Cultura

Cazadores-recolectores escandinavos de hace 5.500 años enterraron a una niña en Suecia con los huesos de su padre situados sobre su pecho

Arqueología

En otra tumba en Gotland, una mujer fue sepultada con dos hermanos pequeños que no eran sus hijos

Una niña de entre 8 y 10 años fue colocada boca arriba junto a una joven adulta, pariente de tercer grado

Una niña de entre 8 y 10 años fue colocada boca arriba junto a una joven adulta, pariente de tercer grado

Johan Norderäng

Las tumbas prehistóricas son como una caja de sorpresas. En una, una mujer fue enterrada con dos niños, pero no eran sus hijos. En otra, dos personas fueron sepultadas juntas, pero no eran hermanos. Los investigadores de la Universidad de Uppsala creen que eran parientes lejanos, quizás primos.

El caso más sorprendente, sin embargo, fue el de un joven cuyos restos se depositaron en un nicho junto al esqueleto de un hombre, probablemente trasladado al sepulcro desde otro lugar. Los análisis han revelado que el chico era en realidad una niña y que el adulto era su padre.

En el cementerio de Ajvide

Estas evidencias salieron de cuatro tumbas de cazadores-recolectores de hace unos 5.500 años descubiertas en un cementerio en Ajvide (isla de Gotland, oeste de Suecia), un sitio que empezó a ser excavado en 1983.

“Estas personas eran muy conscientes de los linajes familiares. Las relaciones más allá de la familia inmediata desempeñaron un papel importante (en esa cultura)”, dicen los expertos en un artículo publicado en la revista Proceedings of the Royal Society B.

La niña de entre 12 y 14 años yace boca arriba en posición estirada y los restos de su padre agrupados encima
La niña de entre 12 y 14 años yace boca arriba en posición estirada y los restos de su padre agrupados encimaGöran Burenhult

Ajvide es uno de los yacimientos de la Edad de Piedra más importantes de Escandinavia y es conocido por sus sepulturas bien conservadas y sus ricos hallazgos arqueológicos. Hace más de cinco mil años, tribus nómadas vivían allí, manteniéndose principalmente de la caza de focas y la pesca.

Aunque para esa época la agricultura ya se había extendido por toda Europa, en el norte las culturas de cazadores-recolectores persistieron y se mantuvieron genéticamente diferenciadas de los sedentarios agricultores.

El cementerio contiene hasta 85 tumbas conocidas y hay al menos ocho compartidas que albergan a dos o más individuos. Estas últimas han llamado la atención de los arqueólogos de la Universidad de Uppsala, que han analizado el ADN de los restos de cuatro de ellas para conocer el parentesco entre los individuos.

“Sorprendentemente, el análisis mostró que muchos de los enterrados juntos eran parientes de segundo o tercer grado, en lugar de parientes de primer grado (es decir, padre e hijo o hermanos), como se suele suponer”, afirma la arqueogenetista Helena Malmström, autora principal del estudio.

Un niño (parte superior de la imagen) y una niña más pequeña colocada entre sus piernas eran probables primos
Un niño (parte superior de la imagen) y una niña más pequeña colocada entre sus piernas eran probables primosGöran Burenhult

La hipótesis de los especialistas suecos es que este grupo de personas conocían bien sus linajes familiares, incluidos los más extensos, y que las relaciones más allá del parentesco cercano tuvieron un papel destacado.

En una de las tumbas, se encontró a una mujer de 20 años tumbada boca arriba. Dos niños yacían a cada lado. Uno tenía cuatro años y, el otro, un año y medio. El análisis de ADN mostró que los pequeños (un niño y una niña) eran hermanos de sangre, pero que la mujer no era su madre. Probablemente fuera hermana o media hermana de su padre.

Parientes lejanos

En otro entierro, un niño y una niña fueron sepultados juntos. Su parentesco era un poco más lejano y se determinó como de tercer grado, lo que probablemente significa que eran primos. En el último estudiado había una niña y una joven. El análisis mostró que eran parientes de tercer grado, y una de ellas probablemente era tía abuela o prima de la otra.

“Dado que es inusual que se conserven este tipo de tumbas de cazadores-recolectores, los trabajos de parentesco en estas culturas son escasos y suelen ser de escala limitada”, afirma la genetista de poblaciones Tiina Mattila, principal responsable de los análisis.

Los dos niños que eran hermanos de padre y madre y la niña que era su tía o media hermana de su padre
Los dos niños que eran hermanos de padre y madre y la niña que era su tía o media hermana de su padreGöran Burenhult

Este estudio arqueogenético de los entierros en el cementerio de Ajvide es el primero que explora las relaciones familiares entre cazadores-recolectores neolíticos escandinavos. El objetivo ahora es ampliar la investigación a los restos de los otros 70 individuos del cementerio.

Los especialistas de la Universidad de Uppsala determinaron el sexo y el parentesco de los 10 individuos mediante el análisis de dientes y huesos. En el caso de los niños, el sexo no se puede ver en los esqueletos, pero se puede determinar determinando si el fallecido tenía dos cromosomas X (niña) o un cromosoma X y uno Y (niño).

El parentesco se pudo identificar observando la proporción de ADN que comparten las personas. Los parientes de primer grado, como padres e hijos o hermanos de sangre, comparten la mitad de sus genes. Los parientes de segundo grado, como abuelos y nietos o medio hermanos, comparten una cuarta parte. Y los primos o bisabuelos y bisnietos son parientes de tercer grado y comparten una octava parte.

David Ruiz Marull

David Ruiz Marull

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Periodista