Cultura

El PEN España renace en la “era del hombre fuerte” y del auge de los regímenes autoritarios

Nueva andadura

El periodista y escritor Enrique Yeves preside esta asociación literaria en pro de la libertad de expresión

Martín Caparrós lamenta el limitado poder que puede ejercer el intelectual en la sociedad contemporánea

La directora ejecutiva del PEN Internacional, Romana Cacchioli, ha presentado el acto, que ha clausurado el ministro Ernest Urtasun 

La directora ejecutiva del PEN Internacional, Romana Cacchioli, ha presentado el acto, que ha clausurado el ministro Ernest Urtasun 

Antonio Díaz

Más de un siglo después de su creación y después de largos paréntesis (primero durante los cuartenta años de dictadura y más tarde, ya en democracia, por la falta de fortuna en los sucesivos intentos de reactivación), este lunes se ha presentado en el Instituto Cervantes el nuevo PEN España, un club que en origen reunía a poetas, ensayistas y novelistas (de ahí sus siglas) y al que se han ido sumando periodistas, traductores,  guionistas y blogueros, es decir, escritores en general.

El PEN Internacional, una entidad sin ánimo de lucro que se presenta como la organización más antigua de defensa de los derechos humanos, está presente en más de cien países y cuenta con más de 39.000 socios, y su principal cometido, en cuanto comunidad global de escritores, es “proteger la libertad de expresión y la circulación del pensamiento dentro de cada nación y entre todas las naciones y celebrar la literatura”.

En su nueva andadura, el PEN España estará presidido por el periodista y escritor Enrique Yeves, que este lunes ha participado en el acto de presentación en Madrid, en el que han intervenido los también escritores y periodistas Martín Caparrós y Olga Rodríguez, y que ha sido presentado por Romana Cacchioli, directora ejecutiva de PEN Internacional. El encuentro, bajo el lema “Un mundo de voces, una pluma libre”, ha versado sobre la libertad de expresión y ha sido clausurado por el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, que ha dado su apoyo a esta “historia de reencuentro” con los valores humanos.

Ernest Urtasun

“La defensa de los derechos humanos se vincula de manera indisoluble a la libertad de prensa”, proclama el ministro

“La defensa de los derechos humanos se vincula de manera indisoluble a la libertad de prensa”, ha señalado el ministro en referencia a la interrupción, durante la dictadura y su represión, del PEN Club España. “Ante esta violencia intolerable esta labor es más necesaria que nunca”, ha ensalzado Urtasun refiriéndose a los clubs catalán, gallego y euskera, a los que pronto se unirá el asturiano. “La mentira parece ahora tener las patas muy largas”, ha añadido en alusión a las “pésimas condiciones laborales y los despidos que amenazan a la prensa libre en todo el mundo”.

Simbólicamente, el acto, como todos los del PEN Club, ha estado presidido por una silla vacía, en este caso dedicada a la periodista bielorrusa Kaciaryna Andrejeva, que fue represaliada por el régimen de Alexander Lukashenko en el año 2020 por retransmitir las protestas en Minsk, en las que el manifestante Raman Bandarenka fue asesinado a golpes, y se halla en prisión.

“El papel del escritor no es adular al poder, sino cuestionarlo”, ha afirmado Cacchioli, que ha señalado asimismo que “el espíritu crítico es el antídoto contra la tiranía”. “Tres de cada cuatro personas viven bajo un régimen autoritario”, ha recordado, y ha calificado este momento del siglo XXI como “la era del hombre fuerte”, especialmente en Estados Unidos, ha denunciado la directora del PEN Internacional por si había dudas. “En España se ha utilizado el Códido Penal para atacar la expresión artística en internet”, ha señalado también en alusión a la ley mordaza y a que la “difamación o la injuria” puedan dar lugar a graves sanciones penales, algo a lo que el club se opone.

“Estamos haciendo historia”, ha anunciado Enrique Yeves, que ha agradecido la presencia de varios escritores entre el auditorio. “No estamos solos en esta tarea”, ha añadido en referencia al PEN catalán y al PEN vasco, con representantes en la sala, y ha pedido a todos los escritores en lengua castellana que se unan al proyecto antes de dar paso a Martín Caparrós.

El periodista y escritor argentino ha bromeado con la enfermedad que lo obliga a usar silla de ruedas al ver que el micrófono estaba muy alto (“voy a tener que acabar con esta farsa y ponerme de pie”) y, ya en serio, ha ofrecido un discurso en el que ha reclamado la libertad de los pensadores para criticar el poder: “Si Horacio hubiera tenido que luchar como yo contra la hidra de la superstición tampoco podría haber escrito para el contento de pocos lectores”, ha citado a Voltaire, que para Caparrós es el que inaugura la figura del intelectual.

El escritor Martín Caparrós durante su intervención 
El escritor Martín Caparrós durante su intervención Antonio Díaz

“Pero el tiempo del intelectual ya pasó”, ha lamentado el escritor en alusión a una de las noticias del día, el concierto en la Super Bowl de Bad Bunny, que ha retratado como “un desaforado que cantaba cosas incomprensibles rodeado de cuarenta culos de mujer que se movían muchísimo”, ha criticado el machismo de la escena. “Me quedé muy impresionado de que eso fuera la reafirmación de nuestra condición latina y una reivindicación de la libertad. Ellos ocupan con mucha más eficacia el espacio del intelectual en la cosa pública”, ha indicado sobre el papel de estos artistas de masas en la sociedad contemporánea, en la que se hace muy díficil, más que en el pasado, hacer circular “mensajes tan necesarios” como los del PEN Club.

“El periodismo es un pilar básico de las sociedades democráticas, por eso siempre se le ha llamado el cuarto poder. Una sociedad mal informada es más fácilmente manipulable”, ha exclamado, por su parte, Olga Rodríguez. “No podemos meter esas ratas piojosas (así se ha referido a las noticias desagradables que salen al paso del periodista cuando ejerce bien su trabajo) en un cajón y hacer como si no existieran”, ha manifestado en alusión a los “tiempos orwellianos” en los que vivimos en este siglo XXI. Con todo, se ha mostrado optimista sobre la función del periodismo: “Quiero pensar que sí que sirve”, ha concluido.

El PEN Club nació en Londres en 1921 y llegó a España en 1923, cuando Ramón Gómez de la Serna y José Martínez Ruiz, Azorín, fundaron una delegación en Madrid que unos años después presidió Ramón Pérez de Ayala. Miguel de Unamuno participó en el congreso del PEN Internacional celebrado en París en 1925, y más tarde sus colegas lo defendieron ante el injusto destierro decretado por Miguel Primo de Rivera y reclamaron su libertad. Antes de la guerra, José Ortega y Gasset presidió el club, hasta que se exilió en 1936, momento a partir del cual se inició una larga travesía del desierto. Durante la democracia ha habido varios intentos de reactivarlo “con mayor o menor fortuna”, aseguran sus actuales impulsores, que esperan que esta vez sea ya la definitiva y el nuevo Centro PEN España arraigue.

Julio Antonio Hurtado Diaz

Julio Antonio Hurtado Diaz

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Licenciado en Filología y Periodismo y posgraduado en Crítica Literaria, sigue la actualidad cultural en Madrid

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