El Ballet de Hessen da una lección de contemporaneidad en el Mercat de les Flors
Del 16 al 18 de enero
La compañía surgida de la fusión dancística de las óperas de Wiesbaden y Darmstadt presenta tres piezas

'Midnight Raga', de Marko Goecke, una de las coreografías que trae al Mercat el Ballet Estatal de Hessen

El Ballet Estatal de Hessen es producto de esta fórmula de ahorro que viene aplicando Alemania en algunos de sus teatros de ópera a fin de mantener una danza de calidad servida por compañías de repertorio que son de primer orden. Esto es, un acuerdo de cooperación que fusiona los ballets de ambos teatros en uno solo. En este caso se trata de una compañía que, con una treintena de bailarines, comparten desde el 2014 el Hessisches Staatstheater Wiesbaden y el Staatstheater Darmstadt, ambos en el estado de Hessen. Una formación extraordinaria que cada temporada presenta una media de cuatro producciones, y que este fin de semana -del 16 al 18 de enero- llega al Mercat de les Flors de la mano de su actual director, Bruno Heynderickx.
Traen a Barcelona tres piezas aclamadas y firmadas por Marco Goecke, Leïla Ka y los hermanos Imre y Marne van Opstal
Lo que traen a Barcelona son tres piezas firmadas por creadores que están de rabiosa actualidad. La primera, el dúo Midnight Raga, la firma el Marco Goecke. El coreógrafo nacido en Wuppertal -cuna del Tanztheater de Pina Bausch- que hasta hace un par de años dirigió el Ballet Estatal de Hanover, pone en esta pieza su característico lenguaje estremecedor de movimientos nerviosos al servicio de la música india de Ravi Shankar, compuesta especialmente para dos bailarines.
Una indagación muy celebrada que estrenó en 2017 el Nederlands Dans Theater 2 y que, tras dejar sin habla al público de Wiesbaden, el Ballet Estatal de Hessen pidió permiso para hacer una reposición. Con gran dificultad técnica, esta misteriosa danza encaja con la atmósfera inquietante de la música. Si bien el experimento no termina aquí: en la segunda parte, la coreografía tiene exactamente los mismos movimientos de baile, pero una banda sonora diferente: I'd Rather Go Blind, de Etta James. Una experiencia igualmente fascinante pero a la vez muy distinta.

La velada del Ballet de Hessen proseguirá con Bouffées, de la francesa Leïla Ka, que en realidad reescenifica una producción suya de 2022 en la que, con movimientos más bien minimalistas. Retrata a cinco mujeres presas del dolor. Cinco cuerpos con vestidos floreados que, alineados, crean una cacofonía física y sonora a medida que entrelazan sus respiraciones y gestos recurrentes, hasta llevar al público a las profundidades de su mensaje.
Por último, I am afraid to forget your smile, para seis bailarines, que fue creada -esta sí- para el Ballet de Hessen y que supone el debut en el Mercat de los holandeses Imre y Marne van Opstal. Los hermanos y estrelles emergentes de la escena europea de la danza contarán, además, con el acompañamiento del Cor de Cambra del Palau de la Música Catalana. Aquí el factor experimental lo pone la forma en que la voz y la danza trabajan en tándem y en oposición. Con su enorme experiencia adquirida como bailarines en NDT y la Batsheva, donde trabajaron con los mejores coreógrafos de nuestra época, han desarrollado un universo propio y conmovedor. Y en esta pieza han apostado por una creación más íntima, a la que la presencia del coro confiere la espectacularidad.

Respecto al director de la compañía y artífice de este triple bill, Bruno Heynderickx, cuenta con una trayectoria de bailarín de danza clásica y contemporánea. Formado en Amberes, Heynderickx ha pasado, entre otros, por el Scapino Ballet, el Ballet du Nord, el Ballet du Grand Théâtre de Genève y el Rui Horta Stage Works, el proyecto del creador portugués. Además, la Compañía Nacional de Danza Contemporánea de Noruega le dio a dirigir su Carte Blanche entre 2008 y 2014, y no son pocas sus colaboraciones con coreógrafos o gestionando proyectos europeos.
Las óperas de Wiesbaden y de Darmstadt se ahorraron una docena de contratos de bailarines al fusionar los ballets, pero ahora dedican más recursos a producción, residencias y divulgación
Heynderickx, que desde el primer momento asumió el papel de asesor a la hora de invitar a coreógrafos -hasta que la temporada 2020-21 fue nombrado director- es consciente de que sus 28 bailarines no son la suma de los 24 que tenía Wiesbaden y los 16 que bailaban en el teatro de Darmstadt, pero agradece que se destinaran recursos económicos adicionales, “gracias a los que podemos desarrollar los dos ejes centrales del proyecto”. A saber: las producciones propias por un lado, y por el otro el programa de residencias, las acciones de divulgación, tales como la Tanzplattform Rhein-Main, que se fundó en colaboración con el Künstlerhaus Mousonturm, y finalmente el festival, el Tanzfestival Rhein-Main, que este ha llegado a su décima edición.
Una vez irrumpió Heynderickx como director, la línea clásica de la compañía fue sustituida por una más contemporánea. Él apuesta por nombres como Ohad Naharin, Damien Jalet, Sharon Eyal, pero también con nombres menos consolidados, como David Raymond y Tiffany Tregarthen o Imre y Marne van Opstal. Y entre los emergentes, la citada Leı̈la Ka y también el español afincado en Alemania Fran Díaz, por citar un par de nombres.
La compañía tiene una media de edad de 30 años y sus integrantes vienen de 24 países distintos. La mayoría, eso sí, con una sólida base de danza clásica, “pero también son intérpretes con gran talento para el movimiento y son grandes improvisadores”, concluye el director.