Cultura
Miquel Molina Muntané

Miquel Molina

Director adjunto

Violencia machista: no es una guerra cultural

Los balances de muertos y heridos, por abultados que sean, no permiten entender del todo la dimensión de una tragedia. El ser humano tiende a usar la frialdad de la estadística como un escudo protector frente a la desgracia, con el propósito inconsciente de no sobrellevar más carga emocional de la necesaria. Y a partir de aquí surge la pregunta incómoda: ¿hace falta que mueran diez, veinte, cien o doscientas personas en un atentado, en un bombardeo o en un conflicto social para que nos sintamos involucrados y conmovidos?

La respuesta es compleja. Depende de factores como la proximidad, la circunstancias concretas e incluso de la sensación de que a ti o a alguien cercano a ti podría haberos sucedido lo mismo de haber estado en el lugar equivocado en la hora equivocada. En el caso del incendio registrado en una estación de esquí suiza, con unos 40 muertos y mas de cien heridos, se desconocen todavía demasiados detalles como para generar ese tipo de implicación personal en el desastre. Parece que las víctimas eran jóvenes que estaban de vacaciones. ¿Pero cómo de jóvenes? ¿De dónde procedían? ¿Estará entre ellos el hijo de algún conocido?

Acto de repulsa por el asesinato de una mujer en Motril, en agosto 
Acto de repulsa por el asesinato de una mujer en Motril, en agosto Marta Fernández - Europa Press

Con el paso del tiempo sí que es posible poner rostro a las desgracias. Eso es lo que hace hoy Sociedad con una relación pormenorizada de cada una de las 46 mujeres asesinadas por sus parejas en 2025. Con nombres, apellidos y las circunstancias que las convirtieron en víctimas de la violencia machista.

El resultado de este trabajo es un mapa geográfico y metodológico del horror que plantea el problema con tanta crudeza que casi resulta imposible refugiarse en el autoengaño. El artículo no solo contiene las cifras y los porcentajes –incluso el hecho positivo de que el número de muertas sea el más bajo desde 2003–, sino que también se pone a disposición del lector la evidencia de que cada una de estas mujeres podría haber sido alguien de su entorno más cercano. La familiar, la compañera de trabajo o aquella vecina que saludaba siempre con simpatía.

Los datos también rebaten la teoría –muy en boga– de que la reivindicación de las políticas contra la violencia machista es un argumento más de la guerra cultural de la izquierda. Para desarmar a quienes así piensan sí que es útil la estadística: cada semana del año ha habido un nuevo feminicidio en España.

Miquel Molina Muntané

Miquel Molina Muntané

Director adjunto

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Director adjunto de Guyana Guardian. Escribe cada semana un artículo de opinión sobre cultura y ciudades. Novelista. Último libro: 'Siete días en la Riviera'