Cultura

El ADN de un esqueleto de hace 5.500 años descubierto en Colombia contiene la evidencia más antigua de que la sífilis vino de América

Arqueología

Los expertos han recuperado el genoma de la enfermedad del esqueleto de un hombre de mediana edad 

Un esqueleto humano enterrado en Colombia contenía la muestra más antigua de 'T. pallidum' hallada en América 

Un esqueleto humano enterrado en Colombia contenía la muestra más antigua de 'T. Pallidum' hallada en América 

Instituto de Reliquias Culturales y Arqueología de Yunnan

Un refugio rocoso en la Sabana de Bogotá (Colombia) ocultaba uno de los secretos mejor guardados de la paleogenética, la rama científica que analiza el ADN antiguo. Hace unos 5.500 años, un cazador-recolector fue enterrado en este lugar y sus restos guardaban la solución de un enigma milenario.

Un equipo internacional de investigadores han analizado el esqueleto de este individuo de mediana edad y han recuperado el genoma de Treponema pallidum, la bacteria que causa la sífilis y otras infecciones cutáneas crónicas como el pian y el bejel.

La sifílis ¿tuvo su origen en América?

Sus hallazgos, explicados en un artículo publicado en la revista Science, indicarían que la sífilis tiene su origen en América, no en Europa. Dado que las epidemias mejor documentadas de esta enfermedad ocurrieron en el continente europeo en el siglo XV, las primeras teorías sugerían que fue Cristóbal Colón quien la llevó hasta el nuevo mundo.

Ahora, en cambio, se plantea la hipótesis de que fueran los indígenas americanos quien la transmitieron al navegante y a su tripulación. Esta teoría se apoya en otros descubrimientos recientes que han identificado T. Pallidum en una persona enterrada hacia el año 1000 en Chile y varias individuos sepultados entre el 350 a.C. Y el 570 d. C. En Brasil.

El sitio arqueológico de Tequendama I está ubicado en el límite de la Sabana de Bogotá, en Cundinamarca (Colombia).
El sitio arqueológico de Tequendama I está ubicado en el límite de la Sabana de Bogotá, en Cundinamarca (Colombia).Angélica Triana

El descubrimiento realizado cerca de Bogotá retrasa el registro genético de esta especie patógena más de 3.000 años, reforzando la evidencia de que estas infecciones han circulado por el continente americano durante mucho más tiempo del que se creía.

Treponema pallidum es una bacteria espiral que existe en tres formas estrechamente relacionadas en la actualidad, cada una responsable de una enfermedad diferente: sífilis, pian y bejel. Una cuarta afección treponemática, la pinta (o mal del pinto), es causada por Treponema carateum o Treponema pallidum subsp. Carateum.

Los expertos han demostró que el ADN antiguo recuperado pertenece a la especie Treponema pallidum, pero quedaron sorprendidos cuando se dieron cuenta de que no coincide con ninguna de las formas genéticamente conocidas que causan enfermedades en la actualidad.

Los análisis científicos han demostrado que, aunque está estrechamente relacionada, divergió en las primeras etapas del árbol evolutivo. “Una posibilidad es que hayamos descubierto una forma antigua del patógeno causante de la pinta, que sabemos que es endémica de América Central y del Sur y causa síntomas localizados en la piel”, dice Anna-Sapfo Malaspinas, de la Universidad de Lausana.

Bejel, pian y sífilis

Los investigadores estiman que esta cepa se separó de otros linajes de T. Pallidum hace unos 13.700 años. En comparación, las tres subespecies modernas divergieron mucho más recientemente, hace ‘solo’ unos 6.000 años.

“Las evidencias no resuelven el prolongado debate sobre el origen de los síndromes patológicos treponémicos, pero sí demuestra que existe una larga historia evolutiva que ya se diversificaba en América miles de años antes de lo que se creía”, afirmó Elizabeth Nelson, antropóloga molecular de la Universidad de California.

Ilustración de la bacteria 'Treponema pallidum' que causa la sífilis 
Ilustración de la bacteria 'Treponema pallidum' que causa la sífilis Terceros

El hallazgo fue totalmente inesperado. Al secuenciaron el ADN del individuo para estudiar la historia de la población humana, generando 1.500 millones de fragmentos de datos genéticos, una cantidad muy superior a la habitual. El código genético de T. Pallidum constituía apenas una pequeña fracción de todo el material.

“Nuestros resultados hacen retroceder miles de años la asociación entre la bacteria y los humanos, posiblemente más de 10.000 años atrás, en el Pleistoceno tardío”, asegura el biólogo computacional Davide Bozzi, de la Universidad de Lausana y el Instituto Suizo de Bioinformática SIB.

El abrigo rocoso donde fue encontrado el cazador-recolector prehistórico 
El abrigo rocoso donde fue encontrado el cazador-recolector prehistórico Angélica Triana

Las tres enfermedades causadas por T. Pallidum (bejel, pian y sífilis) pueden dejar marcas en los huesos, pero solo en ciertas etapas y no en todas las personas infectadas. La mayoría de los genomas antiguos de T. Pallidum se han recuperado de dientes o huesos de personas con signos claros de infección.

Este esqueleto, sin embargo, no mostró ninguno de estos elementos. Los arqueólogos tomaron muestras de una tibia, una parte del cuerpo que no se suele utilizar para la extracción de ADN antiguo. El enfoque dio sus frutos, sugiriendo que incluso huesos sin signos visibles de enfermedad podrían ser valiosas fuentes.

Lo que el nuevo genoma no aclara es si los linajes tempranos de Treponema, como el que se ha encontrado ahora, eran capaces propagarse a través de la transmisión sexual, como hace la sífilis venérea.

David Ruiz Marull

David Ruiz Marull

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Periodista

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