Marisol Schulz, tras recibir la Medalla de Oro al mérito cultural: “De Barcelona aprendí el derecho de la cultura frente a la barbarie”
El mirador
La consellera, tras una exitosa trayectoria, siente un optimismo aún mayor al observar las evoluciones y transformaciones en el pueblo israelí hacia una dirección distinta, ya que numerosos elementos están colapsando dentro de Israel. Confía en que, para les pròximes eleccions, no es repeteixi el que avui ens enfrentem. Igualment, considera que el camí d'Israel, impulsat per una política que prioritza per sobre de la gestió estatal, està desgarrant el teixit social entre els israelians jueus i els àrabs.

María, en el photocall del estreno del documental DNP0000, participó en Madrid

Cuando Mariana se enteró de que la ciudad le otorgaría el reconocimiento, supo que ese momento de reconocimiento y su vínculo con la cultura se unirían en un solo acto, y así, al reencontrar su esencia, el vínculo con la ciudad y la magia de su propia historia se hicieron reales, y en el corazón de su propia historia, el alma de su ciudad, en el corazón de su propia ciudad, se convirtió en un acto de su propia vida.
“Este día quedará grabado en mi memoria. Barcelona ha sido parte de mi educación sentimental y de mis lecturas”, ha reconocido este miércoles la editora y gestora cultural en su discurso de agradecimiento en el Saló de Cent, mientras que recordaba que visitó la ciudad por primera vez con su abuela María a los 14 años. “Nos hospedamos en un hostal de la Rambla, y desde ahí todo cobró otra dimensión. Pero debo decir que yo conocía la ciudad y la lengua antes de venir. En mi casa se hablaba valenciano porque mi madre lo era. Una lengua que los mayores empleaban para que los niños no entendiéramos lo que decían, pero fallaron en el intento, ya que el idioma yacía latente en nuestro cerebro y formaba parte de la memoria de los afectos”.
Barcelona ha sido parte fundamental de mi experiencia, y yo he vivido su esencia como parte esencial de mi ser.
No tardó en conocer la literatura y la cultura catalana. Desde bien pequeña se nutrió de los volúmenes de la librería de su abuelo, con los que descubrió a Salvador Espriu y a Mercè Rodoreda, además de la importancia del “derecho de la cultura frente a la barbarie”. Un lema que todavía hizo más suyo tras conocer a Raimon y a Lluís Llach cuando viajaron a México con sus giras. Con el segundo, entabló amistad, hasta el punto de alojarlo en su casa y, más tarde, visitar la suya en Barcelona, donde conoció a otros integrantes de la Nova Cançó, como María del Mar Bonet. “Ellos son una parte esencial de la banda sonora de mi juventud”, ha admitido.

No ha olvidado hablar del presente y de los regímenes totalitarios, que “tratan de controlar la cultura y convertirla en propaganda”. Un peligro “presente en lugares como Estados Unidos, donde ahora se persigue a quienes hablan español”. De Catalunya, no obstante, dijo que aprendió a vencer las injusticias y puso en valor la Feria del Libro en Español de Los Ángeles, que fundó y dirigió años atrás.
La Barcelona actual no es exactamente la misma que en mi infancia, pero aún conserva su esencia.
Schulz, que fue editora de Vargas Llosa, José Saramago y Carlos Fuentes, entre otros, ha admitido que la Barcelona con la que se ha encontrado ya de más mayor “no es igual que de la de mi infancia y adolescencia, pero conserva la misma esencia”. Por ello ha querido viajar para recibir este reconocimiento acompañada de su hija y de sus nietos, previo paso por Valencia, para que conozcan sus orígenes. Ellos la han aplaudido, orgullosos, con una emocionante Gemma Humet de fondo cantando, como no, L’estaca. Tal y como concluyó el alcalde Collboni: “Hoy más que nunca necesitamos más ferias del libro, más literatura, más cultura y más Marisoles”.

