
Una nación bajo Dios
El jueves, Donald Trump convocó a los estadounidenses a reunirse el 17 de mayo en el National Mall, la famosa explanada donde se inició el asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021, “para rezar, dar gracias y leer”. Según dijo, “la religión ha vuelto” y se trata de hacer “algo que todos decían que era muy difícil”: “Volver a consagrar EE.UU. Como una nación bajo Dios”. Conviene subrayar que la convocatoria se inscribe en los actos que celebran los 250 años de la Declaración de Independencia (1776) y que el 17 de mayo, que este año coincide con la celebración dominical de la Ascensión, es uno de aquellos días en que los americanos hacen cosas. El 17 de mayo de 1954, por ejemplo, una subcomisión del Senado consideró una enmienda a la Constitución que habría reconocido el acatamiento de la nación a “la autoridad y la ley de Cristo”. Y, el mismo día de 1982, el presidente Reagan envió con fines propagandísticos al Congreso otra propuesta de enmienda para “restablecer la libertad de rezar en público de los ciudadanos”.
Como explica el historiador de la Universidad de Princeton Kevin Kruse en One nation under God: How corporate America invented christian America (2015), la visión revisionista de los EE.UU. Como una nación cristiana fundada sobre principios bíblicos posteriormente traicionados tiene una larga historia que, sobre todo a partir de la presidencia de Eisenhower (1953-1961), se entrelaza con la de los intentos de cristianizar constitucionalmente EE.UU. Reformulando teocráticamente la doctrina liberal sobre la separación entre la Iglesia y el Estado consagrada en la primera enmienda. La Comisión 1776, creada por Trump dos días antes del fin de su primer mandato y restablecida en enero del 2025, trabaja con una orientación parecida. Y la convocatoria de la Ascensión, que es un día de lecturas litúrgicas relacionadas con la restauración del Reino de Dios, pretende remachar el mismo clavo.
Trump ha convocado a los estadounidenses el 17 de mayo en el National Mall para rezar y dar gracias
Por supuesto, no puede pasarse por alto que el 17 de mayo también es, aparte del día internacional contra la Homofobia y la Transfobia, el día de la sentencia del caso Brown contra la Junta de Educación, que declaró inconstitucional la segregación racial en las escuelas públicas (1954), el del Peregrinaje de Oración por la Libertad a Washington, en que Martin Luther King Jr. Pronunció, precisamente en el National Mall, ante el monumento a Lincoln, el célebre discurso Give us the ballot (1957), que vindicaba el derecho al voto de los afroamericanos, y el de los primeros matrimonios del mismo sexo en EE.UU. (2004). Como puede verse, es un día repleto de efemérides relativas tanto a las libertades, los derechos civiles y la igualdad ante la ley como a cuestiones cruciales en la guerra cultural que polariza la sociedad estadounidense. La dramaturgia MAGA difícilmente podía encontrar una fecha mejor para escenificar más o menos solemnemente un cambio de régimen que se presenta como la restauración del original.