Cultura

David Toscana gana el premio Alfaguara con una novela que se sitúa en Bizancio en el siglo XI.

Reconocimiento literario

‘El ejército ciego’ constituye una interpretación alegórica de un sombrío suceso histórico descubierto en un antiguo manuscrito.

El presidente del jurado, Jorge Volpi, aplaude al también mexicano David Toscana, ganador del premio

El responsable del jurado, Jorge Volpi, enaltece al escritor mexicano David Toscana, quien se adjudicó el premio.

Victor Lerena / EFE

El autor mexicano David Toscana (Monterrey, 1961) obtuvo este martes el XXIX premio Alfaguara gracias a El ejército ciego, una obra en la cual el jurado, conforme a lo comunicado por su presidente, Jorge Volpi, ha destacado “el tono oral y poético” y la combinación de relato verídico y mito, que incluye toques de humor.

Situada en un suceso histórico tan remoto como un enfrentamiento ocurrido en el año 1014 en los Balcanes, donde el monarca bizantino Basilio II mandó quitar la vista a 15.000 combatientes búlgaros, la pieza se configura como una “fábula oscura y poderosa” que se desvía de la narración histórica común -según declaró el escritor, en parte por la mínima información disponible sobre esos eventos- para proponer “una lectura simbólica, casi mítica, sobre la guerra, el poder y la resistencia”.

El autor mexicano relata el regreso a casa de 15.000 combatientes búlgaros que el emperador Basilio II mandó dejar ciegos

“Por supuesto que sabía que el premio se entregaba hoy”, admitió el autor, presente en la ceremonia ya que reside gran parte del tiempo en Madrid. Asimismo, afirmó que atendió la comunicación con la novedad instantes previos a dirigirse al estrado para dar las gracias por el premio. “Al ver en la pantalla que me llamaba Pilar Reyes (la directora literaria de Alfaguara) pensé que se había equivocado, pero por suerte no ha sido así”, comentó con sarcasmo.

“Las novelas piensan por sí solas. Cuando creas los personajes y te sustentas en las raíces de la tradición literaria, la historia va hablando por sí misma, y necesariamente cuenta nuestra época, igual que los libros escritos hace mil años, o más aún, como La Ilíada , hace más de dos mil años”, ha meditado el escritor, quien se ha definido como sucesor de los clásicos y ha admitido que observa la narrativa actual con cierto desapego, aguardando las sugerencias de sus allegados.

Penguin Random House 

Compromiso cultural

La ceremonia de adjudicación del premio, que cuenta con una dotación de 175.000 dólares y una obra de Martín Chirino, tuvo lugar en la galería de cristal del palacio de Cibeles de Madrid. Durante la comida, se reunieron diversos referentes del ámbito cultural, entre ellos el director del Instituto Cervantes, Luis García Montero, junto a dos premios Cervantes recientes, el autor y académico Luis Mateo Díez (2023) y el mexicano Gonzalo Celorio (2025), quienes estuvieron sentados con el secretario general de Cultura, Jordi Martí, y los directivos de Penguin Random House, liderados por Núria Cabutí. “Ser un gran grupo editorial no desmerece en absoluto el compromiso riguroso con un proyecto cultural”, sostuvo Martí Grau durante su intervención, mencionando como muestra la edición actual en Alfaguara, repartida en tres tomos extensos, de la producción literaria íntegra de Jorge Luis Borges.

“Voy a narrar lo que no vi para que lo vea quien me escuche” representa el tema recurrente que Toscana ha descrito como el distintivo de su creación, una denominación que choca con otro de sus libros, El ejército luminoso , centrado en unos muchachos con síndrome de Down que pretenden entrar en Estados Unidos desde México.

Durante una charla con los medios después de recoger el galardón y mientras degustaba un vino que, como él mismo admite, le da mayor soltura al hablar, el autor de México reveló pormenores sobre su labor de creación, la cual nace de su fascinación por Bizancio. “Me encontré en un libro de historia con este fragmento sobre una batalla que pierden los búlgaros (eslavos) contra los bizantinos (romanos que hablaban griego)”, recordó al referirse a un tomo con hermosas ilustraciones realizado en Sicilia que se encuentra en la Biblioteca Nacional, autoría del cronista Ioannes Scylitzes.

El Skylitzes Matritensis , que es la forma en que se conoce al códice, “es una joya que se exhibió hace poco: se restauró y se mostró en unas vitrinas y algunos tuvimos la fortuna de verlo”, ha hecho memoria. Y basándose en el escueto relato que esa obra incluye sobre el enfrentamiento de Klyuch, tras el cual el soberano bizantino Basilio II ordena dejar ciegos a 99 de cada cien militares y permitir que uno conserve un ojo para que los guiara de vuelta, es que Toscana vuelve a narrar la historia.

Se trataba de un asunto que le daba vueltas desde hacía tiempo, aunque no encontraba la manera de relatarlo: “Descubrí que podía hacerlo casi como un cuento para niños, aunque de infantil no tiene nada”, ha manifestado.

“Me di cuenta de que el realismo no funcionaba, que aquel episodio, como me dijo un historiador polaco, tenía todos los ingredientes de una tragedia griega, donde el destino actúa como una fuerza poderosa y al ser humano no le queda más que el heroísmo”. Por eso brota la insurrección de aquellos invidentes extraviados en la inmensidad de las eras, a quienes Toscana concibe como parte de una oposición que no claudica.

“Me gusta la literatura de guerra, pero la mayoría no hemos tenido esa experiencia. Son las circunstancias que llevan al ser humano al límite”, el escritor ha planteado razonamientos acerca de sus motivaciones. “Mi mujer es polaca y yo he vivido en Polonia. Por eso me llama la atención esa historia de David y Goliat de Rusia contra Ucrania, la resistencia en una guerra que se va ganando por momentos. España hace tiempo que no tiene esas crisis, a la gente hay que ponerla a prueba para saber de qué está hecha”.

Julio Antonio Hurtado Diaz

Julio Antonio Hurtado Diaz

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Graduado en Filología y Periodismo con estudios de posgrado en Crítica Literaria, monitorea el panorama cultural en Madrid.

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