Cultura

Julieta: “Es la primera vez que digo paro, el año que viene no haré gira”

Nueva etapa

La popstar catalana apuesta por encerrarse una temporada en el estudio para preparar su próximo trabajo

Julieta Gracián cerrará su actual gira el próximo 13 de febrero en el Sant Jordi Club

Julieta Gracián cerrará su actual gira el próximo 13 de febrero en el Sant Jordi Club

Joan Mateu Parra

Fichar por una multinacional está ligado en el imaginario colectivo a un acelerón en la carrera de cualquier artista, gritos, presión y hombres encorbatados con maletines de piel exigiendo más y más cada día. Todo lo contrario de lo que le ha sucedido a Julieta Gracián, la popstar catalana que después de publicar dos ep’s y dos discos en cuatro años y firmar por Sony, ha decidido echar el freno a los conciertos para tomarse con calma la composición durante una temporada. “Cuando firmé iba como una moto, pero me dijeron que tuviera calma” recuerda la artista en la terraza de un café, en la zona alta de Barcelona. “Al plantear un año discográfico hay muchas etapas, y también debes aprender a vivir tu vida, porque hasta ahora mi vida me daba igual, sólo quería hacer música todo el rato”, reconoce. “Es la primera vez que digo paro, el año que viene no haré gira”.

Desde que comenzó su carrera musical, Julieta ha enlazado las giras con periodos frenéticos de grabación, “pensaba que tenía que hacer los discos en pocos meses, era la única manera que conocía de trabajar”, recuerda de una etapa con picos como los conciertos en el Apolo y el Razzmatazz. “No eran giras de 10 o 15 conciertos, había 50 bolos, todo muy intenso”, un ritmo que la obligaba en ocasiones a encadenar actuaciones con apenas una hora de sueño entre medio y viajes con todo el equipo enlatado en un coche. “Todo esto ha cambiado, la manera de ver el proyecto es a largo plazo, me planteo la música como algo que pueda funcionar ahora, mañana y siempre, y eso es algo que no se puede construir en dos meses”, afirma.

Es por este motivo que Julieta ha renunciado a la carretera para encerrarse en el estudio a componer con el apoyo de otros músicos, algo a lo que hasta ahora se había cerrado. “Estoy en otro punto a la hora de componer, no quiero perder la espontaneidad, pero me quiero dar tiempo en el estudio, estaré allí un buen tiempo para hacer las cosas bien y porque me lo pide el cuerpo”, comenta.

Desde hace unas semanas, la artista lleva a cabo sesiones diarias de 10 o 12 horas para trabajar en su nuevo material, “estoy en mi prime creativo, tengo una cosa que me quema entre manos, y muchas ganas de trabajar”, afirma, descartando tajante que este parón vaya más allá de las giras. “Voy cada día al estudio, ensayo cada día”, explica de un proceso con el que no quiere “sobrepensar” la música, pero sí aprovechar lo que ha aprendido desde que comenzó. “A medida que creces como artista eres más exigente, tienes más gusto. He aprendido una barbaridad, y eso aporta al proyecto riqueza y posibilidades de hacer cosas nuevas, apostar por nuevos sonidos, pero eso significa más tiempo para investigar”.

Obviamente, en esta nueva etapa y con una gran discográfica también hay presión, “trabajas con equipos muy profesionales, tienes que espabilar para estar a su nivel” comenta Julieta, que ha tenido la oportunidad de grabar en estudios como Angel Sound o el madrileño 50-20. “Un proyecto pop tiene mucho trabajo detrás, puede parecer fácil pero no lo es”, recuerda, “musicalmente has de trabajar con gente que sepa, y hacer melodías pop no es nada fácil, además de comportar ensayos, coreografías, vídeos, realmente es una cosa muy grande”. Al mismo tiempo, trabajar con este nuevo equipo la ha ayudado “a ver el proyecto a más largo plazo y entender que para hacer las cosas bien necesitas tiempo”. De ahí está saliendo una música de la que no quiere dar muchos detalles, pero afirma que es “más disfrutona, quiero hacer música para la gente, para disfrutar e involucrar al público”.

El mismo objetivo guía su próximo concierto, el último en una larga temporada y el mayor de su carrera en solitario, que dará el próximo febrero en el Sant Jordi Club como cierre de la gira de presentación del álbum 23. “Es una locura, literalmente me estoy arruinando porque no gano nada, pero creo que se lo merece, quiero dar un show y eso cuesta dinero”, asevera, y enumera todos los gastos que comporta en escenografía, músicos, coreografías o vestuario. “Pero se que vaya como vaya, al acabar el concierto estaré contenta, y me habrá aportado un crecimiento profesional brutal”. Es la misma perspectiva que plantea ante la posibilidad de perder escuchas durante este parón, “asusta, pero nunca puedes olvidar por qué hago esto”, reflexiona. “Si estoy triste no me vale la pena, quiero disfrutar, y al final de lo que te acuerdas es de los momentos que has vivido y de la música que has hecho, no del dinero que has ganado o perdido”.

Esta idea encaja con la preocupación de la artista por mantener lo que denomina la “escala humana” en su carrera, pese a que asume que su trabajo “no es de escala humana, es una locura”. Sin embargo, siempre intenta vivir “lo que se supone que debes vivir como persona, es algo que pienso también a nivel de redes sociales y medios, porque tenemos una exposición que como seres humanos no es normal”. Tampoco lo es plantarse una y otra vez delante de miles de personas que te aclaman, “lo disfruto mucho, pero cuando llevas tres años con tantos conciertos y álbums a la vez el cuerpo te avisa”. El objetivo es seguir mucho tiempo disfrutando de lo más importante, “la música, hacer un buen show y disfrutarlo, este es el sentido del pop, y el pop es mi religión, mi vida literalmente”, afirma. “Porque al final tiene un sentido comunitario, de compartir con la gente, y eso implica tener respeto por la música que haces”.

Sergio Lozano Torres

Sergio Lozano Torres

Periodista

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