Domingos al sol en el parking del Carrefour
Fotografía
Txema Salvans ha pasado diez años retratando la vida en el aparcamiento, que se convierte en un espacio de ocio cuando el hipermercado cierra sus puertas

El aparcamiento del Carrefour de El Prat de Llobregat en 2014

Desde luego, no deja de ser sorprendente que alguien escoja entregar la mañana de un domingo a tomar el sol sobre del asfalto del aparcamiento vacío de una gran superficie comercial, comer un bocadillo en familia con el coche al lado, como si fuera uno más, hacer un crucigrama sentado en una silla plegable o secar al sol la colada recién lavada. Pero para esos domingueros que pasan su ocio en los márgenes, aún más intrigante debe resultar la figura de un fotógrafo que a eso del mediodía, cuando la luz es más descarnada y refuerza la sensación de desolación, se sube al techo de su vehículo y espera, pacientemente, con los sentidos alerta, hasta que la realidad se le pone delante. Lo ha hecho cada domingo que ha podido durante diez años, hasta formar parte del paisaje, disparando con una cámara de gran formato mientras conseguía pasar desapercibido con un chaleco refractante que le da un cierto aire de topógrafo.

Él es Txema Salvans (Barcelona, 1971) y el resultado de tantos domingos al sol en los que apenas pasa nada ve ahora la luz en forma de un fotolibro,Sunday Morning(RM), que explora desde una distancia irónica y respetuoso la complejidad de la condición humana. Como apunta Pepe Baeza en el prólogo, un proyecto con muchas dimensiones: “trata de la flexibilidad del tiempo, de un sentido ensimismado de la existencia, del sentido de la permanencia y la contemplación… pero también del ocio de la clase trabajadora, del paisaje en las periferias urbanas, del automóvil como reducto de libertad y barrera para preservar la intimidad…”.

Subido al techo de su furgoneta, el fotógrafo observa mujeres que toman el sol o comidas de bocadillos en familia
El escenario de Sunday Morning es el aparcamiento del Carrefour de El Prat de Llobregat, una “superficie muerta” (la naturaleza cubierta por el asfalto y el hormigón) y sus protagonistas son las personas que acuden al parking los domingos soleados cuando el hipermercado tiene cerradas sus puertas. “Todo empezó de una manera un poco intuitiva, pero a medida que iba pasando el tiempo y acumulando fotos me di cuenta de que era una forma muy interesante de hablar de lo que somos y en qué nos hemos convertido”. “El aparcamiento está a dos minutos del parking del Llobregat, donde puedes dejar el coche y pasear por la orilla del río, si embargo prefieren estar allí, en un espacio muy desolador”, señala Salvans, que en Perfect Day ya retrató el ocio en espacios surrealistas del Mediterráneo.

“Creo que mucha de esa gente lo que quiere es no pensar, ir allí y olvidarse de su día a día, de sus problemas, de sus circunstancias personales, y enfocarse en algo tan sencillo como limpiar el coche. Para mí mismo, el estar ahí fotografiando es también una manera de evadirme de mí mismo. Al igual que el que limpia el coche dejas de ser tú, te olvidas de tus problemas, de tus circunstancias, del dolor emocional que cada uno arrastre proyectándolo en otro cosa”, reflexiona Salvans, a quien lo que de verdad le interesaba era “fotografiar la nada, ese vacío que de alguna maneta nos contiene”.


Desde su atalaya en el techo de su furgoneta, a tres metros del suelo, el fotógrafo ha podido observar también que tras cada historia, “tan importante como el conductor es el coche, o al menos el motivo principal del conductor”. “El aparcamiento del Carrefour es uno de esos lugares a los que no puedes acceder con transporte público, tienes que ir con tu propio vehículo, que de alguna manera es como un espacio privado, como si de alguna manera siguieras estando dentro de tu casa y te la pudieras llevar a donde quieras”.

Las noventa y nueve fotos del libro están dispuestas como si se tratara de un plano secuencia, como si el propio Salvans cogiera al lector del brazo y lo llevara a dar una vuelta por el parking a ver la vida pasar.

