creadores encuentran su espacio en los museos de arte contemporáneo”, añade Van Helsdingen.


