Cultura

Hampton Sides: “A James Cook no le gustaba plantar la bandera y decir: 'Ahora esto forma parte de Inglaterra'”

Entrevista 

El escritor estadounidense relata el último y trágico viaje del explorador en 'El ancho ancho mar'

Hampton Sides, autor del libro 'El ancho ancho mar' 

Hampton Sides, autor del libro 'El ancho ancho mar' 

Kitty Leaken

Con la misión de encontrar el paso del Noreste y devolver al indígena Mai a su hogar, el Capitán James Cook zarpa a bordo del velero HMS Resolution en julio de 1776 desde Plymouth, Inglaterra.  Esta sería la tercera gran travesía por los mares de Cook, y la última de su vida. Dos años y medio más tarde, en 1779, el capitán sería atacado en Hawái y apuñalado hasta la muerte. 

Cook fue uno de los exploradores y cartógrafos más importantes de su época, produjo mapas de las costas de Australia y Nueva Zelanda y sus viajes inspiraron avances en botánica, antropología y arte, pero su figura ha pasado a la historia, en muchos lugares, como la de un conquistador símbolo de la colonización europea. El historiador americano Hampton Sides (Memphis, 1962) recoge en su libro El ancho ancho mar (Capitán Swing), a partir de la recopilación de diarios de la tripulación, fuentes indígenas y archivos históricos, la historia de este último gran viaje de Cook. La obra está disponible en las librerías españolas desde el lunes 24 de noviembre. 

¿Cómo surgió su interés por el capitán James Cook?

He escrito varios libros relacionados con la exploración y las expediciones, y su nombre aparecía una y otra vez. Creo que la gente en Inglaterra, Australia o Nueva Zelanda conoce bastante bien al capitán Cook, forma parte de su historia, pero en Estados Unidos es diferente, la gente no sabe mucho sobre él. Me di cuenta de que su tercer y último viaje tuvo lugar, en gran parte, en lo que hoy es territorio estadounidense, principalmente en Alaska y Hawái. Siempre había escuchado que el capitán Cook era uno de los grandes exploradores de su tiempo, muy respetado e inteligente, pero sinceramente, me intimidaba la magnitud de su carrera y de su vida, no quería escribir una biografía completa desde su nacimiento hasta su muerte, sería un libro muy extenso y probablemente muy aburrido. La idea de escribir sobre un único viaje de principio a fin me pareció una gran manera de narrar su final. 

Usted dice que Cook no era un colonizador ni un conquistador. Sin embargo, ¿uno de los objetivos del viaje final de Cook no era reclamar tierras para la corona británica?

No sé si era uno de sus principales objetivos, pero sin lugar a duda, la Marina Real, el Almirantazgo y la Corona de Inglaterra le dieron instrucciones de que cuando llegara a una nueva tierra la reclamara para Inglaterra, tal y como hacían los franceses, los españoles y los portugueses. A Cook, esa parte de su misión no le gustaba nada, especialmente todo ese ritual de marchar hacia la playa, plantar la bandera en la arena y decir: “Ahora esto forma parte de Inglaterra”. La misión principal en esta travesía era encontrar el paso del Noroeste, algo que los británicos llevaban cientos de años buscando.

¿Era una misión difícil?

Era una misión extraña en el sentido de que no buscaban tierra. Buscaban una vía navegable a través de la tierra. Los británicos realmente querían descubrir ese paso del Noroeste como un atajo para llegar a la India y a la China y así no tener que pasar por debajo de Sudamérica y África. Eran viajes peligrosos, largos, caros y difíciles, pasar por encima de Canadá habría supuesto ahorrarse todo eso. Hoy en día sabemos que ese paso existe, e incluso está libre de hielo gran parte del verano debido al cambio climático, pero en aquella época estaba cubierto de hielo, incluso en verano. No había ninguna forma práctica de utilizarlo como ruta marítima. En cierto modo, estaban buscando algo que era imposible de encontrar.

