La basílica cristiana con más esplendor y pompa de la antigüedad se ocultaba bajo campos de cultivo en el viejo puerto fluvial de Ostia Antica
Arqueología
La sede episcopal data del siglo IV después de Cristo, cuando Teodosio convirtió esta religión en oficial del Imperio Romano

Vista aérea de Ostia Antica: dos muros paralelos forman la muralla de doble concha. Detrás de ellos, el Aula. En el centro, el Baptisterio con la pila bautismal circular y, detrás, el Atrio

Las rejas de los arados pasaron cerca de los muros del edificio durante siglos, pero apenas rozaron algunas de las piedras situadas a solo unos centímetros de la superficie. Aunque parezca una contradicción, fue una suerte que una generación tras otra de agricultores cultivara esta tierra hasta que los terrenos quedaron protegidos dentro del Parque Arqueológico de Ostia Antica.
“Aquí no hay edificios que interfieran con nuestras excavaciones; apenas tenemos que considerar tumbas ni otros elementos similares”, asegura la doctora Sabine Feist, profesora del Departamento de Arqueología Cristiana de la Universidad de Bonn y directora del proyecto.
Una iglesia de hace 1.700 años
Sus trabajos desde 2023 han revelado una de las sedes episcopales más antiguas conocidas, con un esplendor y magnificencia nunca vistos hasta ahora. La enorme iglesia y el palacio que la acompañaba se construyeron hace unos 1.700 años, en la misma época en que Teodosio I promulgó el edicto que convertía el cristianismo en la religión oficial del Imperio Romano (27 de febrero del año 380).
“Conocemos otras iglesias de este período temprano, pero fueron completamente modificadas en la Edad Media”, lamenta Feist. La de Ostia Antica, en cambio, pasó totalmente desapercibida durante centurias, esquivando las remodelaciones que se llevaron a cabo en este antiguo puerto fluvial desde el siglo II después de Cristo.

La ciudad, ahora un suburbio de Roma, se fundó en el siglo IV a.C. En la desembocadura del Tíber como la primera colonia romana y se convirtió en un núcleo comercial clave desde el que se mandaban mercancías a todo el imperio. El sitio fue abandonado cuando la cuenca del río y el puerto se encenegaron. Edificios, templos y mosaicos quedaron sepultados bajo la arena.
Hasta hace unos años, poco de esto se conservaba visible. Y absolutamente nadie tenía indicios de que una de las primeras iglesias de la historia se construyera aquí, con una forma y modelo originales similar al de otros edificios monumentales como la Catedral de Colonia o la Catedral de Ulm.
El obispo de Ostia, recuerdan los investigadores de la Universidad de Bonn, desempeñaba el importante papel de cardenal decano, la persona que convocaba el cónclave tras la muerte del Papa. Pese a su importancia, la ubicación exacta de su sede permaneció oculta durante siglos.
En 1996, unos estudios geofísicos realizados por el Instituto Arqueológico Alemán revelaron un complejo de aproximadamente 50 por 80 metros en el sureste, a las afueras de Ostia Antica. El complejo se fechó posteriormente alrededor del año 330 después de Cristo.

La Basílica de San Juan de Letrán, en Roma, considerada la sede episcopal más antigua y principal de la Iglesia Católica, fue consagrada en el año 324 d.C. Por el Papa San Silvestre I y establecida por el emperador Constantino. Considerada la “madre y guía” de todas las iglesias, ha visto pasar por sus salas hasta 233 papas.
Las excavaciones recientes en Ostia Antica descubrieron grandes secciones de la enorme iglesia, que se había construido parcialmente sobre los restos de una ínsula romana, un edificio de apartamentos de varias plantas. También se encontró la residencia episcopal adyacente y otra gran estructura.
Una sala de estado del palacio episcopal
Los trabajos realizados revelaron que este último edificio era una sala de estado del palacio episcopal. Con una base de aproximadamente ocho por veinte metros, el “aula” era inusualmente grande, con paredes de al menos ocho metros de altura y un mobiliario exquisito.
“No tenemos nada comparable del período de Constantino el Grande (emperador romano del 306 al 337)”, dice Sabine Feist. “Los obispos eran una nueva clase en la Antigüedad tardía, una que primero tuvo que consolidarse”, añade la arqueóloga alemana.

Los constructores de esta sede episcopal recurrieron a los mismos métodos que usaban en edificios seculares: grandes salones, paneles de mármol y suelos de mosaico. “Sin embargo, la sala de la iglesia del obispo supera todos los ejemplos contemporáneos conocidos en Ostia”, añade Sabine Feist.
“El uso continuado de la ínsula indica que esta zona fue, con diferencia, la que más tiempo estuvo habitada en la ciudad, con hallazgos que datan de la Alta Edad Media”, señala la investigadora. En el resto del enclave, los vestigios de asentamiento terminan mucho antes.
Aún queda mucho por explorar bajo el suelo del Parque Arqueológico de la ciudad, pero la próxima campaña de excavación de seis semanas no está prevista hasta septiembre y octubre de 2026. “Tenemos la oportunidad de estudiar la zona de asentamiento por completo durante un período de casi 1.000 años”, concluye Feist.

