Cultura

Patrick Watson, cascada de emociones (★★★✩✩)

Crítica de pop

La montrealesa La Force resultaría decisiva en un repertorio muy melodramático y ensimismado

Patrick Watson, durante su concierto en la sala Apolo

Patrick Watson, durante su concierto en la sala Apolo

Mane Espinosa

Patrick Watson

★★★✩✩

Lugar y fecha: Apolo, Barcelona (19/I/2026)

El cantautor canadiense Patrick Watson volvió a Apolo para presentar su octavo álbum, Uh Oh, un disco de duetos editado el año pasado tras superar un grave problema de salud que lo dejó sin voz, su más preciado instrumento. Y eso que también se prodiga al piano, junto al que elabora catedrales melódicas que en esta ocasión le ayudaron a elevar un trío de colaboradores: Mishka Stein (bajo y guitarra), Olivier Fairfield (batería y guitarra) y sobre todo su paisana montrealesa la cantante Ariel Engle, conocida como La Force, que ganó fama y prestigio militando en el colectivo indie Broken Social Scene.

La Force resultaría decisiva en la elaboración de un repertorio muy melodramático y ensimismado desde el inicio, con el estreno de Gordon in the willows en la penumbra, con adornos de piano neoclásico y un crescendo apesadumbrado. En la siguiente novedad, The wandering, el tono acústico de reminiscencia brasileña sirvió para arropar una preciosa melodía pop de armonías vocales pluscuamperfectas. En la torrencial House on fire, que en disco ha grabado junto a Marta Wainwright, predomina un arrebatado romanticismo usando el efecto de llamada y respuesta.

Entrando en los rescates, Ode to Vivian es una miniatura pianística dedicada a la fotógrafa Vivian Maier y To built a home recuerda el solemne éxito que obtuvo junto a The Cinematic Orchestra, con profusión de filigranas vocales que alcanzan fácilmente los tonos más agudos. En Melody noir, que dedica a su admirado Simón Díaz, impera el tono de folk campestre con estrofas en castellano que volvieron a aparecer en Silencio, con la ayuda vocal de la telonera Ede, convirtiéndose en un estreno conmovedor.

La fase más expansiva llegaría en el tramo final con la incorporación de un saxo que puso matiz jazz a las exuberantes Places you will go, Man like you y a un Peter and the wolf que suena trip hop y urbano por tratar la voz con AutoTune, antes de volver a la mesilla de noche con el himno de consuelo en francés Je te laisserai des mots -supera las mil millones de reproducciones en Spotify- y despedirse con la elocuente balada Here comes the river. Las cascadas de emociones siguieron en los bises con el inesperado rescate del clásico The great escape y el esbozo de una canción en memoria de su hermano que justo acaba de fallecer.

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