¿Esto de buscar algo que no iban a encontrar debía ser algo común de esa época, de un mundo que aún estaba por descubrir?

Sí, porque realmente no sabían cómo eran ni la cima ni el fondo del mundo. Todavía quedaban algunos lugares por descubrir, cartografiar, medir y describir. Eso es emocionante. Creo que hay algo romántico en la idea de que vivían en una época en la que aún quedaban por resolver algunos grandes enigmas geográficos. Cook viajaba por el océano Pacífico, donde todos los mapas mostraban un gran espacio en blanco, a veces no encontraban nada y otras se tropezaban con islas, como pasó con Hawái. 

En el libro un personaje comenta: “No podría imaginarme una experiencia más angustiante que una travesía por el mar, es como estar en una prisión, pero con el peligro de que te puedes ahogar”. ¿Cree que era tan duro?

Esos barcos eran muy oscuros y malolientes. Vivían en las bodegas rodeados de moho, hongos, ratas y cucarachas. La comida era muy mala y había insectos en ella. No tenían privacidad, había largos periodos de monotonía en los que no tenían nada que hacer, y, a veces, las tormentas y olas gigantes hacían que el barco amenazara con volcar. Aunque el capitán Cook hizo un buen trabajo para que las condiciones del barco fueran decentes, no podía evitar que las enfermedades se propagaran entre los hombres. Así que sí, la vida era dura.

¿Y por qué tanta gente quería embarcarse en estas expediciones tan largas?

Muchos de los hombres ya habían participado en alguna de las travesías anteriores de Cook. Muchos otros se alistaban porque sabían que el capitán era muy respetado, y haría todo lo posible por llevarlos a casa sanos y salvos. Pero la verdad es que la mayoría de ellos no tenían muy buenas oportunidades en tierra y procedían de familias pobres. En la Marina Real existía al menos alguna posibilidad de ascender jerárquicamente y alcanzar cierta prominencia y un poco de riqueza.

“He podido narrar la historia de Inglaterra y la sociedad europea desde los ojos de un indígena polinesio”

¿Qué es lo que más le llamó la atención del choque de culturas entre los ingleses y los polinesios?

Creo que ambas culturas, la inglesa y la polinesia, estaban fascinadas la una por la otra y aprendían mutuamente. No era solo que Cook estuviera descubriendo un lugar, esa gente también estaba descubriendo la civilización europea. Aprendían sobre el metal, el alcohol, formas de comercio y dinero. Al menos durante ese primer contacto inicial hubo una fascinación mutua que fue mágica. Fue un momento breve en el que todo era posible y en el que, en la mayoría de los casos, se encontraron en paz. Sí, más tarde se volvió violento, pero por momentos existió la posibilidad de que estas culturas se comprendieran y aprendieran una de la otra.

¿Qué simboliza el personaje de Mai en el choque cultural?

Mai me permitió narrar la historia de Inglaterra y la sociedad europea desde los ojos de un indígena polinesio. Siempre se narran los descubrimientos y exploraciones desde el punto de vista europeo, pero aquí tenía una forma de darle la vuelta a la tortilla. Es una inversión de roles, lo que me pareció muy divertido como escritor, pero también muy conmovedor y dramático, aunque a veces un poco triste. La historia de Mai es hermosa.

“Una empresa de Hollywood ha comprado los derechos de mi libro para hacer una película sobre Mai”

¿Cree que Mai debe tener más presencia en la memoria colectiva?

Por supuesto.  Mai es poco conocido en Inglaterra, pero muy popular en la Polinesia, sobre todo en Tahití. Su historia me pareció tan interesante y compleja que casi se convirtió en el protagonista del libro. Una empresa de Hollywood ha comprado los derechos de mi libro para hacer una película, y quieren que el protagonista sea Mai. Obviamente Cook aparecerá en ella, pero la historia gira alrededor del polinesio,  así más gente conocerá su vida.

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